<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626</id><updated>2012-01-10T10:24:33.209-03:00</updated><title type='text'>Pluma Intrépida</title><subtitle type='html'>Para despuntar el vicio</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>86</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-121047818372043902</id><published>2011-12-30T12:04:00.008-03:00</published><updated>2011-12-30T12:24:52.270-03:00</updated><title type='text'>Lo del espejito no fue tratando de estacionar</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-V-6NgvO7MV0/Tv3VM9QlLuI/AAAAAAAAFto/59X1dv0j6ZA/s1600/broken-glass.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-V-6NgvO7MV0/Tv3VM9QlLuI/AAAAAAAAFto/59X1dv0j6ZA/s320/broken-glass.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691939922645429986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Mis viejos se están enterando ahora. Nunca una palabra, ni a ellos ni a nadie. Por las dudas aviso que pasaron más de veinte años, ya prescribió.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Para la época en que yo cursaba cuarto año del colegio, en casa paraba un primo, el Mono, que la vieja casi que había adoptado porque era su ahijado y su familia vivía en Tres Arroyos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;El Mono es un tipo callado pero gamba de los bien gamba, siempre listo para dar una mano. De más pendejos andábamos siempre en yunta y no dejábamos cagada por hacer. Pero ahora el Mono paraba en casa porque iba a la facultad y le había pintado una onda mas seria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Antes de eso, el Mono había vivido casi siempre en el campo y aprendió a manejar autos antes de subirse a una bici. El pibe todavía no había cambiado la voz y sus viejos ya lo mandaban al pueblo a hacer las compras. El Mono le chantaba un par de almohadones al asiento de la renoleta y era el tipo más feliz del mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Con tantas horas de vuelo, para esos tiempos en que estaba en casa el Mono era un capo del volante. Y para devolver gentilezas por el techo y la comida, le hacia de chofer a la vieja. Hacía las compras, llevaba, buscaba, traía, dejaba. Todo, en una Combi Volkswagen blanca que teníamos esos años y que rajaba la tierra, un fierrazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Yo lo acompañaba bastante y la verdad que me rompía los huevos no saber manejar, así que un día le pedí que me enseñara. Yo andaba por los 16 y todavía me faltaba un año para poder sacar el registro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Al principio el Mono me sacó cagando porque no era su auto, pero lo convencí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Nos fuimos a la pista de tierra que hay al costado de la Panamericana, a la altura del puente Uruguay, y me tiró la posta sobre lo básico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;A la semana ya más o menos me defendía y la verdad que a la tercera vueltita a la pista de tierra quería ponerle un poco más de pimienta a la cosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;De ahí saltamos a las calles tranquis de Beccar, que en esa época eran diez veces más tranquis que ahora. Todo al pelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Cuando vi que ya estaba para un poco más, un día me mandé por Diego Palma, que no era el quilombo que es ahora pero ya tenía un tránsito importante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Las primeras cuatro cuadras las hice a veinte, atrás de un camioncito que repartía verduras. Hasta que me hinché los huevos, hice rebaja y me mandé a pasarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Del otro lado venía un sierra pero estaba lejos. Lo que yo no sabía era que adelante del camioncito iba un súper Europa que también parecía no entrarle la tercera. No me quedó otra que pasarlo también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;"Lo paso fácil" me acuerdo que pensé justo antes de que el Mono me puteara bien fuerte para decirme que hay que terminar de pasar el auto antes de volver al carril.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;El súper Europa tuvo que subirse un toque a la banquina y pegó tres saltitos antes de volver a acomodarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;No había sido para tanto así que seguimos como si nada. Hasta que sentimos un golpe en el techo y vimos pasar al Súper Europa con el acompañante asomado por la ventana hasta la cintura y con el dedo en la sien, puteándonos en cinco idiomas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Frente al espectáculo, no tuve mejor idea que bajar cuatro falanges y dejar la del medio bien arriba. Error.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Los muchachos empezaron a frenarme el auto a escasos centímetros de la trompa de la Combi, sin saber, pobres, que la inexperiencia al volante del que-te-dije podía terminar en un desastre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;span style="background:white"&gt;Doblá a la derecha en la que viene y corréte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Fue todo lo que me dijo el Mono, que a esa altura quería pasarme por la maquina de picar carne.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Se hizo cargo del volante y salimos levantando polvo por todas esas calles de tierra que se conocía de memoria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;Hicimos unas quince cuadras dando vueltas hasta sentirnos seguros de que los flacos no vendrían a buscar la vendetta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;En eso estábamos cuando de la nada el Súper Europa nos cruzó por atrás con una destreza admirable. Ya no había nada más que hacer así que nos quedamos piola en el auto, pensando cómo carajo íbamos a pedir disculpas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;El que manejaba se vino, sacado, hasta donde yo estaba y le chantó una trompada el espejito, que voló en mil pedazos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;El otro tipo se fue hasta donde estaba el Mono, pero antes se ocupó de levantarse la camisa y mostrar el fierro que le brillaba como si lo hubiera lustrado dos horas seguidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background:white"&gt;A todo esto, en el asiento trasero del Súper Europa venían las mujeres de los flacos con tres o cuatro pendejos que miraban casi sonrientes y divertidos, como si sus viejos se dedicaran a apretar gente todos los días de su vida. Capaz que era así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;Con la mano ensangrentada, el tipo me arrancó del auto y me puso cara contra el vidrio haciéndome una especia de doble Nelson que me dejó inmovilizado. Se me prendió a un mechón de la nuca y, sin dejar de putearme, me sacudía la cabeza contra el vidrio, que por suerte resistió el embate de semejante elemento contundente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;Pensé que la quedábamos ahí y me preocupaba sobre todo la imagen que los viejos podían guardar de nosotros. Por eso rogaba el cielo que mi vieja no encontrara los cinco paquetes vacíos de jamón que me había choreado ese día. Bueno, otra confesión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;A través de la ventanilla lo veía al Mono, que no le quedaba ni un solo pigmento en la piel. Después supe que había sentido el frío del fierro apoyado en la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;Cuando los tipos nos vieron al borde del colapso, decidieron que ya nos habían apretado lo suficiente y se fueron sin decir nada más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;Tardamos unos veinte minutos en volver a subirnos a la Combi. Parecíamos Michael Jackson y John Travolta de lo que nos temblaban las piernas. Nos volvimos a casa y acá no ha pasado nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;Vieja, ya sabés: lo del espejito no fue intentando estacionar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="background-color: white; font-family: Arial; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-121047818372043902?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/121047818372043902/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/12/el-espejito-no-fue-tratando-de.html#comment-form' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/121047818372043902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/121047818372043902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/12/el-espejito-no-fue-tratando-de.html' title='Lo del espejito no fue tratando de estacionar'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-V-6NgvO7MV0/Tv3VM9QlLuI/AAAAAAAAFto/59X1dv0j6ZA/s72-c/broken-glass.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6319753111479389574</id><published>2011-09-28T14:47:00.003-03:00</published><updated>2011-09-28T15:00:25.277-03:00</updated><title type='text'>Me busca Cagabronce</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-FZF39V1CxW0/ToNeuXHQCtI/AAAAAAAAFtU/fS3gdcdVXRE/s1600/dandy.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 218px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-FZF39V1CxW0/ToNeuXHQCtI/AAAAAAAAFtU/fS3gdcdVXRE/s320/dandy.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657469707478895314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El señor Cagabronce está convencido de que todo lo que hace su Comisión de Asuntos Irrelevantes debería ser tapa de Clarín y Nación porque lo que ellos hacen es, a la patria, lo que la obra de la Madre Teresa a la humanidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Por eso me pidió que fuera a ver al director de la revista Telarañas, Modesto Preciado, un tipo que, aunque no pasa los cuarenta, usa en su charla diaria palabras como macanudo, extraordinario y ameritar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Señor Cagabronce quería que lo viera porque unos días antes se habían encontrado en un congreso sobre las nuevas tendencias para la restauración de peristilos, en donde Modesto Preciado ofreció las páginas de su revista para difundir las actividades que organiza la Comisión de Asuntos Irrelevantes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Arreglamos el encuentro por mail. Yo le tiré el primero pidiéndole algunas fechas posibles y el tipo me respondió que me esperaba el martes a las 10. Yo lo tenía libre, pero darle ok de una era entrar a la cancha en inferioridad de condiciones. Cuestión que le di algunas vueltas hasta que nos pusimos de acuerdo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La redacción de la revista Telarañas quedaba en un edificio viejo de Viamonte al ochocientos. Para llegar al hall, que tenía menos luces que Garófalo trabajando a una sola neurona, había que atravesar una puerta de hierro y vidrio del año de la pera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Tuve que ponerme de costado, medio inclinado, y hacer fuerza con las piernas mientras empujaba con el hombro. No se movía. Me puse la carpeta entre las rodillas para liberarme una de las manos, pero mientras seguía empujando me empezó a tirar el aductor por la fuerza que hacían las gambas para que no se cayera la carpeta. La puerta seguía sin moverse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El que tampoco se movía era el portero, que había dejado a un costado los clasificados de Clarín y se dedicaba a mirar el espectáculo desde atrás de su pupitre, con las gambas cruzadas y las manos agarradas por atrás de la nuca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Cuando la cosa no daba para más, el tipo se acercó de mala gana hasta la puerta y le dio media vuelta a la llave. &lt;i&gt;Hay que ser hijo de puta&lt;/i&gt;, le mandé entre dientes mientras enfilaba para el ascensor. Me respondió con una media sonrisa que no llegué a ver pero que estoy seguro que me hizo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Bienvenido a nuestra redacción&lt;/i&gt;, me dijo Modesto Preciado mientras yo tardaba menos de tres segundos en agotar con la mirada ese espacio que no tenía más de quince metros cuadrados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ejemplares viejos de la revista copaban la escena. En pilas de casi dos metros, revocaban las cuatro paredes de ese sucucho y obligaban a andarse en puntas de pie. Fue verlas y empezar a rascarme por las dudas, imaginando la de bichos acumulados en tantos kilos de papel.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Detrás de las revistas asomaban un par de cuadros torcidos y llegué a pispear la esquina de un almanaque de 2007, con algunos apuntes garabateados apenas visibles detrás de una capa de polvo nunca plumero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Había una sola ventana, que daba a un enorme paredón gris sacudido por el paso del tiempo. Y encima la tenían con la persiana a medio abrir, como si el sol pegara en algún momento del día.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Modesto Preciado me presentó a una señora que andaría por los sesenta y pico. Llevaba anteojos con tira al cuello y los hacía descansar sobre la nariz, como queriendo que los cristales no se interpusieran entre esa mirada amarga y la persona que acababa de interrumpir su juego de solitario.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me la presentó como directora del departamento comercial de la revista y la señora tuvo la delicadeza de girar noventa grados la cabeza y regalarme una sonrisa que era para ponerle marco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pegado a la señora y laburando codo a codo con ella, literalmente, me sonreía también un señor barbudo sacado de una tira de Quino. Calzaba polera negra con cuello alto que se escondía detrás de unas chapas onda Comitas que dejaban una aureola de caspa a la altura de los hombros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Es el jefe de nuestro departamento de arte y diseño.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Y dale con los departamentos&lt;/i&gt;, pensé. Pero guardé el comentario ácido porque todavía no era hora de desenfundar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Modesto Preciado se ubicó en el único lugar que quedaba libre y me señaló una silla que estaba pegada a la pared para sostenerse por la falta de una rueda. Contractura en la espalda me provocó mantener el equilibrio en esa silla que parecía irse a la mierda ante cada mínimo movimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Vos dirás en qué puedo ayudarte.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No me lo esperaba. No tenía nada para decirle. No había nada de esa revista que me pudiera interesar. Me acerqué hasta ahí porque me lo pidió el señor Cagabronce. Y al señor Cagabronce hay que mimarlo un poco porque es uno de los que ayuda a llenar la cacerola.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y ahí estaba yo, sin saber qué carajo responder, soportando los sorbidos ruidosos del "director del departamento de arte y diseño" que me tomaba mate a veinte centímetros, sufriendo el olor a perfume de feria que la señora se había tirado de a litros encima, y teniendo que mantener un talante más o menos simpático frente a un tipo que se sentía el padrino dándole una audiencia a un viejo conocido que necesitaba un favor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Antes de que pudiera responderle, Modesto derrapó del todo. Agregó que hacía rato esperaba información de la Comision de Asuntos Irrelevantes, lo cual era responsabilidad mía, y hasta se animó a darme cátedra de cómo se tiene que preparar la información para hacerla más atractiva a los medios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Fue demasiado. No pude evitar sacarme de un tirón la máscara de cretino que me diseñó el señor Cagabronce.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Le respondí que su revista no estaba recibiendo información porque no sabía ni de su existencia. Y que agradecía su preocupación, pero que no hacía falta enseñarle a caminar a quien ya compite en los cien metros llanos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me levanté de la silla sin darle tiempo a la réplica y le estiré la mano, pa' que apretara. No me la dejó tendida pero se le quedaron mil cosas atragantadas, entre ellas el mangazo publicitario que vi venir cuando sacó una prolija carpetita comercial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mientras me mandaba raudo hacia la puerta, Modesto seguía intentando meter bocado, sin éxito. No le di un metro y clausuré el encuentro diciéndole que había sido un gusto y que cuando lo consideremos relevante para la Comisión de Asuntos Irrelevantes le vamos a hacer llegar información.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Esa misma tarde el señor Cagabronce me dejó en el celular un mensaje de lo mas cariñoso. Todavía no se lo respondí.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6319753111479389574?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6319753111479389574/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/09/me-busca-cagabronce.html#comment-form' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6319753111479389574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6319753111479389574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/09/me-busca-cagabronce.html' title='Me busca Cagabronce'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-FZF39V1CxW0/ToNeuXHQCtI/AAAAAAAAFtU/fS3gdcdVXRE/s72-c/dandy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4271567644626600659</id><published>2011-09-21T11:14:00.006-03:00</published><updated>2011-09-21T13:05:40.952-03:00</updated><title type='text'>Necesito saber</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_TXUbAMZChc/TnnzT7wISrI/AAAAAAAAFtM/PO9UlLm9scU/s1600/westernbar.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 203px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-_TXUbAMZChc/TnnzT7wISrI/AAAAAAAAFtM/PO9UlLm9scU/s320/westernbar.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5654818330922994354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen alguna vez fue mi mejor amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Los fines de semana andábamos como culo y calzón por el barrio y siempre encontrábamos alguna&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;cagada que superara en emoción a la anterior.&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen iba a un colegio alemán, como toda su familia, y yo me lo imaginaba marchando con sus compañeritos todos juntos, sincronizados, prolijos y con el brazo derecho extendido mientras saludaban a la autoridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El colegio alemán era famoso en el barrio porque se había mandado un complejo deportivo de la hostia, pero con una pista de atletismo que en lugar de los cuatrocientos metros reglamentarios tenía trescientos sesenta. Los miserables no querían tener una pista oficial para no tener que prestarla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen me enseñaba puteadas en alemán. No le copaba mucho pero yo le insistía, y al final le arrancaba una de sus cuatro sonrisas anuales cuando me hacía una galleta en la lengua tratando de repetirlas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Como íbamos a colegios distintos, exprimíamos al mango ese rato que nos quedaba libre después de tomar el té. Porque antes se podía jugar los días de semana. Antes había formas mucho más espontáneas de desarrollar la creatividad. Antes no hacía falta llegar del colegio con la lengua afuera, tomar el té a los pedos y ponerse a estudiar como un marciano hasta la hora de pegarnos el baño, comer tempranito y pedir pista para terminar en el sobre mucho antes del horario de protección al menor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Antes se llegaba del colegio y se revoleaba la mochila apenas se atravesaba la puerta. Era revolear la mochila, picar algo y desaparecer hasta la noche sin que nuestros viejos se preocuparan.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Mi barrio no era nada de otro mundo. Calles de tierra -o asfaltadas medio pelo-, mucha bicicleta y una calma chicha que la mayoría de las veces nos obligaba a explorar extramuros para ver qué onda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;En mi barrio cada dos casas tenias un baldío, que era nuestro lugar. Ahí improvisábamos las pistas de bici-cross, nos bajábamos las galletitas choreadas de alguna despensa o simplemente nos escondíamos. En general nos escondíamos después de hacerle alguna cagada al viejo amargo de la otra cuadra, como una forma de devolverle esa cara de culo que siempre nos ponía por las dudas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen era de carácter más bien jodido. Era el típico alemán, cara de perro malo. Alguna que otra vez nos agarramos a piñas porque yo le decía que todos los alemanes eran nazis y que su viejo era igualito a Goebbels. Una animalada. Parece que la joda le llegó al viejo porque una vez me mandó a decir por mi hermana que no tenía ni idea lo que estaba diciendo. No tenía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen fue mi mejor amigo hasta que un día dejó de ser mi mejor amigo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Día de semana a la noche, yo estaba comiendo en casa con mi familia a pleno y sonó el timbre. Rarísimo.&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Se levantó mi viejo y cuando abrió la puerta fue como si hubieran puesto de golpe una grabación del mismísimo Führer arengando a la tropa. Desde la mesa no se veía la puerta pero los gritos se escuchaban clarito.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Volvió mi viejo y le hizo un gesto a mi vieja para que lo acompañara a la puerta. De vuelta los alaridos del Führer, que duraron un par de minutos mas y se apagaron de golpe. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Se cerró la puerta como demasiado violento para mi gusto y los viejos volvieron al comedor. Me miraron fijo e hicieron un gesto inequívoco que sólo podía significar discurso para el que te dije. Me llevaron para un costado y mis hermanos se quedaron mirandose unos a otros, mucho más intrigados que preocupados.&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;P&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;arece que a Jürgen le había desaparecido un jueguito electrónico, y la Gestapo local decidió ponerme a la cabeza de la lista de sospechosos. Me acuerdo perfecto del jueguito, era el mítico western bar, y me acuerdo también que yo se lo envidiaba como loco. Por eso la sospecha.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Esa noche mis viejos le bajaron un poco los humos al falso Goebbels pero igual me metieron en el escritorio, puerta cerrada, y arrancaron con el interrogatorio. Detector de mentiras no había, pero en realidad no me querían hacer confesar sino más bien que les tirara una pista que le pudiera servir al Führer en su aventura de jugar a hacer inteligencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Jürgen tenía dos hermanos bastante mas grandes que él. Y si mi amigo daba el perfil de chico malo, los hermanos directamente te hacían mear en los pantalones. Ni a ellos ni al viejo los veía seguido, ni siquiera cuando estaba en su casa. Eran como fantasmas porque siempre se las ingeniaban para perderse en algún cuarto o en el tercer piso de esa casa que yo veía gigante y llena de misterios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Una sola vez yo había subido al tercer piso y me encontré a toda la familia manipulando unos frascos de plástico transparentes con un líquido medio amarillento. Fue la segunda vez que le escuché al viejo decirme algo distinto a hola o chau. La otra había sido cuando le colgué un trapo de Argentina después de la final del mundial de México.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Claramente había sido una mala idea mandarme al tercer piso. Aunque después mi vieja me contó que los tipos tenían un negocio familiar de productos para los piojos, a mí siempre me quedó la idea de que andaban en algo raro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;A partir de la desaparición del jueguito electrónico, el viejo y los hermanos de Jürgen se embarcaron en una cruzada de acoso psicológico hacia el que te dije. Los tipos me querían hacer confesar a como dé lugar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Uno de los hermanos una vez me acompañó las cuatro cuadras que yo hacía siempre hasta la parada del bondi, medio metro atrás mío, y me susurraba que iba a ir en cana, que el cura de la parroquia no me iba a perdonar nunca y que era un hipócrita porque llevaba colgada una cruz como si fuera una buena persona. Yo me tomé el bondi y él se volvió a su casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Si el objetivo era hacerme sentir culpable, la estrategia estaba funcionando. Llegó un momento que estuve a punto de mandarles una carta confesando el crimen con tal de que la cortaran con ese mecanismo perverso de desgaste psicológico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Durante casi seis meses, toda mi logística giraba alrededor de un único objetivo: que la Gestapo no se cruzara en mi camino. Salía de mi casa en horarios siempre distintos, daba vueltas de más y procuraba siempre estar acompañado. Si no me quedaba otra que pasar frente a &lt;st1:personname productid="la casa" st="on"&gt;la casa&lt;/st1:personname&gt; de Jürgen, entonces avanzaba a paso firme y mirando el piso, sin poder evitar sentir como una puñalada en la espalda la mirada del viejo de Jürgen, que parecía estar congelado atrás de la ventana del tercer piso midiendo cada uno de mis pasos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La cosa se ponía cada vez mas densa hasta que un día la hostilidad se cortó de golpe. No hubo más presión psicológica de los hermanos y la imagen del viejo se borró de la ventana. Hasta la vieja de Jürgen, que tenía menos sonrisa que Biasatti, se animó a dedicarme un saludo con movimiento de cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;No entendía un carajo, algo me había perdido. El desconcierto fue total. Hasta que la hermana de Jürgen, que se llevaba con mis hermanas,&lt;span&gt;   &lt;/span&gt;vino con el cuento de que habían descubierto que la señora que limpiaba su casa era amiga de lo ajeno. Y que entre zapatos, ropa y guita, le habían descubierto el jueguito electrónico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La Gestapo, fiel a un estilo, nunca lo reconoció públicamente. Más de una vez me lo crucé a Jürgen pero el que miraba para otro lado era él. Más de una vez me los crucé a los hermanos y ni la hora.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Nunca un mea culpa, loco, no pedía demasiado. Nunca una palabra de arrepentimiento. Pero sobre todo, nunca una explicación. Y yo necesitaba saber, creo que todavía necesito saber.&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;No pierdo la esperanza de que algún día Jürgen afloje y me cuente. La intriga me mata. De verdad necesito saber qué carajo metían en esos frasquitos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-family: Calibri; "&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4271567644626600659?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4271567644626600659/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/09/necesito-saber.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4271567644626600659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4271567644626600659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/09/necesito-saber.html' title='Necesito saber'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_TXUbAMZChc/TnnzT7wISrI/AAAAAAAAFtM/PO9UlLm9scU/s72-c/westernbar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2587060421388144754</id><published>2011-08-18T11:17:00.007-03:00</published><updated>2011-08-18T11:31:05.435-03:00</updated><title type='text'>La ventana fue de papá</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-OpvF5RKjBLU/Tk0f2YpUc1I/AAAAAAAAFtE/tvVoYIdNtlc/s1600/ventanilla-avion-7.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5642200927354254162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-OpvF5RKjBLU/Tk0f2YpUc1I/AAAAAAAAFtE/tvVoYIdNtlc/s320/ventanilla-avion-7.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pibe estaba instaladísimo y totalmente convencido de que nadie lo movía de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calzaba unos auriculares gigantes conectados al celular y un justin beeber al mango en cualquier momento le perforaba los tímpanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pibe había agarrado la revista del avión y simulaba una lectura atenta y de lo más concentrada. El pibe no tenía ni diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me paré en seco en el pasillo y me convertí en una especie de dique para esa marea de gente que avanzaba desesperada buscando su asiento. Algo me putearon porque les hice perder esos segundos clave que te ponen en riesgo de no conseguir lugar para el bolso de mano. Es que hoy cuesta conseguir un hueco porque la gente se zarpa con los bultos que lleva arriba. Les da una paja tremenda el tramite de buscar el equipaje cuando llegan al aeropuerto y entonces mandan todo arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré al pendejo, miré a la madre. Ninguno de los dos se dio por aludido y no me quedó otra que ser un poco más explícito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- El pibe está en mi asiento.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre se apuró en decirle que se corra y que cómo se había sentado en un lugar que no era el de él. Como si hubiera sido toda idea del pendejo, cachafaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pibito dudó un toque pero se animó. Y le mandó a la vieja que no se iba a levantar porque había llegado antes que el señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue como si un torrente de ácido sulfúrico me subiera hasta la cabeza en menos de cinco segundos, mientras el pendejo se daba vuelta como dándole un corte al asunto y la madre me decía con un gesto que el niño se había pronunciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Señor? ¿Señor??? El pendejo de mierda me dijo señor. Olvidate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- La ventana es mía, así que por favor movete en este instante.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pendejo amagó hacerla difícil pero imagino que se habrá dado cuenta de que sólo faltaba una chispa para que dos mil kilos de trinitotolueno volaran por el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sintiéndose derrotado, el pendejo peló una cara de orto que no le vi ni al Malevo en sus peores momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora tardó en levantarse para liberarme el paso, como queriendo estirar el trámite para que esos segundos me resultaran incómodos por estar dejando al pibe sin el sueño del pibe. No se me movió un músculo de la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se terminó de levantar la señora y el pibe se desabrochó el cinturón echando putas y golpeando el zapato contra el piso para hacer bien visible su calentura, como si quedaran dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que no podían avanzar por el pasillo también mostraban su descontento chistando lo más ruidoso que les salía. Un poquito de paciencia por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en mi asiento y al toque me puse a mirar por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía como un rayo en la nuca la mirada que me estaba clavando el pendejo, que se había quedado en el asiento del medio. Hacía lo imposible para que yo lo mirara pero yo seguía mirando por la ventana. Rojo de furia estaba el pendejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanta calentura tenía que no quería volver a abrocharse el cinturón. La madre le decía que se lo pusiera y el pendejo le hacia vacío mientras me miraba a mí, como desafiante, como si yo me fuera a tomar el laburo de rogarle que se lo pusiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pendejo seguía haciendo el rebelde y entonces yo me desabroché el mío. Momento de desconcierto. Terminó abrochándoselo mientras yo le sonreía de reojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber sabido lo que iba a romper las pelotas durante el vuelo le habría dado el asiento ventana envuelto y con moño. Pero una vez en el baile no podía permitirme semejante derrota, así que me la banqué como un duque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final le regalé el alfajor y terminamos mas o menos en buenos términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la ventana fue de papá, de punta a punta. Vamo lo pibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2587060421388144754?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2587060421388144754/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/08/la-ventana-fue-de-papa.html#comment-form' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2587060421388144754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2587060421388144754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/08/la-ventana-fue-de-papa.html' title='La ventana fue de papá'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-OpvF5RKjBLU/Tk0f2YpUc1I/AAAAAAAAFtE/tvVoYIdNtlc/s72-c/ventanilla-avion-7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2172757046139672590</id><published>2011-07-08T12:11:00.007-03:00</published><updated>2011-07-08T13:07:31.274-03:00</updated><title type='text'>Fiambre en las vías es accidente personal</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-MibQ6XrdjJg/ThcrOYyXCpI/AAAAAAAAFgI/S04E8ORJ-Bg/s1600/tren%2B2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5627013785594563218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-MibQ6XrdjJg/ThcrOYyXCpI/AAAAAAAAFgI/S04E8ORJ-Bg/s320/tren%2B2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando TBA dice accidente personal casi siempre significa que un flaco peleado con la vida se tiró abajo del tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un flaco que está tan en las malas que no le da el mango para comprarse un frasco de pastillas y pegarse el raje en un acto más privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un flaco que nadie conoce pero que quiere dejar huella y entonces decide joderle la vuelta a todos los que nos movemos en tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar sobre la chicharra y encontrar un lugar vacío no es cosa de todos los días. Pero así como me senté se prendieron los altoparlantes y el botón de turno dijo que había accidente personal en San Isidro. Y que el tren no salía. Y que sorry las molestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora sentado en un tren parado no es grave. Es igual al viaje que hago todos los días pero sin ruidos ni sacudones ni movimiento del paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es tan grave. De última te ponés a boludear con el teléfono y podés compartir el garrón con todos los que están conectados o ponerte a garabatear un post, como ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya algunos músculos empezaban a ponerse tensos, el botón se puso de nuevo al micrófono y tuvo sus deliciosos treinta segundos de tener agarrados de las bolas a miles de pasajeros, y dijo siete veces seguidas que la formación sólo hacía la mitad del recorrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Festejé la noticia con puño apretado con el único objetivo de contrarrestar las puteadas de los pelotudos de siempre que salen a la calle convencidos de que hay un complot universal en su contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al escenario de riesgo de quedarte a mitad de camino, tenés dos opciones: o te buscás de entrada otra forma de viajar o te encadenás al asiento y que sea lo que Dios quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me decidí por lo segundo y me salió como el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera estación se subieron las ochocientas cuarenta y siete personas que acumularon bronca durante hora y media chupando frío en el andén. Se mandaron al vagón con un nivel de desesperación como si algún ser extraño los estuviese corriendo para obligarlos a ver un partido de la selección del checho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no podía ser de otra manera, en el malón había embarazadas, abuelos que no sabés si llegan vivos a la siguiente estación, pendejos que necesitan sentarse y alguno que otro arrastrando una gamba. Todos los que podían aplicar para ligar mi asiento estaban en ese vagón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más embarazada de todas se paró justo al lado mío. No tuve necesidad de pispear de costado para notar su presencia. Fue suficiente que una panza que parecía llevar a toda una salita de jardín me tapara de golpe toda la visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cedí amablemente el asiento mientras comentaba en voz alta que capaz estaría bueno tener a una partera cerca. No le hizo gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la densidad humana que tenía ese metro cuadrado del vagón, no fue fácil el trámite de hacer que la señora Riganti llegara al asiento sin pasarme por encima. Tuve que hacer un movimiento de contorsión y cerrar con un saltito que me hizo perder dentro de una masa de albañiles alérgicos al jabón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren iba lento. Cuando pasa algo, el tren siempre va despacio. Por las dudas, vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Olivos se frenó para no volver a arrancar. Esta vez no hubo puño apretado. No daba. Todavía me quedaba patear unas quince cuadras y enganchar un bondi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a la boletería se parapetó un señor ejecutivo que llevaba sobretodo Perramus con cuello levantado, bufanda al tono, tragedia primera marca y unos pepés Guido que rajaban la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tipo le salió redondita la movida de dejar el bólido en casa y tomarse el tren para evitarse el estrés de manejar en el centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor arremetió a los golpes contra la persiana de una boletería que hacía rato estaba totalmente sellada. A grito pelado, el señor exigía que se le consiguiera un remis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde atrás de la persiana todo lo que se escuchó fue una carcajada que se lanzó con poco disimulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y queres que te preparemos un fernét por si se demora el remis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más carcajadas, también de la gente que iba saliendo de la estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Manga de fracasados, por algo están donde están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el numerito del señor que no daba para más, me sumé a la marea de gente que inundaban las calles laterales a la estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La masa caminaba mirando el suelo y echando putas como si estuviera abandonando el estadio donde su club de toda la vida acababa de descender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la avenida las paradas de bondi estaban imposibles. Tres o cuatro bondis nos dejaron de garpe y recién pude subirme a los veinte minutos de divertirme mirando las piruetas que hacían mis compañeros de parada para frenar alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me faltaban veinte guitas. Se me agujereaban los bolsillos de la cantidad de monedas que tenía, pero me faltaban veinte guitas. No hubo forma de arreglar con el fercho y me tuve que bajar a las quince cuadras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cincuenta y ocho mangos me salió el remis.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2172757046139672590?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2172757046139672590/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/07/fiambre-en-las-vias-es-accidente.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2172757046139672590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2172757046139672590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/07/fiambre-en-las-vias-es-accidente.html' title='Fiambre en las vías es accidente personal'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-MibQ6XrdjJg/ThcrOYyXCpI/AAAAAAAAFgI/S04E8ORJ-Bg/s72-c/tren%2B2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4529232638098475256</id><published>2011-06-29T18:01:00.003-03:00</published><updated>2011-06-29T18:07:54.625-03:00</updated><title type='text'>Los fujimoris te acribillan</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-vw6WvEOHPU4/TguS3psP7bI/AAAAAAAAFf4/NJfrVF8ItA4/s1600/fujimori.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5623750044484103602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 287px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-vw6WvEOHPU4/TguS3psP7bI/AAAAAAAAFf4/NJfrVF8ItA4/s320/fujimori.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al viejito se le va la poca vida que le queda tratando de subir la valija en el maletero. Pero no la puede ni mover. Me acerco canchero y le ofrezco una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago un movimiento brusco y casi la quedo ahí. Lo que pesa, dejate de joder. Por un momento me imagino que el viejo está llevando de contrabando los restos de su mujer todavía sin cremar y me da un cacho de idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pesa como la gran puta pero ya estoy a medio camino, no puedo volver a mi asiento. Mi orgullo no resistiría un embate de esta naturaleza. Porque además del viejo hay dos minas que miran con cara de ternura al joven buena onda, yo, que se compadece del anciano y lo ayuda. A un anciano que de pedo puede dar cuatro pasos seguidos sin tambalearse pero que igual se manda a volar con un bulto que debe andar por los ochenta kilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago un segundo intento y siento que dos vértebras se me ponen de culo y me piden a gritos que largue esa valija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No señor, hay que subirla a como dé lugar. Aprieto los dientes y a la mierda. La valija suena contra el fondo del maletero y el viejo sonríe. Las minas también, pero con un toque de sorna, como sabiendo que casi sacrifico mi movilidad para no hacer un papelón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medio encorvado hacia adelante, me arrastro hasta mi lugar y me tiro sobre el asiento. Viejo de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanto la cabeza y el geronte me sigue sonriendo. Cree que de alguna manera tiene que retribuir mi gesto y yo trato de hacer telepatía para pasarle el mensaje de que no necesito charla.&lt;br /&gt;El asiento al lado mío está vacío y me preparo para desparramarme de una manera guaranga cuando el anciano se levanta y se me sienta al lado. Lo que me faltaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arranca preguntando si ya conozco Peru y yo como un boludo le digo que es la primera vez que voy. Para qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo se pone el cassette de guía turístico y me quema la cabeza hablando sin parar durante quince minutos. Y el avión todavía no sale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me queda otra que hacerme el dormido, pero a los cinco minutos los párpados se me empiezan a acalambrar de tanto hacer fuerza. Vuelvo a abrir los ojos y el viejo pone el lado B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De golpe el viejo considera que es hora de volver a su asiento y pide que lo disculpe. Disculpado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el viejo de vuelta en su asiento, me levanto un toque para una ultima estirada de piernas antes de despegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzando el pasillo hay un gordo que mira nervioso a todos los que enfilan para su lugar. El tipo sufre de que le toque alguien al lado porque no hay lugar ni para un valdivieso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cierran las puertas y el gordo respira aliviado. Nadie al lado. O tuvo ojete, o el otro vio de lejos cómo venia la mano y prefirió hacerse el boludo y buscar otro lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al gordo la sonrisa se le borra en un segundo. La azafata, la muy hija de puta, avanza por el pasillo como si fuera la princesa de Monaco, con los brazos abiertos mientras muestra a quien lo quiera ver un cinturón de seguridad XL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mina va directo al gordo, que enseguida se da cuenta de qué se trata, y se lo da sin disimular ni un poquito, para mandarlo bien al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mato. Me lo hace a mí y te juro que la mato, a esta forra que se pasa la mitad de su vida explicando a los pasajeros lo que tienen que hacer si por ejemplo el avión se cae al mar. Tomátelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de volver a mi asiento miro un poco el perfil del pasaje y veo que está lleno de ponjas. Hay fujimoris por todos lados, y todos tienen su camarita en posición de disparar a cualquier cosa que se mueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento y arrancamos. Uno de los fujimoris, el que está justo adelante mío, pela su réflex digital y, trac-trac-trac-trac, saca sin parar. El dedito queda bien firme sobre el shut y es una foto atrás de la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro por la ventana y trato de entender para qué mierda el tipo se gasta una memoria de cuatro gigas sólo en el despegue. En fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vuelo tranquilo. La llegada es otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4529232638098475256?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4529232638098475256/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/los-fujimoris-te-acribillan.html#comment-form' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4529232638098475256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4529232638098475256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/los-fujimoris-te-acribillan.html' title='Los fujimoris te acribillan'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-vw6WvEOHPU4/TguS3psP7bI/AAAAAAAAFf4/NJfrVF8ItA4/s72-c/fujimori.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1517485221043431127</id><published>2011-06-17T11:21:00.008-03:00</published><updated>2011-06-17T11:47:11.880-03:00</updated><title type='text'>Domingo en el puerto es para matar a alguien</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wSx-vdxz4ns/TftltKUTbeI/AAAAAAAAFfg/8OwUm2qURbs/s1600/manzana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5619196786612858338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 214px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-wSx-vdxz4ns/TftltKUTbeI/AAAAAAAAFfg/8OwUm2qURbs/s320/manzana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Little J venía pidiendo un poco de exclusividad y por eso encaramos para el puerto de frutos un domingo. Hace años que no iba un domingo y van a pasar otros cuantos antes de que vuelva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La excusa era ver qué onda un placard para el cuarto de los pibes, porque estamos tratando de darle alguna lógica a un reducto que parece Kosovo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos a gamba porque la última vez estuve a dos minutos de cargarme a un trapito que me pedía cinco mangos atrás de una pechera que decía "Coordinador de tránsito". Sólo por calzar esa pechera se merecía dos martillazos en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfilamos para el boliche de muebles. Me atendió un denso y durante los primeros quince minutos me la pasé tirándole centros para que se avivara de que yo no era un turista de esos que se piensan que por comprar en el puerto están comprando barato. No quería ser víctima de estos inescrupulosos que te empoman con productos autóctonos que si mirás bien les encontrás la inscripción de made in China.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso le hablé de dos fabricantes de Carupá que son clientes de mi suegro y que me habían recomendado ese boliche. Le hablé también de Chelo, el único que vende fruta en el puerto de frutos y de quien soy gran amigo porque más de una vez me hizo un flete. Vi colgado un banderín de Tigre y entonces le dije que aguante el matador que nos quedamos en primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esos quince minutos en los que Little J me tiraba de la manga porque estaba hinchado las bolas se las huevadas que yo decía, el flaco me dijo que no conocía a nadie porque era de Mar del Plata y había empezado a laburar diez días antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré finalmente el placard que a Tishei le había gustado y le pedí al flaco que me presentara al dueño del boliche, así le hacía el laburo fino para sacarle algún descuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño era un crack. Un tipo divertido que desparramaba onda de la mejor y que conocía a mi suegro y que conocía al Chelo y que era hincha de Tigre. Bingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros quince minutos de chamullo para terminar llevándome el placard a precio turista y lrpmqlp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasamos a saludar a Chelo porque lo conozco posta y Little J me miraba fulero como diciendo todo bien con Chelo pero dejémonos de joder que tengo hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un señor que vendía empanadas que llevaba en una mega bandeja, medio haciendo equilibrio y asegurando que estaban calentitas recién saliditas del horno. No se veía ningún horno cerca porque el chabón estaba en el medio de la calle entre negocios de antigüedades, pero había que creerle. Las empanadas tenían buena pinta pero Little J no quiso saber nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos mandamos entonces a un puestito de panchos y nos atendió un flaco con la jeta que no le quedaba un solo espacio para un grano nuevo. Mirá que yo de pendejo tuve granos pero a éste parecían crecerle pornocos adentro de otros pornocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Little J no podía sacarle la mirada de encima y yo no sabia cómo carajo distraerlo. Al final lo conseguí acompañando el pancho con unas fritas, una coca, otro pancho y un push-pop, que vendría a ser un chupetín, de mierda pero con marketing, que roza los diez mangos. Me cago en Discovery Kids.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Little J ya parecía satisfecho pero guardaba en la manga un último reclamo, la manzana acaramelada con pochoclos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me vino entonces a la cabeza el simpático recuerdo de cuando fuimos de pendejos a un circo, en La Cumbre. Circo de señoras exhibiendo su celulitis atrapadas dentro de unas bikinis XS, y de leones que se alimentaban a base de perros que la pendejada llevaba a cambio de una gaseosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acordé del pibito que se paseaba por abajo de los asientos levantando los palitos que tiraban los que ya le habían entrado a la manzana acaramelada. El pibito se los llevaba al señor puestero que así como llegaban volvía a insertarlos en otra manzana. Un amor el reciclaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acordé de todo eso con un poco de idea pero se la compré lo mismo. Crea anticuerpos, diría mi cuñada Sofi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el borrego bien pipón emprendí la retirada. El pibe que apareció en ese momento me hizo acordar enseguida al gordito malcriado que entró con Willy Wonka a la fábrica de chocolate. Andaría por los cinco o seis o pirulos, no más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pendejo quería un chocolate gigante y los papis le decían que si sumaba un golosina mas iba a dolerle la pancita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escándalo que armó el gordito era para darle mínimo dos días de calabozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había forma de calmarlo. Estaba como poseído y gritaba como si se hubiera agarrado un huevo con el cierre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que de golpe se calmó y cambió la estrategia en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Les prometo que si me lo compran no les rompo más las pelotas. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo agarré a Little J del brazo y me rajé rápido para no sacudirle al gordito un coscorrón que habría terminado en bochorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordito me sacó casi más que las dos horas entre tanto turista. Y el desquite lo sufrió el pobre señor de las empanadas, que seguía asegurando que las empanadas estaban calentitas. Las mismas empanadas de hacía dos horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le compré una sólo para demostrarle que no estaba ni calentita ni recién salidita del horno. Y se la devolví. Y medio que me puteó. Y medio que le puse cara de orto. Y medio que Little J me miró con gesto de no cazar un fulbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Congelé la cara de culo hasta cruzarnos con el coordinador de tránsito. Después todo bien y nos volvimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1517485221043431127?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1517485221043431127/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/domingo-en-el-puerto-es-para-matar.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1517485221043431127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1517485221043431127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/domingo-en-el-puerto-es-para-matar.html' title='Domingo en el puerto es para matar a alguien'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-wSx-vdxz4ns/TftltKUTbeI/AAAAAAAAFfg/8OwUm2qURbs/s72-c/manzana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-3447613333569166185</id><published>2011-06-01T13:10:00.004-03:00</published><updated>2011-06-01T18:12:39.595-03:00</updated><title type='text'>Los gitanos se dejaron la Pepsi</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_OGNX5RIV2A/TeZk7DgeRAI/AAAAAAAAFfU/iTzjXwgTznA/s1600/gitanos%2B1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5613284951280468994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 249px; CURSOR: hand; HEIGHT: 202px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-_OGNX5RIV2A/TeZk7DgeRAI/AAAAAAAAFfU/iTzjXwgTznA/s320/gitanos%2B1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El guardia de seguridad tiene una gorra que es un par de talles menos. Las orejas no le entran y la cabeza parece el trofeo de la champions.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardia es un rehén cibernético y está meta mensajear con su Nokia ultimo modelo. No levanta nunca la cabeza pero tiene radar de vigilante y me engancha llevando comida en una bolsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me señala la bolsa y me hace que no con la cabeza. No saca la vista del celular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo que es para mi vieja que está famélica porque la máquina expendedora de la salita sólo vende Pepsi. Me hace puchero y dice que okey, pero que sea la última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El botón tuvo sus cinco segundos de poder y se decidió por el indulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La máquina expendedora sólo vende Pepsi porque los gitanos hicieron estragos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gitanos son un grano en el orto para la clínica, que ya no sabe qué hacer con estos tipos que se chorean todo lo que tienen a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;modus operandi&lt;/em&gt;, diría el impresentable que cubre policiales en TN, es que una gitana se hace internar y la viene a visitar toda la parentela, en su mayoría señoras obesas que se esconden bajo la ropa vajilla, sábanas, almohada, toallas y si me apurás hasta el secador de pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para vaciar la máquina expendedora lo que hacen es llenar la salita de propia tropa y hacer un quilombo de novela mientras dos de ellos montan una obra de ingeniería para inclinar la máquina, meter los garfios y llevarse hasta las barritas de chocolate con pasas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo dos pisos por escalera y llego a la salita donde me espera mi vieja. No hay nadie más, sacando al señor barbudo que está echado en uno de los sillones y ronca que no tiene nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está por arrancar en sony la serie que no me pierdo nunca y me dispongo a verla mientras disfruto el chegusan que le acabo de comprar a un quiosquero que se ofendió porque le pregunté si el producto es fresco. Es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si estuviera sonámbulo, el señor barbudo se incorpora de golpe, camina hasta la tele que no es plasma y la pone muda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Listo, quedamos así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor barbudo vuelve a su sillón, abre una especie de bibliorato y se pone a recitar en hebreo, con los ojos medio cerrados. Le importa un carajo que mi vieja lo mire de reojo y que yo le clave una mirada magnum media medida de desconcierto y la otra media de admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor barbudo se sienta bien derechito y se calza el sombrero que parece choreado a uno de los personajes de un cuadro de cacería. Mata la onda de las trenzas que le caen por cada lado de la cabeza y que le hacen juego con la barba XL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un capo el señor barbudo. Me sacaría el sombrero si tuviera. Y si tuviera sombrero querría uno igual al del señor barbudo. Las trenzas paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja no se prende a la serie muda y yo le hago la segunda. Apagamos la tele y nos ponemos a hablar sobre cómo vamos a hacer para que el viejo baje dos cambios mientras se esté recuperando de la operación. No se nos ocurre nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor barbudo se cansa de recitar y vuelve a su posición horizontal. Tarda unos veinte segundos en activar esa máquina de ronquidos que nos obliga a subir un par de decibeles el volumen de la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abre la puerta del ascensor y un pibe tipo cuarenta, visiblemente impaciente, cruza la salita a los pedos y se manda directo a la puerta que comunica a terapia. Viene con envión y se da el palo porque pensaba que estaba abierta pero no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho impaciente pregunta por un paciente a través del portero eléctrico. Terapia a esta hora ya cerró la puerta y cualquiera que quiere entrar o salir tiene que anunciarse y esperar que alguna enfermera interrumpa el solitario y lo deje pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El impaciente está nervioso porque están operando a su mujer y pregunta si no hay una forma más práctica de comunicarse que no sea ese portero de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del otro lado le responden que no se escucha bien, que por favor repita más fuerte. El tipo repite más fuerte. De vuelta que no se escucha. Al tipo le da vergüenza y no insiste. Cancheras las enfermeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abre al toque y el tipo se abalanza. Pero la enfermera nos busca a nosotros. Que el viejo salió diez puntos de la operación. Y que necesita descansar. Y que ella entiende que el viejo tenga hambre después de doce horas sin meterse bocado, pero que el pebete de crudo y rúcula no es lo recomendable para un postoperatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludamos al viejo y nos picamos el champión.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Atravesamos la sala y dejamos atrás al señor barbudo que sigue roncando y ahora también se babea. Y al muchacho impaciente que le da a la &lt;em&gt;singer&lt;/em&gt; como loco y acumula bronca para cuando conozca a la persona dueña de esa vocecita que lo bardeó por el portero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abre la puerta del ascensor y nos cruzamos con una banda de gitanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vienen por la Pepsi. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-3447613333569166185?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/3447613333569166185/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/los-gitanos-se-dejaron-la-pepsi.html#comment-form' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3447613333569166185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3447613333569166185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/06/los-gitanos-se-dejaron-la-pepsi.html' title='Los gitanos se dejaron la Pepsi'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_OGNX5RIV2A/TeZk7DgeRAI/AAAAAAAAFfU/iTzjXwgTznA/s72-c/gitanos%2B1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1698931177769942154</id><published>2011-05-20T14:56:00.004-03:00</published><updated>2011-05-20T15:01:10.644-03:00</updated><title type='text'>Señor Cagabronce está feliz</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-VXnp6KZarqA/TdarYQaQY5I/AAAAAAAAFfA/xlf-pCIQ-k8/s1600/dandy%2B2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5608858819146834834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 254px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-VXnp6KZarqA/TdarYQaQY5I/AAAAAAAAFfA/xlf-pCIQ-k8/s320/dandy%2B2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo cultural no es para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me terminó de caer la ficha el día que me planté frente a la señorita guía del Museo del Prado y le pregunté en qué piso estaba la Gioconda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tipo con ese nivel de desorientación me parece que tiene que llenar su tiempo de ocio con otra cosa. Mirá que le pongo garra, pero no hay caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en esto mientras me paro sobre las mismas baldosas por las que alguna vez el prócer paseó su malhumor. Estoy en la casa del prócer de la cara de culo, y no puedo evitar mimetizarme un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto no es ocio. Estoy acá por laburo, que consiste en hacer que la prensa se interese por el libro que hoy presenta Señor Cagabronce, mi cliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro habla sobre las casas donde vivió el prócer, incluida la que estoy ahora. Y es todo lo entretenido que puede ser un libro que habla sobre las casas donde vivió un prócer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Cagabronce es relativamente joven pero habla como si fuera de la época del prócer. La audiencia le festeja cada frase llena de telarañas y eso para Señor Cagabronce es una caricia en el ego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras avanza la perorata, voy practicando mi propio discurso. Tendré que explicarle por qué los periodistas no comparten su idea de que este evento es el hito cultural del año. Tendré que explicarle que capaz tenían algo más importante que hacer que venir a esta especie de montaje donde un tipo habla con simulada pasión y la comunidad del prócer le devuelve la pared con un entusiasmo que roza lo cretino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala está llena y estoy al borde del sofoque. La casa del prócer es intocable y por eso no pueden chantarle un aire acondicionado. Y a eso sumale el cóctel de perfumes de feria que se echaron encima todas estas señoras que juegan para el equipo de querer pertenecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Cagabronce termina su presentación y estallamos en un aplauso sostenido. Ya era hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se le tira encima y se saca fotos como si fuera Vargas Llosa. Señor Cagabronce infla el pecho y responde con una sonrisa como muy formal. Abrazos y besos en abundancia. Promesas de lectura que no se van a cumplir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos incondicionales que vienen a hacerle el aguante llegan a último momento para hacer saludo de atrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un timing tremendo, entran en escena los cazadores de cócteles que se leen la sección agenda de todos los diarios y van a cuanto evento haya para llenarse el buche con algún canapé o una copita de tinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Cagabronce quiere asegurarse que todo el mundo se lleve el libro. Nada de montar mesita con promotora y quedar a merced de algún familiar o amigo muy amigo que lo compre aún sabiendo que va directo a nivelar esa mesita que no para de moverse. Por eso regala un ejemplar a cada presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De golpe entro en el radar de Señor Cagabronce y se me acerca casi a los saltos. Apoya el champú en una mesa y me chanta abrazo etílico para darme las gracias como si yo hubiera tipeado el libro. Le digo al oído que esto recién empieza y que hasta el Nobel no paramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Cagabronce está feliz. Mucho más que Riquelme. Y yo también porque en dos movimientos gano la calle y dejo ese universo que no me cabe ni medio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1698931177769942154?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1698931177769942154/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/05/senor-cagabronce-esta-feliz.html#comment-form' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1698931177769942154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1698931177769942154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/05/senor-cagabronce-esta-feliz.html' title='Señor Cagabronce está feliz'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-VXnp6KZarqA/TdarYQaQY5I/AAAAAAAAFfA/xlf-pCIQ-k8/s72-c/dandy%2B2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6213056316558324906</id><published>2011-05-13T14:53:00.002-03:00</published><updated>2011-05-13T14:57:41.645-03:00</updated><title type='text'>Ricky nos debe la foto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-l22S4AVv9m4/Tc1w1fB6CJI/AAAAAAAAFe4/8WFY2PIRtN0/s1600/sarkanyfw10milagrosschm2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5606261175311009938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 246px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-l22S4AVv9m4/Tc1w1fB6CJI/AAAAAAAAFe4/8WFY2PIRtN0/s320/sarkanyfw10milagrosschm2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hubo paella de calamar en ese último capítulo y el matador se trepó a la b nacional después de ganar apertura y clausura en campañón de antología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el pescador, el juez y evo saltamos a la cancha para dar nuestra propia vuelta olímpica y hasta nos animamos al avioncito de rambert con aterrizaje y derrape incluidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el medio de los festejos asomó la figura de un Ricky Sarkany sacado al mango. En cuatro patas y actitud frenética, el tipo arrancaba un pan de pasto para llevarse de souvenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricky tenía cámara y nosotros lo mirábamos con una envidia más enferma que la enfermedad itself porque nos habíamos olvidado la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ricky le sobra onda así que se sacudió la tierra de las manos, peló su mejor sonrisa y se ofreció a retratarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marco era un caramelo porque a la pinta de los modelitos sumale un fondo enrojecido a pura bengala. Bengalas de tirar para arriba, no de apuntar a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricky se creyó en una de sus producciones mega y nos tuvo un rato posando y exhibiendo sonrisa de acalambrarse la mandíbula mientras disparaba desde todos los ángulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos con beso y le anotamos nuestro mail en un papelito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricky se perdió entre la gente y como estábamos bien para arriba nos mandamos a dar otra vuelta olímpica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que entró en escena al trote fue el Beto Casella. Nos pusimos a la par y lo acompañamos algunos metros mientras le gritábamos que su programa de entonces era de lo más pelotudo que había en el aire. El tipo nos sonreía y asentía en medio del quilombo que no dejaba oír una goma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de la joda nos encontró tratando de mandarnos a los vestuarios para festejar con los jugadores, pero la cana andaba de cachiporra fácil así que nos fuimos a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película de aquel día se me vino a la cabeza cuando vi la gráfica de una mina mostrando pepés made in Ricky. Pepés que son mas feos que agarrártela con el cierre pero que no te salen menos de cinco gambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me dio también por pensar si Ricky, que vende la imagen de un tipo progre y gay friendly, fabricará o no zapatos para travestis que son horma ancha y no te bajan de un 43.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debimos habernos imaginado que no podíamos esperar mucho de un tipo que no llega al metro sesenta y que además usa barba candado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricky, copate y mandanos las fotos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6213056316558324906?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6213056316558324906/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/05/ricky-nos-debe-la-foto.html#comment-form' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6213056316558324906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6213056316558324906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/05/ricky-nos-debe-la-foto.html' title='Ricky nos debe la foto'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-l22S4AVv9m4/Tc1w1fB6CJI/AAAAAAAAFe4/8WFY2PIRtN0/s72-c/sarkanyfw10milagrosschm2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8688021040067933695</id><published>2011-04-12T16:46:00.009-03:00</published><updated>2011-04-12T17:19:05.313-03:00</updated><title type='text'>En Tigre pero jugándola de visitante</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-vPErSO7-9t8/TaSw47f1fKI/AAAAAAAAFeo/VE8IPXPgu2U/s1600/01bichos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5594791129191382178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 195px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-vPErSO7-9t8/TaSw47f1fKI/AAAAAAAAFeo/VE8IPXPgu2U/s320/01bichos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;El tipo está nervioso. Parece que se acaba de fumar hora y media de cola para subir a la lancha colectiva pero no pasó por boletería. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El pica boletos no quiso cobrarle en la lancha y lo mandó para acá. Y el tipo ahora se encuentra con que también hay una multitud para sacar boleto. Y está convencido de que no tiene que hacer fila otra vez. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No opinamos igual todos los que hace dos horas nos venimos bancando la baranda de los que le huyen al jabón. Y entonces saltamos como violeta cuando el flaco amaga saltearnos a todos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La posibilidad de alguna que otra escena de pugilato me levanta un poco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El flaco se sabe contra las cuerdas y se las agarra con el pobre boletero. Pela tono de ofendido y le bate que deberían ponerse de acuerdo porque afuera le dicen una cosa y acá adentro otra. Y que si no hacen algo, la cosa va a degenerar y va a terminar con todos a las trompadas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Todos a las trompadas no. No te confundas. Acá el único que va a cobrar sos vos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Kanghai el Mongol es un playmobil al lado del dueño de la amenaza. Y ahí nomás nos prendemos todos, total si el flaco reacciona tiene que pasar primero por el hurso y ahí la queda seguro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- A fumarla, papá! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El grito sale casi a una sola voz mientras le señalamos el final de la cola que ni siquiera podemos ver de tantas vueltas que da. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Malevo y Little J miran todo muy divertidos. Los borregos se sumaron a la patriada de recurrir al transporte público fluvial porque en la chata del suegro no había más lugar, y no daba sobrecargarla porque la prefectura está más rompe huevos que nunca. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los mexicanos que están justo adelante de nosotros también se ríen, chochos de poder llevarse un cuento divertido. Es lógico, Argentina no es México. Para ellos es mucho más novedoso contar la pelea ridícula entre unos macacos que se estresan hasta cuando salen a pasear, que hablar sobre un par de turistas empalados y decapitados por guerrilleros narcos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tardamos dos horas en llegar a la ventanilla. Un trámite. Ya se hizo la hora de la lancha y entonces le pregunto al amable boletero si todavía hay tiempo de llegar al muelle antes de que salga. Que sí, pero que corra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Salimos que no nos dan las gambas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Little J no puede aguantar el ritmo vertiginoso y medio que se rinde. Lo agarro bien fuerte de la muñeca y lo arrastro flameando entre un mar de gente mientras el Malevo hace gala de una cintura prodigiosa -heredada de ya sabés quién- para esquivar obstáculos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fin de semana en Tigre junta más bichos que una lampara prendida a la noche en el medio del campo. Bichos que nos invaden cada siete días como plaga descontrolada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos a los que quiero preguntarles qué carajo le ven de reparador y terapéutico al show de amucharse y hacer fila hasta para tirarse un pedo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Avanzamos entre los bichos. Y hay de todo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay señoras obesas que calzan jean deshilachado cortado a tijeras, musculosas ajustadas que hacen parecer de ciento cuarenta lo que no tiene más de ciento veinte y ojotas que no pasan del milímetro de espesor. Señoras que tienen como hobby abofetear y putear a sus hijos cada vez que se les alejan un par de metros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay grupos de emos vestidos de negro pero bien negro y tatuados hasta las encías. Tipos que disfrutan haciéndose agujeros por todos lados en una especie de carrera frenética para ver quién se chanta un piercing en el lugar más doloroso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El Malevo se frena en seco para mirarlos y yo dejo que los mire unos segundos, a pesar del apuro. Quién te dice, capaz que me ahorro la ida a Temaiken. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay también turistas del norte de Europa que portan un enorme signo de interrogación en la frente. La desorientación de estos muchachos es total. Turistas seguramente empomados por alguno de esos impresentables engominados que contaminan la calle Florida vendiendo paseos por el delta y entradas para una gaucho party. Turistas que capaz ayer pagaron cinco gambas por pera para morfar berreta viendo a dos muertos de hambre que intentan hacer dos pasos de tango seguidos. Hoy los enhebraron con un paquete más caro que navegar por Venecia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos los estafadores. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay parejas con gorra, pelo atado y gafas oscuras. Parejas que medio se esconden y no levantan la vista. Parejas de trampa, ni hablar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos no tan raros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Llegamos al embarque y el pica boletos alcahuete me bate que Little J también tiene que ponerse con el pasaje. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- No, pa, tiene cuatro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Pagan desde los cuatro inclusive. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- No. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Sí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- No, desde los seis. Si querés te traigo el cartel que está pegado en la boletería. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Dale, flaco, pasá que me estás demorando la salida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Cuando se descomprima un poco la cosa fuera de joda date una vuelta por boletería y mirá el cartel. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La lancha se llena en cinco minutos. Todavía hay gente en la fila pero acá no entra ni Peter Crouch. Los hacen entrar igual y el nivel de sofoque llega a un punto casi limite cuando una pierna grasosa y chivada se me pega como ventosa. Hago un movimiento torpe para alejarla pero la gamba vuelve a la carga y se me pega peor. Lo miro feo al dueño de la gamba, onda qué necesidad de hacernos tan amigos, pero no acusa recibo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El chofer de la colectiva tiene que rebuscarselas para no aburrirse haciendo siempre el mismo recorrido. Entonces se divierte pasandole fuerte y bien cerca a un kayac que hace lo imposible por mantener el horizontal. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El remero primero le hace palmas para abajo para que le afloje un poco. Ni bola. El remero se saca y los manda a la recalcada cosa de su madre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El chofer le hace media sonrisa a su acompañante, el pica boletos alcahuete, y chocan falanges celebrando la jodita. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bichos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una hora a la deriva hasta que vemos aparecer el muelle y nos bajamos de un salto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tremenda jornada en la isla del suegro, con chapuzón en el río y dorado a la parrilla como parte del menú. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tremenda jornada porque en la isla no hace falta repelente. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jd531gHyx6E/TaSvz7uPc-I/AAAAAAAAFeg/C3lB6obdw5o/s1600/01bichos.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8688021040067933695?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8688021040067933695/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/04/en-tigre-pero-jugandola-de-visitante.html#comment-form' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8688021040067933695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8688021040067933695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/04/en-tigre-pero-jugandola-de-visitante.html' title='En Tigre pero jugándola de visitante'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-vPErSO7-9t8/TaSw47f1fKI/AAAAAAAAFeo/VE8IPXPgu2U/s72-c/01bichos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6804182026515979041</id><published>2011-03-03T12:24:00.003-03:00</published><updated>2011-03-03T12:39:49.270-03:00</updated><title type='text'>Soy mucho más que una pegada bonita</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0ofHQb78ZIM/TW-1ugsDG6I/AAAAAAAAFdM/IN6q6fJJgYU/s1600/orco3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5579878273988631458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-0ofHQb78ZIM/TW-1ugsDG6I/AAAAAAAAFdM/IN6q6fJJgYU/s320/orco3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si no fuera porque a las ocho de la matina ya me habían amenazado de muerte, si no fuera por ese detalle menor, te diría que la de hoy fue una mañana normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venía de una gloriosa noche de fulbo después de casi un año de verlo de afuera y de pensar si este puto deporte es lo mío ahora que me acerco peligrosamente a los cuarenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del regreso me puso bien pum para arriba. Venía demorando la vuelta de cagón nomás, por no saber si la rodilla iba a estar a la altura. Por lo menos a la altura de la otra rodilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volver a pisar una cancha fue una sensación casi tan fuerte como el tufo que me agarró desprevenido cuando abrí el bolso y me encontré las mismas medias, las mismas vendas y la camiseta todavía húmeda que fueron testigos de aquella fatídica tarde del crac.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venía de esa noche gloriosa y veía un arco en todos los ángulos de noventa grados que había en ese furgón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces la vi. La botellita de plástico vacía de yogurísimo estaba en inmejorable posición para que le diera de lleno con el empeine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había nadie en el vagón, pero ese principio de éxtasis que me había poseído casi por completo me traía miles de hinchas con las gargantas enrojecidas de tanto cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fruncí la frente y enfoqué el ángulo superior derecho de esa especie de murito cuadrado que se levanta junto a la puerta de ingreso al vagón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mirar la botellita, la medí y me perfilé. Tomé unos pasos de carrera y me acordé del zapatazo del apache contra los mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo calcé justo a media altura. El envase plástico dibujó una hermosa parábola en el aire y se elevó medio metro por encima de aquel arco imaginario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos cosas descubrí segundos después del impacto. Que la botellita no estaba vacía del todo y que yo no estaba solo en el vagón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- La concha de tu madre, gato, te vi'a matá. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que apareció de atrás del murito fue una mezcla perfecta entre el patrón Bermúdez, la hiena Barrios y ricky Fort. El tipo estada sentado justo atrás del murito, fuera de mi vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de yogur que me envolvía el zapato derecho no era nada al lado de la estela que le quedó a esa especie de orco que se paró de un salto y me echó una mirada el hijo de puta que me hizo temblar las rodillas. La buena buena y la no tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de santiguarme y pedirle al Barbas que cuide de mi familia, pensé en el pelotudo que no se terminó el yogur. Con los nervios del momento se me ocurrió que ahí tenía otro interesante argumento para convencer a mis hijos de por qué siempre hay que terminarse el postre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré para atrás y posta que no había nadie. No quedaban ni los hinchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Barbas escuchó mis súplicas. En el instante en que al orco se le habían dibujado en la cara unas ganas locas de hacerme un enema de botellita, se abrieron las puertas del vagón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí nomas saqué a relucir los vestigios de lo que alguna vez fue una cintura prodigiosa. En un quiebre casi imperceptible más una finta de antología, logré hacerle un ole al orco y me perdí en el andén de la estación que no era la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cintura prodigiosa, fuera de joda. Soy mucho más que una pegada bonita. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6804182026515979041?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6804182026515979041/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/03/soy-mucho-mas-que-una-pegada-bonita.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6804182026515979041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6804182026515979041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/03/soy-mucho-mas-que-una-pegada-bonita.html' title='Soy mucho más que una pegada bonita'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-0ofHQb78ZIM/TW-1ugsDG6I/AAAAAAAAFdM/IN6q6fJJgYU/s72-c/orco3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-7187599552846797162</id><published>2011-02-24T14:17:00.004-03:00</published><updated>2011-02-24T14:25:49.795-03:00</updated><title type='text'>Salir sin desayuno me da acidez</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-PeCnuc4Sdvc/TWaUFskfaEI/AAAAAAAAFck/qKD0zQOxOeM/s1600/acidez%2B1"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577308014129408066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-PeCnuc4Sdvc/TWaUFskfaEI/AAAAAAAAFck/qKD0zQOxOeM/s320/acidez%2B1" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El pelado habla por celular a los gritos. Gesticula como loco mechando sonrisa de costado con levante repentino de una sola ceja.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El pelado es pelado de los que se pasan cif y franela diaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasaje, que no tiene un huevo que hacer en este viaje de cincuenta minutos, de golpe se encuentra con algo que le sacude un poco la modorra. A los tipos los distrae que el pelado se zarpe con un par de decibeles de más porque se sale un toque del molde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divertirse por esto es casi tan patético como el que disfruta cuando ve que un gordo, apurando el paso, arrastra la buzarda durante cincuenta metros para agarrar el tren y el chancho hijo de una gran puta le cierra las puertas en la jeta. Y al pobre gordo no le queda aire ni para putear. Y a la gente eso le divierte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelado grita y la gilada empieza a murmurar y a señalarlo con la cabeza. Ninguno se conoce con el de al lado pero el numerito en vivo del dolape los hace compinches por un rato. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En la gilada hay uno que me mira con gesto de gracia, esperando que yo le haga la segunda con alguna media sonrisita o similar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Justo a mí, que de pedo socializo con la gente que conozco. Imagináte qué chance puede tener este pibe con quien no tengo más en común que ser parte del proletariado que viaja en tren.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y sumále que hoy tengo acidez. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y sumále que el tipo trae puesta una remera que dice giocatore. Si ya era de perdedor usarla cuando estaba de moda, calzársela ahora directamente es colgarse el cartel de pelotudo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sin despeinarme, en lugar de devolverle el gestito elijo pelar mi mejor cara de orto y lo hago rebotar como si se diera de lleno contra un scania doble acoplado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El pelado sigue con su show. Me la juego que soy el único que lo reconoció. Es un ex juez federal al que le armaron una causa y lo cagaron como desde arriba de un poste. Falló un par de veces contra el gobierno y se lo cepillaron de dorapa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El tipo es inocente. Tiene que ser inocente. Si no no se entiende qué carajo hace arriba de un tren después de haberse levantado los cuatro palos que dicen que se llevó en aquel famoso festival de coimas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El pelado corta pero sigue gesticulando. Es como si se le hubiera cortado de golpe la conexión y le hubieran quedado en la bandeja de salida algunos gestos que se despacharon unos segundos más tarde. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sigue gesticulando. Este muchacho no está bien. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Guarda el celular pero lo desenfunda al toque y se clava otra conversación para la gilada. Al pobre le agarró un ataque de melancolía y busca recrear aquellas noches en que se hacía dueño del programa de Grondona y metía seiscientas palabras por minuto para tratar de explicar el código civil en un solo bloque. Esta vez la audiencia es más modesta. Y pelotuda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Que corte y se baje, por el amor de Dios. Y que lo sigan todos estos pelotudos que se siguen riendo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Todavía falta un trecho para llegar y no hay un solo asiento libre, pero la cosa no da para más. Me levanto tocando bocina y les hago mirada magnum antes de cambiarme de vagón. Al pelado y a toda la gilada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Manga de pelotudos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-7187599552846797162?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/7187599552846797162/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/salir-sin-desayuno-me-da-acidez.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/7187599552846797162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/7187599552846797162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/salir-sin-desayuno-me-da-acidez.html' title='Salir sin desayuno me da acidez'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PeCnuc4Sdvc/TWaUFskfaEI/AAAAAAAAFck/qKD0zQOxOeM/s72-c/acidez%2B1' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5761294004011361159</id><published>2011-02-21T13:04:00.004-03:00</published><updated>2011-02-21T13:16:38.944-03:00</updated><title type='text'>China ataca Kamchatka</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-MRudTRXhGQw/TWKO0mSZD1I/AAAAAAAAFcc/M8WZk9B-0BM/s1600/superngan_superman.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576176322920124242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 177px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-MRudTRXhGQw/TWKO0mSZD1I/AAAAAAAAFcc/M8WZk9B-0BM/s320/superngan_superman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La señora abuela estaba desconsolada y a punto de echar espuma por la boca.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Le dijo al oriental que lo iba a agarrar de las solapas y que lo iba a samarrear para todos lados. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La señora abuela no podía concebir su almuerzo de sábado sin su tinto de siempre. De los chinos podía esperar una leche vencida, una mozzarella con hongos del tamaño de una cebolla o que le cobren la cucharita de plástico para el yogur. Pero jamás que la dejen sin su vinito. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me están cortando las piernas, parecía decir con una mirada entre triste y enfurecida. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Es que el súper chino se cuadró enseguida cuando los muchachos de la muni cayeron en sus autos importantes con vidrios oscuros y dejaron una ordenanza que prohibía la venta de alcohol ese día. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nada de material etílico porque había show musical en el playón de la estación de Tigre. Esta vez le tocaba a Fito Páez sumarse a la campaña "hagamos fulbito para la tribuna", encarada por el intendente que tiene como deporte nacional sacar a relucir el comedor que se hizo a nuevo con la guita de los jubilados y subirse las medias para las fotos de prensa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La última vez había estado Nonpalidece y parece que los seguidores de los Marleys argentos se habían llevado hasta el alcohol de quemar y armaron un desparramo de novela. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El amarillo dueño del súper miraba el número que había montado la abuela y no podía reprimir esa sonrisita oriental que la hacen de los nervios pero que suena a burla. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La abuela se sacó del todo y le gritó que iba a terminar como los chinos que aparecen en los noticieros después de un ataque mafioso. Que no se iba a ir del local hasta que la dejaran comprar su vino. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El chino no se fue al mazo y también levantó la voz. Todo lo que se le entendió fue algo como "vino no, vino no, multa pol vendel, mas de veinte mil pesos". &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La abuela no escuchaba, literalmente. Y en una reflexión filosófica sólo para entendidos, vociferaba que el almuerzo del sábado sin vino ya no podía ser su almuerzo del sábado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La cosa se ponía cada vez más interesante porque ninguno cedía ni diez centímetros, pero pensé en la flaca, que me había acompañado y miraba con los ojos mas abiertos que de costumbre, lo que no es poco. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pagamos y nos fuimos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5761294004011361159?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5761294004011361159/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/china-ataca-kamchatka.html#comment-form' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5761294004011361159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5761294004011361159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/china-ataca-kamchatka.html' title='China ataca Kamchatka'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-MRudTRXhGQw/TWKO0mSZD1I/AAAAAAAAFcc/M8WZk9B-0BM/s72-c/superngan_superman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1480007586892167133</id><published>2011-02-08T13:20:00.003-03:00</published><updated>2011-02-08T13:26:38.744-03:00</updated><title type='text'>Me dejaron a gamba</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TVFtwyIVtFI/AAAAAAAAFcU/PY-UOLlsMaw/s1600/caminante.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5571354898891912274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TVFtwyIVtFI/AAAAAAAAFcU/PY-UOLlsMaw/s320/caminante.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quince días, a lo sumo un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrancaba octubre y la vecina se tenía fe para que el permiso saliera rápido. Tishei y yo también. Y la tropa ni te cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había forma de evitar el trámite porque la pobre mujer era viuda y estaba en el medio del baile de la sucesión y todo ese rollo. Y para vender el auto necesitaba el permiso del juez de menores porque tenía pibitos menores de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los primeros quince días. Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fines de octubre y llegó la hora de rajarme para España por laburo. El panorama para Tishei era un espectáculo. A gamba y con la tropa sumida en la efervescencia que le causaban mi ausencia zarpada y los avatares del cambio de movilidad, que por el momento era inmovilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví al mes. Ni la sombra del permiso. Al toque aparecieron los primeros síntomas de la urticaria porque &lt;em&gt;los-quince-días-a-lo-sumo-un-mes&lt;/em&gt; ya habían sido dos meses con días que parecían durar entre treinta y treinta y cinco horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los fondos se reían a carcajadas desde algún rincón de su escondite. Me provocaban sin miramientos y más de una vez pensé en hacerlos volar por el aire transformándolos en unas vacaciones primera división. La mesura ganó la pulseada solamente cuando el buena onda de Jota nos sumó a la lista de elite que disfrutaría de la mansión alquilada en la aldea andina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía había chances de cerrar algo a tiempo como para no dejar pasar esta oportunidad, pero sabíamos que la feria judicial estaba a tiro de piedra y no había lugar para ningún paso en falso. Si el permiso no salía, había que esperar a febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia fue como untarse aloe vera sobre una picadura de abejorro. La vecina dueña del auto mostró su sonrisa por primera vez en todo el proceso y convocó a conferencia de prensa para informar que el permiso había sido concedido. Y que al día siguiente teníamos cita en el registro automotor para abrochar la transferencia. Vamos vamos los pibes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primerísima primera hora rumbeamos en masa para el registro. La vecina cargaba con un bibliorato que rebalsaba de fotocopias, documentos judiciales, certificados y otras yerbas. La acompañaban sus dos hijos mayores que tenían que chantar su firma para dar conformidad a la venta. De nuestro lado fuimos Tishei y yo que nos salíamos de la vaina para darle un corte al asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperamos nuestro turno con la tranquilidad de que ya estábamos a metros de la bandera a cuadros. Sólo un despiste podía dejarnos fuera de la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interesantes duplas las que se arman en el registro entre vendedor y comprador. Los dos felices. El vendedor porque finalmente logra sacarse de encima ese muerto que ya se convirtió en una máquina tragamonedas. Y el comprador porque cree que ese muerto es en realidad un &lt;em&gt;igual-a-cero&lt;/em&gt; que no le va a traer ningún problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despiste llegó con forma de empleada pública. La señora, después de revisar las toneladas de papeleta, se bajó un toque las gafas de lectura para no perderse ni un detalle de la metamorfosis que sufrirían nuestras caras. Que lo lamentaba pero que a uno de los oficios le faltaba el número de DNI de los herederos y que no había forma de seguir con el trámite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vecina me decía por lo bajo que unos meses antes ella había vendido su otro auto con la misma documentación. Me lo decía a mí porque no quería hacerle frente a la señora que parece disfrutar dando malas noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me quedó otra que acercarme al mostrador con cara de malo. Le indiqué amablemente a la señora que ya se había hecho una operación con esa misma documentación y que tenía forma de comprobarlo si revisaba los archivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que me boxeaba. La mina perdió la poca compostura de la que gozaba y me tuvo larguísimos segundos contra las cuerdas. Me repetía en todos los dialectos que ella era la directora del registro, que sabía perfectamente cómo hacer su trabajo y que no necesitaba revisar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdido por perdido, le canté la falta. Que por lo visto había cosas que escapaban a su estricto control y que a lo mejor le convendría rever los procedimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonamos el registro antes de que la señora llamara a seguridad. Con las manos vacías pero con esa satisfacción berreta que produce sostener una discusión caliente sabiendo que no lleva a ningún lado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Entre los últimos gritos de la señora creímos escuchar que ya no había manera de concretar la operación antes de la feria. Parece que el oficio tenía que volver al juzgado, debían rehacerse los testimonios, o algo así, y luego volver al registro, donde la señora seguramente nos recibiría con los brazos abiertos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como todo eso no entraba en los pocos días que quedaban, salimos en busca de otra alternativa. Pero ésa es otra historia, todavía más bizarra, que en cualquier momento cuelgo del blog. Paciencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1480007586892167133?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1480007586892167133/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/me-dejaron-gamba.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1480007586892167133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1480007586892167133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2011/02/me-dejaron-gamba.html' title='Me dejaron a gamba'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TVFtwyIVtFI/AAAAAAAAFcU/PY-UOLlsMaw/s72-c/caminante.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-3020110253309787001</id><published>2010-12-15T21:44:00.002-03:00</published><updated>2010-12-15T21:51:03.522-03:00</updated><title type='text'>Concentramos a lo Romario</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TQlhkwko9dI/AAAAAAAAFbY/05pRc8AiStQ/s1600/nuevo-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551075299852613074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TQlhkwko9dI/AAAAAAAAFbY/05pRc8AiStQ/s320/nuevo-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Roma tiene su Coliseo, Paris su Torre Eiffel, Londres su Big Ben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Polvorines tiene su Viccenza, un bolique que la rompe toda y que no es patrimonio de la humanidad por esas cosas de la injusticia universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que morirse sin conocer Viccenza, dijo un reconocido referente de la cultura vernácula. Por eso no me quedó otra que darle para adelante cuando el team propuso que el bolique fuera testigo de nuestros festejos por haber zafado del descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La movida arranca con viaje en remis hasta la zona en cuestión. El remisero parece ser de los que les gusta prender la radio. La propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo me habla sin parar desde troncos de talar hasta el cruce de la 197 con la boulogne sur mer. Sólo toma un poco de aire cuando necesita hacerme una pregunta. Una boludez. Pero no me da tiempo a responder porque empieza a sonar Arjona y pone la radio al taco. Hay interferencias y se escucha como el culo pero al remisero meloso no le importa y tararea que el escote en su espalda llegaba justo a la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo juna Polvorines porque vive ahí y se ofende porque le pregunto si conoce Viccenza. Vos preguntá si conocen a Tuqui y después hablamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago escala en lo de Jota. Me encuentro con la muchachada dando el mismo espectáculo que dieron en cada uno de los partidos que jugaron desde que se quedaron sin su enganche goleador. Dando lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa de dos por tres y medio no entra un solo cadáver más. Salvo alcohol de quemar no falta nada. Me dicen que recién están entrando en calor y les respondo que el cuadro se parece a un partido ya perdido por goleada. A Nolo no le causa gracia y sigue con su numerito de mini equilibrista en donde son protagonistas una botella, dos tenedores y un monda quebrado. De todo por dos pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MKT está en llamas. Saca un cuento detrás de otro y entretiene a la tropa con actuaciones grotescas. Tanta energía le pone que termina consumiéndose todo el crédito del escabio. Uno menos para Viccenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las casi dos horas en las que el hincha de Racing intenta hacerle sombra a Nolo tratando de sacar el corcho de adentro de una botella, los demás se pisan para hablar sobre las mejores jugadas del torneo. De un torneo que no jugué por la lesión que terminó en cuchillo y me alejó de las canchas. Los relatos se repiten y hasta se mezclan con situaciones de campeonatos anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no los conociera pensaría que están hablando del Milan de Gullit y Van Basten. Pero tengo claro que lo de inflar un poco la cosa es parte del folclore. A falta de un programa que repita las jugadas desde todos los ángulos, la posta es dejar volar la imaginación y agrandar la trucha para sentirnos un poco profetas de la caprichosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcohol corre que da calambre y los cuentos son cada vez más fantasiosos. Sólo me sale pensar cuánto tiempo tardaríamos en colgar los timbos si alguna vez pudiéramos vernos jugando al fulbo por TV. Jogo cero bonito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace la hora y nos mandamos en masa a Viccenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuadra está hasta las manos. Campo Indoamericano un poroto. De Soldati a Polvorines sin escalas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo chimichurri custodia la puerta y se maneja con muecas. Vos si, vos también, vos si, vos también... con tal de facturar un par de morlacos dejan pasar a cualquiera. Hasta el patrón Bermudez podría pasar sin llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No piden identificación pero sí te hacen levantar brazos y separar gambas. Le toca al gordo Chimichurri y a la bolsa de anabólicos que lo acompaña meter mano y palpar de armas. La pinta de facineroso no entra entre los elementos prohibidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiqui es nuestro anfitrión y nos hace la visita guiada. Chiqui anda por los dos metros, es nuestro nueve goleador y ya tiene domicilio en Viccenza. Todos le chantan beso y el tipo se mueve como pez en el agua. Un pez gordo en todos los sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiqui se aleja unos metros y copamos la parada. Tratamos de jugarla de local pero nos escanean con una intensidad que se siente en la piel y nos calan enseguida. Nuestro lateral izquierdo tiene tres pelos castaño claro y el contraste es un escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonados con el escabio que trajimos puesto, mandamos baile con pies juntitos, brazos doblados en noventa grados para adelante y palmas abiertas hacia abajo. Improvisamos pasito y nos movemos al ritmo del chiquichic-chiquichic que propone el bolique como única variedad musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre el show de luces llama la atención un punto rojo que cada tanto baila sobre la cabeza de alguno de nosotros. Demasiado speed con vodka me trae la imagen de un pequeño buraco en la frente y un hilo de sangre que baja suave por entre lo ojos. Chiqui aparece en escena y nos explica que las estrictas normas de sana convivencia del bolique prohiben levantar el trago mas allá de la altura del hombro y que hay un símil Gordo Chimichurri apostado en cada esquina. La primera avisa con el láser. La segunda te saca de las pestañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchachada baila como poseída. Saco el celular para retratar el momento y el saco de anabólicos no tarde ni quince segundos en palmearme la espalda. Nada de fotos papi. Chiqui se me acerca por el costado y me grita en el oído. Detrás de esa bocanada con niveles etílicos para nada despreciables, llego a entender que me está diciendo que no le dé pelota. Pretende que haga de cuenta que el grueso que ahora me hace marca personal en realidad no está ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardo el celular en el fondo del bolsillo y no lo vuelvo a sacar. Chiqui saca el suyo y dispara como loco. El grueso lo mira jodido y se cagan de risa. Entre gorilas se entienden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue la joda y ahora el capitán se nueve frenético por toda la pista. Manos detrás de la nuca y codos en alto aleteando sin pausa. No le tenemos mucha fe porque está cada vez mas cerca del partido homenaje, pero el tipo se las arregla para flexionar rodillas y avanzar en cuclillas de acá para allá y viceversa. Un mostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Negro Figura, otro abonado al bolique, saca a relucir su peinado techo a dos aguas y también se adueña de la escena. Se encara todo lo que le pasa por al lado y tenemos que agarrarlo entre cuatro porque no hay forma de que el novio de la flaca no se le venga al humo. Zafamos por el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El clima se pone denso en todo sentido y decidimos que mejor picarnos el champion. Son casi las cinco de la matina y Chiqui quiere que salga torneo de pool. Cuesta encontrar la salida y el pibe pretende que le emboquemos a la pelotita. Ni en pedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al lado nuestro, el Negro Figura sigue buscando que algún novio celoso le llene la cara de dedos pero se asegura que valga la pena. También se queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, pa, ya no estamos para estos trotes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-3020110253309787001?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/3020110253309787001/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/12/concentramos-lo-romario.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3020110253309787001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3020110253309787001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/12/concentramos-lo-romario.html' title='Concentramos a lo Romario'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TQlhkwko9dI/AAAAAAAAFbY/05pRc8AiStQ/s72-c/nuevo-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5937689878971333604</id><published>2010-10-19T11:27:00.002-03:00</published><updated>2010-10-19T11:34:49.394-03:00</updated><title type='text'>Las crónicas de Mameluco: la verificación</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TL2rUvSGD4I/AAAAAAAAFLM/OsnWdFxie6E/s1600/3101061416hc4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529764290258931586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TL2rUvSGD4I/AAAAAAAAFLM/OsnWdFxie6E/s320/3101061416hc4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Maté dos pájaros de un tiro. Aprovechando que tenía que hacer la verificación del auto para venderlo, me mandé con anotador y lápiz para cubrir este trámite que todos pintan como un verdadero dolor de ganglios. El grabador digital y la cámara ídem no pude llevarlos porque me los afanaron en la marcha contra la inseguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caí a eso de las nueve de la matina y la fila de autos daba toda la vuelta a la manzana. En materia de parque automotor tenías de todo: naves de no creer, otros que ni fu ni fa y más de uno de esos que se arrastran pidiendo a gritos un tiro en el cigüeñal y que se publican como mecánica joya nunca taxi. Entre estos últimos está el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy Mameluco, un tipo de contactos. Por eso llegué sabiendo que no había que darle bola a la fila y que tenía que preguntar por el oficial Luna. El uniformado me iba a evitar la espera a cambio de un veinte bien dobladito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luna me atendió con una cara de orto que le llegaba a las rodillas. Le dije que venía a hacer la verificación mientras le guiñeaba un ojo de manera aparatosa. Me mandó a hacer la fila como todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casi tres horas de espera que me esperaban me animaron a buscar algunos testimonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero en hablar fue un tipo de unos cincuenta que amablemente bajó unos cinco centímetros el vidrio de su Audi A4. "Estoy desconsolado. Hace quince minutos que tendría que haber empezado mi clase de scuba diving y acá me ves, esperando que la burocracia corrupta se digne mirar si el numerito del motor coincide con el que figura en la cédula verde. Y encima mezclado con autos de todo tipo, un horror. Debería haber un vip para gente como nosotros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dialogo se interrumpió porque apareció un empleado de la dependencia policial con una manguera y una especie de taladro de punta cuadrada. El empleado le informó al señor del Audi que por ochenta pesitos le hacía el grabado del número de chapa en los vidrios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo se bajó de un salto, aterrado de que el flaco le hiciera cagar el auto con esa cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pero jefe, los cristales ya están grabados".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí, papi, pero cambió la legislación. Ahora hay una ley que obliga a que los grabados sean arenados. Los que se hicieron con químicos, como es su caso, no corren más".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pero por qué no te vas a la recalcada de tu madre".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dijo con la mirada, no hizo falta que la frase saliera de esa boca de dientes apretados. Aparte le hubiera salido carísimo porque sobraban milicos con cantiporras que buscaban costillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se seguía quejando y entonces el empleado policial sacó a relucir toda su diplomacia de tipo que juega en primera: "si querés me podes hablar toda la mañana y yo te voy a responder con fundamentos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dijo también que si quería hacer el grabado en otro lado que ningún problema, pero que se cuidara de que fuera con el método homologado por ley. El hombre del Audi se tuvo que bajar los lienzos y bancarse que le hicieran el grabado "oficial" que escondió al auto detrás en una gran nube de polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de lugares más atrás había un gacel ochenta y nueve, boliche móvil donde sonaba al taco la última entrega de Don Omar. El gesto del vago que lo manejaba era de absoluta resignación y desconsuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oficial le gritaba sobre la musica una y otra vez: "papi, qué querés que le haga. Volkswagen va con ve corta, tenes que llenar el formulario de nuevo". Preferí que mejor no hacerle nota por falta de garantías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la que sí encaré fue a una mina de unos treinta que insultaba en todos los idiomas. Se había fumado una cola de tres horas y el verificador le decía que tenía que lavar el motor y volver en otro momento porque no se podía leer el número de chasis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Son unos inútiles, me hacen perder el tiempo como si no tuviese nada que hacer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Señora, si no quiere perder más tiempo haga más rápido lo que yo le digo así terminamos antes el trámite".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora estaba en llamas. Se me acercó y me dijo en secreto que tenía una automática debajo del asiento y que en cualquier momento abría fuego contra toda esa manga de burócratas inútiles. Decidí buscar otro testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mi bólido. Como lo había dejado apagado y sin nadie adentro, cuatro o cinco autos me habían esquivado y pasaron a estar adelante mío. En una hora no habia avanzado ni medio metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué somos, todos vivos? Sin dudarlo enfilé derecho para uno de los colados, un corsita verde con los vidrios polara. Ahí nomás le grité que le daba treinta segundos para correrse y dejarme pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo dije antes de que bajara el vidrio. Error. El cristal iba bajando lentamente y lo que aparecía del otro lado era la interminable cabeza de una especie de Kanghai el Mongol que refunfuñaba y me preguntaba qué carajo quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo atiné a pedirle fuego para un faso que no tenía. Segundos después me di cuenta de que no me creyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El horco estaba doblado tipo tríptico adentro del auto, pero enseguida se incorporó y se me puso enfrente. Mi vista quedó a la altura de una hebilla copada con las iniciales del chabón: TM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo último que escuché antes de perder el conocimiento fue lo que dijo una señorita que iba del lado del acompañante: "al fin aparece alguien para desquitarse de estas dos horas de espera".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desperté al rato en una especie de camilla dentro de una salita del destacamento. Me acompañaban dos policías que habían querido intervenir y también cobraron. Ni rastros del horco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me vieron levantarme me devolvieron los pedazos de dos caninos y un premolar que habían metido prolijamente en una bolsita y me despidieron: "Su auto no pasaba la verificación ni que la hubiera hecho Andrea Bocelli. Pero dice Luna que un desparramo como el de hoy no se ve todos los días y nos mandó a aprobar el tramite lo mismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El veinte me lo aceptaron igual. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5937689878971333604?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5937689878971333604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/10/las-cronicas-de-mameluco-la.html#comment-form' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5937689878971333604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5937689878971333604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/10/las-cronicas-de-mameluco-la.html' title='Las crónicas de Mameluco: la verificación'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TL2rUvSGD4I/AAAAAAAAFLM/OsnWdFxie6E/s72-c/3101061416hc4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4372195931856882819</id><published>2010-08-06T14:03:00.003-03:00</published><updated>2010-08-06T15:20:45.000-03:00</updated><title type='text'>Mameluco la va de periodista (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFxPKSoFD7I/AAAAAAAAFKE/juLGUOsoMfI/s1600/falica.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5502359882957131698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFxPKSoFD7I/AAAAAAAAFKE/juLGUOsoMfI/s320/falica.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La que agarró la batuta fue una señora de unos cuarentilargos que mostraba una seguridad como que demasiado apabullante para el gusto de Mameluco, que se movía en puntas de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se presentó como la responsable de llevar la voz de los indios a la comunidad. Dijo sentirse uno de ellos y capaz que hasta lo parecía si no fuera por dos faros turquesas que rajaban la tierra y un apellido que la ponía mucho más cerca de los Balcanes que del Río Reconquista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol ya no pegaba de frente y pintó fogón, como todas las tardes de los últimos ciento cuarenta y ocho días. Le hicieron un hueco a Mameluco y les chiflaron a los que habían estado tomando sol, que se calzaron unos atuendos de cotillón que remataban con terribles llantas tres tiras de La Salada, especial para la ocasión. El mate con hierbas daba vueltas y los daba vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la mujer no paraba de hablar sobre la irresponsabilidad de los empresarios y la falta de reacción de las autoridades que deberían tomar cartas en el asunto, Mameluco la escuchaba con atención y asentía con la cabeza onda cuánta injusticia. Cada tanto pispeaba la cara de esos personajes que se parecían más a un elenco de dobles que andan al salto por un bizcocho que a un grupo minoritario que busca reivindicar los derechos de sus ancestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pegado a Mameluco, un flaco que se debatía entre el mate y una damajuana sin etiqueta no le sacaba la vista de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se le acabó el speech, la señora croatoba lo invitó a Mameluco a embarcarse en una lancha que los llevaría a ver &lt;em&gt;in situ&lt;/em&gt; los restos de un cementerio indígena que estaba siendo arrasado por un empresario de la zona. Los indios quieren que el empresario done las tierras para levantar allí un museo de restos arqueológicos y el tipo, que ya tiene los huevos al plato de tanta toldería, contragolpeó con un proyecto para hacerle un monumento a Julio Argentino Roca y su campaña del desierto. En eso están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chata, las típicas del delta, en uno de los costados llevaba la inscripción &lt;em&gt;Ahora Somos Nueve&lt;/em&gt;. Mameluco sólo entendió el significado cuando el pibe le explicó -con índice y pulgar levantados girando de un lado a otro- que no habían podido usar el nombre &lt;em&gt;querandíes&lt;/em&gt; por cuestiones de propiedad intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que Mameluco se subiera a la chata, se le acercó el mestizo de la damajuana con una idem vacía y se le puso a cinco centímetros de la cara. En una oleada etílica que casi lo voltea, le susurró al oído que si le conseguía otra de ésas iba a escuchar la historia secreta del acampe y de todos sus personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Mameluco le brillaban los ojos. Se subió a la lancha con la croatoba y con el dueño, que cada dos minutos le tiraba indirectas para que de onda lo mencionara en la nota porque de verdad que cualquier aparición, por mínima que fuera, le vendría al pelo para darle un empujoncito a su incipiente negocio de turismo arqueológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los navegantes avanzaron un par de kilómetros por el canal. La mujer, con lagrimas en lo ojos, repetía lo mucho que le dolía en el alma que los vecinos ya no pudieran disfrutar de esos espacios verdes porque los empresarios, además de no respetar la memoria cultural, se habían adueñado de esas tierras a partir de oscuras negociaciones con el poder de turno. Mientras, el timonel hacía lo imposible para esquivar los pañales y botellas de plástico que pintaban la superficie del canal. Mameluco solo estaba pensando en volver, &lt;em&gt;pen-san-doen-volveee-que-gánas-de-volvéer...&lt;/em&gt; para poder sacarle data al mestizo antes de que el escabio acabara con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a una especie de islote con pajonales inmensos y les costó un huevo encontrar un lugar para bajarse. Cuando finalmente lo hicieron, el dueño de la chata se sacó la gorra y se dobló en noventa grados para decir unas plegarias en un dialecto que Mameluco no entendía. Le sonaba jeringoso pero no estaba seguro. La croatoba también se puso en onda contemplativa y le explicó que aquello era un acto de reparación por las agresiones que sufrían los restos mortales de quienes habían habitado la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la ceremonia, la anfitriona encabezó la recorrida por el islote buscando restos de huesos removidos y dispersados. Cuando ya se dieron cuenta de que no iban a encontrar ni un huesito dulce, el dueño de la chata dijo que sorry, que se había equivocado de islote. Ya se había hecho de noche y entonces le batió a Mameluco que si necesitaba fotos de huesos podía entrar a wwww.ahorasomosnueve.com.ar y bajarlas de ahí, que le daba una foto gratis por cada cliente que le consiguiera para hacer el paseo arqueológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de regreso al campamento, Mameluco fue a la carpa proveeduría y compró una damajuana para el mestizo. Lo encontró un poco alejado del resto y lo encaró libretita en mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mestizo no esperó ni un segundo y arrancó diciéndole a Mameluco que tenía que desconfiar un poco de los fines nobles que persigue la A.A.D.L.H.Q.S.P.A.H.D.P.P.Q.S.D.Q.S.Q.S. D.A.I.Q.M.M.C.Y.P.Q.S.E.A.M.P.E.D.V.M.Q.E.D.L.E.Q.S.P.E.L.G. (Asociación Amigos De Los Huesos Que Se Parecen A Huesos De Perro Pero Que Si Decís Que Son De Ancestros Indígenas Queda Mucho Mas Cool Y Capaz Que Salis En Algún Medio Porque Ese Discurso Vende Mas Que El De Los Empresarios Que Solo Piensan En La Guita). Que no confíe tanto porque hay indicios de que estaría integrada por personajes no del todo comprometidos con la causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco no se perdía detalle y anotaba todo. Estaba como loco. Le preguntó qué razones lo habían empujado a él a ser parte de la movida y le respondió que no todos los días vienen unos señores generosos que te ofrecen arreglarte la casa, conectarte el agua caliente y regalarte un par de entradas para ir a ver a Piola Vago. Y que él había sido elegido porque el perfil le cerraba diez puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco le pidió alguna precisión sobre esos señores generosos pero no tuvo respuesta porque el mestizo se quedó dormido. Igual estaba en llamas. Se fue del campamento sabiendo que estaba ahí de cerrar una nota que tenía destino de tapa. Un golazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron unos cuantos días pero Mameluco aún conserva las esperanzas de que algún otro medio publique su nota. Si el director de la revista la cajoneó y nunca más le atendió el celular tendrá sus razones. Mameluco cree en el periodismo independiente. De nada sirve dejarse llevar por los rumores que hablan de una visita amistosa de los señores generosos a la redacción de la revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco sabe que no le faltará oportunidad para demostrar lo que vale.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4372195931856882819?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4372195931856882819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/08/mameluco-la-va-de-periodista-ii.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4372195931856882819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4372195931856882819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/08/mameluco-la-va-de-periodista-ii.html' title='Mameluco la va de periodista (II)'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFxPKSoFD7I/AAAAAAAAFKE/juLGUOsoMfI/s72-c/falica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2222393662723002335</id><published>2010-07-29T17:00:00.006-03:00</published><updated>2010-07-29T17:17:09.006-03:00</updated><title type='text'>Mameluco la va de periodista</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFHfOHjP3LI/AAAAAAAAFJI/T_dydSeONS8/s1600/Arte_indigena_australiano_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5499422053634137266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFHfOHjP3LI/AAAAAAAAFJI/T_dydSeONS8/s320/Arte_indigena_australiano_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mameluco está de vuelta. Lo deportaron por haber sido el autor intelectual de una trifulca que arrojó el escalofriante resultado de catorce griegos empalados, ocho barras argentinos con mordeduras y un hincha de Platense envuelto en un escándalo amoroso que involucraba a uno de los milicos sudafricanos que se metieron a separar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso que le siguieron para darle el raje fue una boludez al lado de todo lo que vivió en esos treinta días, los últimos veinte en el hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de depositarlo en el aeropuerto, las autoridades le preguntaron si quería buscar sus pertenencias pero prefirió que no. M’Busaka lo quería de vuelta en la posada para que fuera su mano derecha en un nuevo emprendimiento que el morocho estaba por parir: lucha de eunucos en el barro. Había hecho la convocatoria por Internet y en dos días ya tenía sesenta inscriptos, entre ellos un conocido personaje televisivo que ahora es jurado en un impresentable programa -supuestamente de entretenimiento- que de una manera inexplicable se mantiene en el aire hace bocha de años. Pum para abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco no tenía ni doce horas de aterrizado en nuestro país y ya se había puesto en campaña para conseguirse una changa que le permitiera empezar a levantar el rojo carmesí que tenía en la cuenta bancaria. Antes tuvo que recurrir a un diseñador amigo que a puro Photoshop le armó algunas fotos donde aparecía en la cancha, envuelto en banderas y alentando a la selección. Porque no tenía ninguna chance de que su mujer le creyera esa sarta de barbaridades que había vivido en Sudáfrica. Las fotos terminaron amorosamente enmarcadas sobre la chimenea de su casa hipotecada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de su experiencia en Sudáfrica, Mameluco terminó tomándole el gustito a esto de ser una especie de colaborador periodístico y se embaló como loco. Por eso no dudó un segundo cuando de una conocida revista le ofrecieron un laburito que no pudo rechazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente de su llegada al país, Mameluco salió bien temprano de su casa, tratando de no hacer el menor ruido. Así y todo su hijo lo interceptó a mitad de camino y le preguntó qué onda el souvenir que prometió traerle de Sudáfrica. Mameluco le respondió que estaba en la valija que se había extraviado y que tuviera un poco de paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminaba a la estación del tren, pensaba de qué carajo se iba a disfrazar cuando su hijo le reclamara otra vez por su souvenir. La solución apareció ya estando él arriba del tren cuando vio aparecer un vendedor ambulante por la puerta del vagón. El tipo ofrecía unas jabulani imitación medio pelo pero bastante bien de pinta. Si a los jugadores profesionales la original les parecía chota, no había razón para que su hijo sospechara algo si le caía con una de éstas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detalle era que Mameluco no tenía una moneda. Había que pensar rápido. El vendedor hizo la rutina de siempre, que consiste en caminar todo el vagón dejando la bola a la ida para levantarla a la vuelta. Cuando el pibe estaba en la otra punta del vagón, Mameluco aprisionó bien el esférico con las dos gambas y le chantó la punta de la birome. En diez segundos la había desinflado por completo y se la guardó en la mochila. Cuando volvió el vendedor, Mameluco lo saludó con sonrisita y un ademán buena onda con la cabeza. El tipo se le quedó parado al lado por unos instantes, desconfiado, pero Mameluco se puso a silbar la Marsellesa mientras miraba por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco llegó a la estación y se sentó en un banco a esperar porque le habían dicho que un remis lo iba a levantar para llevarlo al destino. En eso estaba cuando se puso a mirar la cartelera que tenia enfrente, las típicas donde todo el mundo pega afiches y papelitos tipo clasificados de barrio, todos encimados. Le llamó la atención uno que aparecía desde el fondo, un toque tapado por otros y en donde llegó a leer: busco perra de catorce años, cariñosa, blanquita, recompensaré. Hay cada pervertido, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dio un poco de calor cuando vio aparecer a un gordo de saco arremangado con un cartel gigante que tenía escrito su nombre. Mameluco lo saludó rápido y le dijo que ya podía guardar el cartel. Se fueron raudos hacia el auto y Mameluco no tuvo que darle ninguna indicación para que lo llevara a la zona se conflicto. Tampoco tuvo que rogarle para que le diera charla. Mameluco le tiró un poco de la lengua para conocer su opinión sobre el asunto que lo llevaba hacia allí y el tipo se despachó de lo lindo. Que los empresarios son todos iguales, que no tienen vergüenza, que con tal de hacerse unos mangos son capaces de arrasar lugares históricos de gran significación para la gente que habita el lugar desde tiempos inmemoriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La perorata del remisero duró unos cuarenta minutos. El viaje quince. Mameluco se lo fumó tranqui y hasta con cierto entusiasmo porque lo consideraba una fuente confiable. Ahora, cuando el flaco arrancó con que aquel sitio sagrado había sido habitado por los comanches, Mameluco empezó a dudar. Y cuando vio los restos del Rocinante Rosado en tetra que agonizaban junto al embrague, ahí sí pensó que quizá no era tan buena idea tomarlo como fuente confiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al acampe y el remisero se saludó con beso con los tres o cuatro que le salieron al encuentro mientras se golpeaba el pecho con puño apretado onda los banco a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello era una suerte de toldería bastante decente. Había un grupo de personas tomando sol a la vera de una laguna, untándose unos a otros con hawaiian tropic y leyendo números viejos de la Condorito. Otros cebaban mate y fumaban sustancias que a Mameluco no le eran extrañas pero que tampoco eran de su consumo diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco sentía que estaba a las puertas de una nota periodística del carajo. Una nota que lo iba a poner en carrera para llegar a codearse con los morales solá, los grondona y por qué no los graña. Mameluco se meó de sólo pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;To be continued&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2222393662723002335?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2222393662723002335/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-la-va-de-periodista.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2222393662723002335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2222393662723002335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-la-va-de-periodista.html' title='Mameluco la va de periodista'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TFHfOHjP3LI/AAAAAAAAFJI/T_dydSeONS8/s72-c/Arte_indigena_australiano_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-3673100749575618010</id><published>2010-07-22T16:29:00.004-03:00</published><updated>2010-07-22T16:41:22.735-03:00</updated><title type='text'>Mameluco en fuego cruzado</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TEidVt3oPPI/AAAAAAAAFEc/-Zw4VavLg8w/s1600/la_trifulca_derecha_gr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5496816341621423346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 256px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TEidVt3oPPI/AAAAAAAAFEc/-Zw4VavLg8w/s320/la_trifulca_derecha_gr.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;En el fondo, muy en el fondo, Mameluco se sentía feliz. Hacía una semana que no hablaba con su mujer y los pibes, se había perdido los dos partidos de la selección, y en la posada M’Busaka lo tenía bailando la tarantela para ganarse las dos comidas diarias y una especie de cama que disfrutaba cinco horas al día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual se sentía feliz. Sabía que aquella era una experiencia que ni en pedo volvería a vivir, sobre todo porque su cuerpo no lo soportaría. Lo exótico lo atraía, por eso se sentía feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después del partido contra Corea, Mameluco estaba meta pasar el plumero en la sala común de la posada mientras los griegos, que habían llegado para el partido contra Argentina, miraban un noticiero donde pasaban un informe sobre los peligrosos barras argentinos. Mameluco reconoció en la pantalla al negro Fiorucci, de la barra de Tigre, cuando le tocó cobrar como loco después del partido que le ganaron a Chicago cuando lo mandaron al descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los griegos se reía y gesticulaba onda qué miedito me dan estos muchachos. Otro llegó a decir que pagaría una fortuna por tener cinco minutos mano a mano con un barra argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los griegos al toque se dieron cuenta de que Mameluco le estaba prestando demasiada atención a la conversación y a las imágenes que salían de la mini tevé. Se le acercaron y le preguntaron de dónde era porque ser tan blanco entre tanto morochaje llamaba un poco la atención. Le hablaban en inglés aunque no hacía falta porque Mameluco sabía algo de griego. Lo había aprendido de un tío suyo que vivía en Grecia y que cada tanto viajaba a Argentina hasta que descubrieron que se dedicaba a la trata de blancas. Estuvo en Caseros hasta que la hicieron volar por el aire, con el tío adentro según algunas versiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión que los Sorba se le pusieron todos alrededor en actitud demasiado amenazante para su gusto. Mameluco dijo que era uruguayo y que aguante Forlán, la rambla y el porongo. Sobre esto último tuvo que hacer algunas aclaraciones, porque los griegos empezaban a entusiasmarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como nos lo veía del todo convencidos se apuró a ofrecerles algo de lo que se arrepintió en el segundo siguiente a decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los griegos se miraron entre ellos y no hubo uno solo que le hiciera asco a la idea. Eran como treinta y los ponía de la nuca el solo pensar en la posibilidad de cruzarse con los barras argentinos en la escuela donde se alojaban. Vamos a ver si estos argentinos son tan machos como se venden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M’Busaka llegó a la ultima parte de la charla y enseguida se prendió a la idea. Les dijo que aquello seria una suerte de Safari, casi tan riesgoso como el otro, y que Mameluco los acompañaría a cambio de cincuenta dólares por pera. Agarraron todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escuela estaba en el centro de Pretoria. Hasta allá fue el grupete de griegos enardecidos que se habían fumado hasta el potus que M’Busaka le había encomendado especialmente a Mameluco. Se habían pintado la cara pero no de color esperanza. Los pibes iban a la guerra y venían tan empastados que habían perdido noción de tiempo, lugar y peligro. Y ahí estaba Mameluco a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue difícil encontrar la escuela. De los balcones colgaban decenas de trapos que Mameluco alguna vez había visto cuando fue a la cancha. Aguante Mataderos. Barrio Infico es de Tigre. Borracho y sabalero. Al palo por Dálmine. Si muero que sea de lepra. De la cuna al cajón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le faltaba. A Mameluco alguna vez ya le había tocado correr cuando la hinchada de enfrente los triplicaba en cantidad. Pero ahora no se enfrentaba a una hinchada. Ahora tenía que vérselas con una especie de selección de hinchadas. Los más hijos de puta de cada una habían formado una suerte de asociación y estaban todos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco iba abrigado al mango porque abajo de todo traía la celeste y blanca, por si las dudas tenía que pelarla. Corrió ese riesgo porque entre que se lo empomaran los griegos o esos animales elegía lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se iban acercando a la entrada, Mameluco fue aminorando la marcha para no quedar al frente del pelotón, hasta perderse entre los últimos. Pero cuando un gordo gigante alérgico al jabón se les puso enfrente y les cortó el paso, los griegos lo buscaron a Mameluco y le pidieron que le dijera que si tenían tantos huevos como dicen que los esperaban en el patio del edificio abandonado que había en la otra cuadra. Mameluco estaba que se meaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo lo miraba fijo y le hacía gestito de qué mierda quieren estos payasos. Mameluco le batió que eran un grupo de griegos que admiraban la pasión y la entrega que tiene el hincha argentino y que por eso les gustaría hacer algunas fotos, todos juntos, en el edificio abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo infló el pecho y dijo que &lt;em&gt;ma-vale-fiera-todo-piola&lt;/em&gt;. Se fue para adentro y al rato volvió peinado y con el mejor buzo tres tiras que tenía, uno verde aceituna que no le cerraba del todo. Detrás de él venían unos personajes que escapan a cualquier intento de descripción. Traían trapos y bombo, revoleaban camisetas y el que no salta es un inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los griegos se sorprendieron por la tranquilidad de los muchachos que estaban a un par de minutos de meterse en una trifulca que ni te cuento. Pero igual los siguieron de atrás silbando bajo y sacándole lustre a los nudillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al predio abandonado y los barras, que eran unos treinta, se pusieron todos para la foto, con una sonrisa general que no sumaba cuatro dentaduras completas. Los helénicos se les fueron al humo y casi no les dieron tiempo de reaccionar. Se armó tremenda goma general, volaban piñas desesperadas, patadas y algún que otro cadenazo. Cada tanto se asomaba el barra gordo y preguntaba que dónde estaba la cámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la confusión hubo dos barras de Cambaceres que le cayeron encima a Mameluco, que se apuró por levantarse la pilcha para mostrar que tenía la camiseta argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ete encima nos bardea mostrando nuestros colores.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Fue lo último que recuerda Mameluco. Despertó a los tres días en un hospital de Pretoria y le dolían todos los huesos. Compartía habitación con tres morochazos que metían miedo y con otros dos griegos que tampoco se acordaban cómo había terminado la joda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo de la habitación había una tevé que al lado de la que había en la posada parecía un &lt;em&gt;elecedé&lt;/em&gt; cuarenta pulgadas. Y encima era color. Y pudo ver la repetición de la victoria argentina sobre Grecia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-3673100749575618010?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/3673100749575618010/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-en-fuego-cruzado.html#comment-form' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3673100749575618010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/3673100749575618010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-en-fuego-cruzado.html' title='Mameluco en fuego cruzado'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TEidVt3oPPI/AAAAAAAAFEc/-Zw4VavLg8w/s72-c/la_trifulca_derecha_gr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2581107164183757394</id><published>2010-07-16T13:42:00.003-03:00</published><updated>2010-07-16T14:01:15.335-03:00</updated><title type='text'>Mameluco de safari</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TECMVx8-q-I/AAAAAAAAFEE/V3Hgss_Bp74/s1600/safari_masai.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5494545851206249442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TECMVx8-q-I/AAAAAAAAFEE/V3Hgss_Bp74/s320/safari_masai.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Al día siguiente del partido contra Nigeria, Mameluco tuvo que bajar la cabeza y llamar a su jermu para manguearle un giro porque estaba en rojo furioso. Se comió una buena cagada a pedos pero consiguió que su suegro, un buena onda al que no le importó que alguna vez Mameluco se hubiera llevado a su hija en orsay por un fin de semana, le depositara unos mangos para tirar unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tenía que pensar en algo porque no era suficiente. Cuando pasaron los tres días que había garpado por la posada antes de salir, M’Busaka se compadeció y le bancó la estadía. Le dio pensión completa a cambio de barrer, limpiar, cocinar, lavar, planchar y un par de cositas más. En la media hora que tenía libre por día, Mameluco veía el resumen de la fecha del mundial en la tevé siete pulgadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se venía el partido contra Corea y Mameluco no sabía qué carajo hacer. Tenía su entrada y pensó seriamente en venderla para hacerse de unos mangos más. Pero como ya se había perdido el primero prefirió guardarla y en todo caso después vemos. Se lo planteó a M’Busaka y el grone aceptó a regañadientes darle ese día libre, pero a cambio debía hacerle de asistente en el safari que tenía organizado para el día anterior al partido de Argentina. Su acompañante habitual no podía esa vez porque todavía tenía el muñón en hielo mientras seguían abriendo cocodrilos para ver si encontraban su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de la posada, M’Busaka tiene este mini emprendimiento que consiste en llevar turistas al parque nacional para ver de cerca todos los animales salvajes que ofrece el lugar. Animales salvajes pero de los que van al frente, no como en el &lt;em&gt;zoo&lt;/em&gt; de Luján que te dejan entrar en la jaula de los leones y los podés acariciar y hasta hacerles un nudo con alambre de púas en las bolas que no se van a mover de lo dopado que están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El target de gente que lleva M’Busaka es la que gusta del turismo aventura pero aventura posta. Los mismos que vienen a nuestro país y piden hacer un tour por la isla maciel o compartir paravalancha con la guardia imperial, después se anotan en el safari de M’Busaka para intentar sentir más adrenalina. Algunos lo logran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justamente por no ser parte del circuito turístico, el itinerario del safari no es, digamos, lo convencional. No, la joda arranca ingresando al parque por una zona que en teoría está vedada a cualquier presencia turística porque está habitada por una tribu de caníbales que no te dejan ni el caracú. Pero M’Busaka, viejo zorro, se los metió en el bolsillo trayéndoles agua potable, medicamentos y tirándoles cada tanto algún turista para calmar un poco la ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir, los convidados al safari se juntaron en el galpón que M’Busaka tiene al fondo de la posada y los hicieron meterse en la caja de una chata destartalada que había allí. El morocho les dijo que permanecieran acostados debajo de una lona verde que los cubría por completo, sin moverse, sin hablar, sin hacer el mínimo ruido. Nadie tenía que saber que en esos seis metros cuadrados había quince personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las dos horas que marcharon con destino incierto y saltando como locos, Mameluco intentó por todos los medios desenterrar su nariz del sobaco del francés que tenía al lado. No pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando finalmente sacaron la lona que los cubría, Mameluco y el resto de los turistas se encontraron a la entrada de un poblado perdido en el medio de la nada más absoluta. M’Busaka les pidió que por ninguna razón salieran de la chata y se fue. Mameluco recorrió el lugar un poco con la mirada y casi le da un infarto cuando vio a un grupo de morochos que calzaban la camiseta argentina. Uno de ellos, totalmente sacado, gritaba &lt;em&gt;vaaaaaaaaaamos argentina vaaamosss&lt;/em&gt;, con una pasión como desproporcionada. Otro se acercó a la chata y mostraba su billetera con la foto de dos nenas, que no eran lo que se llama modelos de calendario. Hasta ese día Mameluco creía que Lesotho era un invento de coca cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato volvió M’Busaka y dijo que ya podían bajarse y pasear un rato. Mientras los turistas hacían migas con las morochas, M’Busaka le pegó una revisada a la chata porque venia haciendo un &lt;em&gt;tracatrac-tracatrac&lt;/em&gt; que no le gustaba ni medio. Preguntó por un mecánico y lo mandaron al único que había en ese lugar, M’Buhía. Al final se tuvo que arreglar solo porque M’Buhía solamente atendía Volvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando retomaron el safari, el ruido era peor pero M’Busaka mostraba su sonrisa gigante y decía que estaba todo okey, que no había de qué preocuparse y que se prepararan para el tramo de los leones. Mameluco preguntó si la chata no debiera tener alguna malla metálica protectora o algo similar. M’Busaka agrandó todavía más su sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos kilómetros tuvieron que parar porque el ruidito inofensivo se transformó en una correa rota y la chata dijo basta pa. El poblado había quedado unos quince kilómetros atrás y no se veía más que una llanura inmensa y una loma un poco más allá. M’Busaka se paró encima del techo de la chata para ver si veía algún movimiento. Enfocó un toque a través del polvo que volaba y no dejaba ver bien y pudo divisar uno de esos bondis que hacen safaris top, que venía a los pedos y haciendo slalom. También llegó a ver cuando derrapaba, daba dos trompos y volcaba sobre el costado del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M’Busaka se bajó del techo y dijo que necesitaba dos valientes para caminar esos dos o tres kilómetros que los separaban del bondi accidentado y ver qué había pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos boludos querrás decir, llego a balbucear Mameluco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M’Busaka interpretó su intervención como ofrecimiento y antes de que Mameluco pudiera meter bocado le tiró un rifle y un machete, por las dudas. Un turco que venia con ellos y que estaba más loco que la mierda también se sumó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardaron casi una hora en llegar porque M’Busaka cada tanto se paraba en seco y les hacia dar un rodeo para evitar a las serpientes. El turco flasheó con una que se acercaba intimidante directo a donde estaban ellos. Le impresiono el tamaño, lo negra que era y como se movía. Mameluco le mando que si tenía pensado quedarse en la posada que mejor aprendiera a defenderse de esa especie porque son letales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los del bondi los vieron acercarse se creyeron salvados y gritaban de alegría. Mameluco no tardó en reconocer al que parecía manejar al grupo. Era el chino Garcé. Tenía razón el diego cuando dijo que el chino era líder y que por eso lo había llevado al mundial. Al lado de él había uno con terrible cara de gil, cachetes colorados y sonrisa nerviosa. Era Fernando Niembro, otro que estaba de regalo en el mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Mameluco enseguida le llamo la atención un pibe que lloraba como un nene en un rincón del bondi dado vuelta. Era Leo Di Caprio, que no podía disimular el cagazo padre que le producía la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niembro se había instalado bien pegadito a Di Caprio y le tiraba onda. Hacia comentarios pelotudos como por ejemplo que al lado de todo lo que tuvo que bancarse Leo en Diamantes de Sangre, aquello tenía que parecerle una huevada. También llegó a preguntar a todos los que estaban allí si sabían cuánta carne necesita comer un león para completar su dieta diaria. Comentarios no muy diferentes a los que tenemos que soportar en todas sus transmisiones, donde tira datos que no le importan a nadie y hace chistes que sólo entienden los que trabajan con él. Un pelotudo que está palo y palo con Cristian Garófalo, lo cual es mucho decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M’Busaka fue a ver al chofer que permanecía en la misma posición que quedó con el vuelco. Parece que se había agarrado un pedo de novela porque uno de los turistas le había convidado de su petaca y el morocho nunca antes había probado el alcohol. El tipo seguía diciendo que tuvo que hacer esa maniobra brusca porque se le había atravesado una manada de búfalos entre los que aseguraba haber visto al Ogro Fabbiani. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;M'Busaka sacó la correa del bondi y se le metió en la campera. Dijo que ya no la iban a necesitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento Di Caprio dejó de llorar y se acercó a Mameluco. Sacó la chequera y ofreció cincuenta lucas verdes si lo dejaba ocupar su lugar en la chata. M’Busaka lo trompeó a Mameluco con la mirada, manoteó el cheque y se alejó con el turco y Leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco se la bancó bastante bien los dos días que permanecieron todos encerrados en el bondi para que no se los devoraran las fieras. Lo único que rompió la monotonía de la escena fue un jeep que apareció presuroso para buscarlo a Niembro porque tenía que ir a relatar el partido contra Corea. A Garófalo lo dejaron porque se había hecho una encuesta en tyc sports preguntando a la audiencia si valía la pena hacer un operativo para salvarlo y los resultados digamos que no lo favorecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente M'Busaka volvió con la chata para buscar a Mameluco porque la posada ya era una cosa insufrible y necesitaba una buena limpieza. La goleada contra Corea ya era historia y Mameluco no tuvo tiempo ni para ver la repetición. La entrada que nunca vendió se la metió bien en el (biiip) y puso todas las fichas en el último partido de la primera fase, contra Grecia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2581107164183757394?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2581107164183757394/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-de-safari.html#comment-form' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2581107164183757394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2581107164183757394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-de-safari.html' title='Mameluco de safari'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TECMVx8-q-I/AAAAAAAAFEE/V3Hgss_Bp74/s72-c/safari_masai.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2404859082093842870</id><published>2010-07-08T11:32:00.002-03:00</published><updated>2010-07-08T11:45:21.638-03:00</updated><title type='text'>Mameluco viene con delay</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TDXkZlV7sgI/AAAAAAAAFD8/xgssUcaU3a4/s1600/maradonavoodoo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491546448820154882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 237px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TDXkZlV7sgI/AAAAAAAAFD8/xgssUcaU3a4/s320/maradonavoodoo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;M'Busaka es un morocho muy morocho con cara de bueno. Es el dueño de la posada donde todavía fica Mameluco, donde fica de garrón desde que se cumplió la semana que garpó por adelantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que Mameluco llegó arrastrándose después de caminar desde el aeropuerto, M'Busaka lo esperó en la puerta de la posada porque no había ningún cartel ni numeración que la identificara. M'Busaka prefería el bajo perfil porque su boliche venía flojo de papeles y durante el mundial los inspectores se pusieron especialmente rompe huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco llegó de noche y ahí se encontró con una sonrisa blanca gigante flotando en el aire y moviéndose para los dos lados. Al resto de M'Busaka sólo pudo verlo cuando el morocho se le fue encima y casi lo ahoga con ese abrazo que pretendía ser cariñoso. Con un par de palmaditas en la espalda le preguntaba a los gritos que cómo estaba la familia. Le decía sobrino y no lo soltó hasta que cruzaron la puerta de la posada. Eran igualitos, capaz que pasaba por sobrino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que M'Busaka se aseguró de que ya ningún botón lo viera en orsay recibiendo huéspedes, llevó a Mameluco hasta su habitación. Recorrieron unos pasillos tan oscuros como la gente que se le cruzaba y le echaba miradas magnum, y llegaron hasta una sala común que estaba llena de morochos embanderados con los colores de Nigeria frente a una tevé siete pulgadas blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron un poco más y M'Busaka le señaló su habitación. Mameluco entró y se encontró con cuatro cuchetas de tres camas cada una. Es que la promo venía con habitación compartida. En el centro de ese habitáculo que no tenía más de diez metros cuadrados, cinco posesos practicaban un ritual que consistía en clavarle agujas a un muñeco gordo, petiso, barba zorrino, brazos cruzados y mentón hacia arriba. Llevaba la diez de Argentina y la tenía adentro (a la aguja). Mameluco saludó tímido y quiso pasar desapercibido, pero fue imposible. Los nigerianos le hablaron con señas y lo invitaron a sumarse a la ronda. No le dieron mucha opción y ahí estaba Mameluco pinchando y maldiciendo al diego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según M'Busaka le contó más tarde a Mameluco, los nigerianos habían llegado para ver a su selección pero los engramparon con entradas falsas y tuvieron que quedarse a verlo en la posada. Los restos no comestibles del gitano que se las vendió fueron repatriados ese mismo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco decidió archivar la camiseta argentina y se calzó la de Platense, el club de sus amores. Total, si fuera del gran Buenos Aires nadie conoce al calamar, qué mierda se iban a dar cuenta los morochos de que era un club argentino. Les dijo que eran los colores del campeón uruguayo, que tenía ciento por ciento sangre charrúa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los grone terminaron su ritual y se fueron todos a la sala común. Mameluco le había pifiado fulero cuando cambió la hora y creyó que tenía tiempo de sobra para desensillar y pegarse un buen baño. Lo último lo dejó para otro momento porque no había agua caliente y porque además el jabón usado estaba que parecía un chimpancé. Pero sí se tiró un rato en la cucheta más alta y sólo se despertó a las dos horas cuando se prendió de golpe la boca de ventilación que le pasaba a diez centímetros de la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salía de su habitación, Mameluco se cruzó con los morochos que se paseaban con el muñeco prendido fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Qué feo sonó esta frase).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los oscuros andaban con una cara de orto que no se podía creer. Mameluco empezaba a preguntarles si podía serles útil en algo pero justo apareció M'Busaka que desde atrás de una puerta le hizo gestito de acercate. Con mano tapando la boca le dijo muy despacio que serles útil en ese momento sólo podía significar una cosa y que no se lo recomendaba. Que mejor no hacer migas con ellos en ese momento porque la derrota contra Argentina les había pegado duro y estaban intratables. Pero si todavía no jugaron. Sí, ya terminó. Dale pa no me jodas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya habían jugado posta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco corrió a la sala común y la encontró vacía. Había restos de gallinas, maíz y algunas velas consumidas. Creyó ver también la yema rebanada de un dedo pero no podía asegurarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tevé blanco y negro seguía prendida. Estaban pasando el resumen del partido comentado por alguien que hablaba un idioma totalmente desconocido para Mameluco. Llegó, sí, a interpretar algunas frases porque los gestos del comentarista eran alevosos. Era nigeriano y no le daba la lengua para putear más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco no sabía si cortarse un huevo por haberse perdido el partido o si encerrarse en un ropero para pegar un par de gritos por el debut con triunfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Mameluco ya iba por la septuagésima tercera vez que veía la palomita del gringo y las celebraciones poco estéticas del diego, se cortó la luz en toda la posada y el pobre quedó en medio de las tinieblas de la sala común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió a tientas y avanzó por el pasillo agarrándose de las paredes. Los nigerianos podían estar parados allí y él nunca los iba a ver. Cuando pudo llegar a su habitación y abrió la puerta, el olor le fue directo como trompada al mentón y lo dejó tambaleante. Ahí estaban los once &lt;em&gt;rúnmeits&lt;/em&gt; que le habían tocado en gracia. Su cama era la única libre. Once respiraciones palpitantes, once torsos descubiertos y hediondos, once nigerianos que le iban a hacer compañía copada durante su estadía en la posada de M'Busaka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de la primera jornada de Mameluco en tierras sudafricanas. Sorry el delay, pero Mameluco escribe los informes en una remington que M'Busaka le presta a cambio de darles una repasadita diaria a los dos baños que comparten los sesenta huéspedes. Los escribe en la máquina de escribir y los manda por fax. Veremos con qué nos viene la próxima. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2404859082093842870?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2404859082093842870/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-viene-con-delay.html#comment-form' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2404859082093842870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2404859082093842870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/mameluco-viene-con-delay.html' title='Mameluco viene con delay'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TDXkZlV7sgI/AAAAAAAAFD8/xgssUcaU3a4/s72-c/maradonavoodoo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5697260111806753214</id><published>2010-07-01T12:00:00.003-03:00</published><updated>2010-07-01T20:36:45.484-03:00</updated><title type='text'>Pluma tiene corresponsal en Sudáfrica</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TCy5H6ViKFI/AAAAAAAAFD0/WyaYPiTHS28/s1600/pintura062.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488965591427590226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 249px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TCy5H6ViKFI/AAAAAAAAFD0/WyaYPiTHS28/s320/pintura062.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El presupuesto del blog apenas llega a cubrir el Tienda León hasta Ezeiza. No había forma de mandar corresponsal a Sudáfrica así que la dibujé tirándole el laburo a un conocido, Mameluco Aguirre. El tipo ya tenía el viaje armado y agarró enseguida a cambio de un póster desplegable del matador Kempes que yo atesoraba desde que salió en la revista Goles hace treinta y dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Mameluco no se le cae una moneda, la vive peleando. Durante cuatro años juntó franklin sobre franklin para ver realizado su sueño de estar en un mundial. Para ahorrarse unos mangos, durante casi dos años almorzó todos los días en una pizzería cuarto pelo que abrió el dueño de Ugis cuando fue absuelto luego de indemnizar a los cientos de intoxicados. A los que sobrevivieron. Mameluco salió muy bien de la cirugía que tuvieron que practicarle para salvarle el hígado, y para su increíble recuperación fue fundamental el buen estado físico que logró por la rutina de las cuarenta y ocho cuadras diarias que se pateaba para ahorrarse un par de morlacos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto -sumado a un par de laburitos no del todo ortodoxos que no puedo detallar acá- le permitió a Mameluco hacerse de una suma que fue juntando en una caja de zapatos que tenía escondida atrás de unas valijas vacías en un viejo placard de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ilusión era grande, pero la vida le puso una prueba de fuego. Su mujer, que ni puta idea tenía sobre esta movida, quiso hacerle una sorpresa y llamó a un carpintero para que arreglara el mueble. El buen hombre encontró la caja y le pintó llevársela como souvenir, justo un par de meses antes de que arrancara el mundial. En lugar de un Bonadeo, a Mameluco le salió una operadora de movistar en el dedo de tanto llamar al carpintero, que dio de baja su celular para que nunca más lo ubicaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un momento duro, una decisión difícil. Porque hay que tener huevos para endeudarse y tomarse el palo igual sabiendo que la familia va a alternar polenta-arroz-fideos más vacaciones en pelopincho de patio durante unos cuantos años. Un valiente Mameluco, aunque no tome coca light.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Mameluco puso un pie en el avión un par de cosas lo desvelaban: que le fuera bien a la tropa de d1Os y que en su casa no cortaran el gas por falta de pago. Bueno, también lo desvelaba saber si al gordo fragancia subte-be-hora-pico le iba a tocar asiento en su misma fila. Le tocó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía tiempo que Mameluco no viajaba en avión. La última vez había sido cuando se hizo pasar por enfermo para viajar a Bariloche en el avión sanitario que manejaba su cuñado. La joda terminó con cuatro días de calabozo. Su cuñado maneja un coche de alquiler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco estaba como con una ansiedad difícil de disimular, pero la emoción por rumbear para un país tan exótico se le fue antes de terminar el primer tramo de los ocho trasbordos que tenía ese vuelo de promoción. Eran casi todos argentinos y aquello no le pareció tan diferente a tomarse el charter sin habilitación que hace Retiro Aldo Bonzi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las azafatas les dieron la bienvenida y al toque se guardaron en algún cubículo del avión, lejos del alcance de esa manga de impresentables que eran garantía de bardo a bordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El avión venía demasiado generoso en calefacción y el gordo compañero de fila empezó a pelar pilcha hasta quedar con los shores tres tiras y una musculosa tiro alto que no llegaba a taparle el ombligo. Los lípidos se montaban sobre el apoya brazos y avanzaban sobre el asiento de Mameluco, que hacía la parabólica humana para alejarse de esa masa aceitosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo no venía solo. Lo acompañaban otros doce barras de Deportivo Riestra que le pusieron calor, color y sobre todo mucho olor a las treinta nueve horas totales que sumó el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de usar los marcadores cortesía de la aerolínea para recuperar parte de su fisonomía, Mameluco se bajó del avión con el resto de la muchachada y se encontró con un ejército de policías comandado por uno bien oscuro que sacudía una lista para todos lados. Los barras estaban junados y querían mandarlos de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vagos trataban de hacerse entender para convencer a los milicos de que ellos nunca habían tocado el pianito en una comisaría. Pero si de pedo se les entendía en castellano, en inglés no tenían chances. Mameluco tiene hasta segundo año de icana y no tuvo mejor idea que ofrecerse de intérprete. Error, lo sumaron a la lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco y los barras fueron a parar a un cuartito decorado con láminas que mostraban a leones gigantes almorzándose a gacelas indefensas. Esperaron un par de horas hasta que apareció el oscuro. Lo acompañaba un rati de la federal, buzarda prominente cementerio de medialunas conseguidas siempre de garrón. Poco importó que no tuviera primario completo cuando lo mandaron para hacer inteligencia e identificar a los argentinos que fueron a hacer quilombo. El poli argento y el oscuro se comunicaban con señas porque el nuestro sabía menos inglés que los barras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un interrogatorio que duró cosa de media hora, se fueron los milicos y los dejaron otra vez en el cuartito. Los barras empezaban a impacientarse porque habían llegado medio sobre el pucho y el partido contra Nigeria era ese mismo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la media hora irrumpieron los canas y se llevaron a ocho barras, gritando que tenían que volverse. El gordo quiso resistirse y durante los cinco minutos que duró la paliza mandó las mejores puteadas que Mameluco escuchó en toda su vida. A los otros barras los largaron pero a Mameluco lo retuvieron un rato más para preguntarle qué carajo tenía que ver con los deportados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le dieron luz verde para tomárselas, Mameluco se encontró con que la camioneta que tenía que llevarlo a la posada se había hinchado las bolas de esperar y se había tomado el palo. Averiguó con un par de taxis pero le cobraban el equivalente a siete noches en la posada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco pensó que si alguna vez se tomó el 146 que va a Ciudadela Norte y llegó a presenciar cómo le cortaban dos falanges al chofer, qué riesgo podía correr tomándose un bondi en un país que es casi primer mundo. Bondi entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parada estaba a una cuadra pero no había hecho diez metros y se vio rodeado por cuatro dikembes mutombos que se le acercaron tanto que podía sentirles el aliento a murciélago recién desayunado. Mameluco se dio por afanado antes de que le dijeran una sola palabra. En un inglés poco claro le pidieron amablemente que les entregara todo el efeté que llevaba encima. O sea todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco les respondió que sólo tenía pesos argentinos y trató de explicarles que si acá ya no valen una mierda mucho menos allá. Los morochos se miraron entre ellos y Mameluco entendió que si seguía hablando, además de afanarlo lo iban a dejar sin invicto. Igual hizo un último intento gritando bien fuerte los nombres de Maradona y Messi. La cosa parecía mejorar porque los morochos sonrieron y asintieron con la cabeza. Por unos segundos se creyó salvado pero al toque lo levantaron entre los cuatro y le manotearon el fajito que guardaba secretamente en una de esas riñoneras que van por adentro de los lienzos. Los morochos se alejaron haciendo pulgar para arriba y gritando los nombres de Messi y Maradona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mameluco caminó las ochenta y siete cuadras que lo separaban de la posada y pudo ver en tele blanco y negro el resumen del primer partido de la selección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay más de Mameluco en tierra sudafricana pero no da poner en un mismo post todo lo deprimente que tuvo que bancarse. Será la próxima.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5697260111806753214?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5697260111806753214/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/pluma-tiene-corresponsal-en-sudafrica.html#comment-form' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5697260111806753214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5697260111806753214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/07/pluma-tiene-corresponsal-en-sudafrica.html' title='Pluma tiene corresponsal en Sudáfrica'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TCy5H6ViKFI/AAAAAAAAFD0/WyaYPiTHS28/s72-c/pintura062.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1122825785261047078</id><published>2010-06-10T14:47:00.002-03:00</published><updated>2010-06-10T14:53:45.542-03:00</updated><title type='text'>Que empiece a rodar la caprichosa</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TBEmkJfCnWI/AAAAAAAAFDs/BRXtG0NbseQ/s1600/mundial-sudafrica-2010.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5481204623949864290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 313px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TBEmkJfCnWI/AAAAAAAAFDs/BRXtG0NbseQ/s320/mundial-sudafrica-2010.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esta vez no hay un solo aviso que rompa con la calma chicha que todos tenemos en la antesala del espectáculo deportivo que le pasa el trapo a cualquier otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay uno solo como aquel de hace ocho años, el de &lt;em&gt;tanta gloria tanto fútbol&lt;/em&gt;. Ni en pedo. Lo pasaban cien veces y las cien veces la piel de pollo asomaba desvergonzada y el efecto eran unas ganas locas de pegar un grito amplificado al cielo para que el aliento le llegara a los jugadores. Después nos volvimos en primera ronda, pero ésa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No señor. Quilmes relajó y esta vez parece haberle encargado el comercial a un creativo junior que se pasó de rosca con el faso e hizo lo mejor que pudo. El arranque emotivo quedó en amague y el escalofrío te lo debo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de Claro es como que tiene algo más, pero tampoco. Y encima cuando le hicieron una versión más corta para ahorrarse un par de segundos de publicidad, le sacaron lo mejor que tenía: el muñequito de metegol que se suelta de la varilla y festeja arrodillado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de YPF le sacudieron las telarañas a Clemente pero se quedaron a mitad de camino, porque los temitas que canta la barra tienen menos onda que las medias a rombos. Y encima se olvidaron de la mulatona, que estará vieja pero sigue siendo la mulatona. ¿O acaso alguien discute a la alfano por más que tenga más operaciones que la bolsa de Nueva York?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La previa te mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay un carajo para ver. Desde que terminó el torneo local y las ligas de otros países, te tenés que conformar con ver discutir a dos diplomados en la escuela de Mauro Viale sobre si el narigón gatorei le prometió entradas a los barras o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiás y te encontrás con programas especiales del mundial, con los enviados que no tienen nada para decir de la selección porque el diego decidió entrenar a puertas cerradas y entonces le hacen una nota de veinte minutos a un argentino que se gana unos mangos limpiando vidrios en los semáforos de Johannesburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La previa te mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un mes que mis hijos están &lt;em&gt;on fire&lt;/em&gt; con el álbum oficial del mundial. Es el oficial posta, el mismo que se vende en todo el mundo. Mi sobrino yanqui también lo tiene. No se tomaron el laburo de hacer uno para cada país y entonces te encontrás con que está en siete idiomas, último el español. Por eso el Malevo me dice que si Argentina pierde, él va a alentar por Hellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paquete de figuritas pasó a ser, lejos, la mejor herramienta de extorsión. Si ordenás tenés fichus, si te bañás tenés fichus, si comés todo tenés fichus. Y los dos pendejos están hechos un relojito, una cosa de locos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer el Malevo andaba de capa caída porque en seis paquetes le vino repetida seis veces la del ocho de Japón. Si fuera de Messi, el pibe chocho, las pega por todos lados. Pero el ocho de Japón... dejate de joder. Al final le dije que las pegara una al lado de la otra, sobre los espacios vacíos de otros ponjas, total son todos iguales. Me contestó que así no tiene gracia y medio que se ofendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La previa te mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de días me reencontré con mister músculo y anduvimos a los abrazos porque fueron años sin vernos, tantos que ya ni me acuerdo. Fue para sacarle brillo a la pantalla de veintinueve que se sale de la vaina por traernos fintas, firuletes, murras y goles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La previa te mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo lo que pasa en la previa, incluido este post, no le interesa a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor que empiece a rodar la caprichosa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1122825785261047078?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1122825785261047078/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/06/que-empiece-rodar-la-caprichosa.html#comment-form' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1122825785261047078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1122825785261047078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/06/que-empiece-rodar-la-caprichosa.html' title='Que empiece a rodar la caprichosa'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TBEmkJfCnWI/AAAAAAAAFDs/BRXtG0NbseQ/s72-c/mundial-sudafrica-2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6642362927981326507</id><published>2010-06-03T13:33:00.001-03:00</published><updated>2010-06-03T19:19:32.472-03:00</updated><title type='text'>La anestesia total me deja stand by</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TAfcD6EKdLI/AAAAAAAAFDk/DTKMc-p_zMY/s1600/quirofano_II.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478589431403934898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 317px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TAfcD6EKdLI/AAAAAAAAFDk/DTKMc-p_zMY/s320/quirofano_II.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tengo que llegar con doce horas sin haber probado bocado. Ni café, ni pan, ni agua. Nada de nada. Los pibes le entran sin asco al desayuno que hoy está especialmente pulenta por eso, porque no puedo ni probarlo. Debería romper el ayuno solamente porque Little Jey decidió que hoy sí convida de los cereales de chocolate que se apropió desde que descubrió que están &lt;em&gt;liquísimos&lt;/em&gt;. Nada de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despachamos a la tropa y nos preparamos para rumbear hacia el sanatorio. Antes de abrir la puerta que da a la calle, cogoteo desde la ventana porque no me quiero cruzar con ningún vecino. La última vez me topé con la señora mayor que saca a pasear al perro más feo de zona norte y me tuvo quince minutos parado en una gamba y apoyando sobacos en las muletas. Que qué es el platillo tibial. Que dónde está. Que si duele. Que cómo me lo quebré. Que cuánto tiempo tengo de muletas. Qué cómo me trata la banda de críos. Que cómo anda el Malevo que es tan simpático. Que si me enteré de que el verdulero se ganó el telekino pero no lo pudo cobrar porque no tiene los papeles en orden. Todo eso tuve que responder, más de una vez cada pregunta, mitad porque es sorda, mitad porque se olvidaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino despejado, no hay nadie. Tishei, que se la banca diez puntos, dejó todo preparado para poder acompañar al inválido. Hacemos check list y tenemos todo, así que nos picamos el champión con destino opereta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cráneos que diseñaron el sanatorio nuevo se olvidaron de que los mortales suelen moverse en auto. O capaz que decidieron cagarse en los clientes barra pacientes. La cosa es que llegás y lo más probable es que no encuentres dónde mierda dejar el auto. Tishei viene acumulando bronca desde la última vez que fue, con la flaca hecha una estufa a kerosén de la fiebre que tenía, y tuvo que dejar el bólido a cuatro cuadras, día de lluvia y rato largo para cruzar la avenida. &lt;em&gt;Graciadió&lt;/em&gt; había un hueco en la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hall del sanatorio es gigante. Apenas cruzo la puerta me como la primera mano: el olor a cafecito recién hecho que viene del barcito me deja tambaleante. Mientras yo avanzo muleteando de lo lindo, Tishei arrastra el bibliorato donde metimos todos los estudios, certificados y demás yerbas que tenés que mostrar antes de que te pongan una mano encima. Hasta la vtv te piden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día recién arranca y por eso la señorita recepcionista todavía está sonriente. Nos atiende un lujo y nos hace sentar en unos silloncitos noventa grados más incómodos que mocasines sin medias. Que esperemos un rato que me van a llamar por mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que tengo enfrente tiene una cara de orto que no se puede creer. Santo Biasatti un bufón al lado de este pibe. De una que también tiene que pasar por el quirófano porque todos a esta hora, en este sector, están para cirugía. Sus viejos lo acompañan y le dicen cosas buena onda para animarlo, pero el pendejo responde tan zarpado que si yo fuera el viejo firmo los pelpas para que lo operen sin anestesia, para que aprenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llaman una vez y antes de que agarre la segunda muleta ya me están llamando de nuevo. Relajá mami, el pique corto lo tengo prohibido. Al final se va Tishei a hacer el papelerío y vuelve con una sonrisa que no le entra en la jeta. Que ya vienen con la silla de ruedas a buscarme. Las pelotas. Es la única manera. Ni muerto. Reglas del hospital, no hay con qué darle. Ni en pedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasan ni diez minutos y ahí estoy, recorriendo todo el hall del sanatorio en esta silla de ruedas que encima anda floja de engrase y no deja de rechinar, como para llamar la atención de todos los espectadores. Ningún llevarme por zonas internas, ni ahí. No me queda otra que clavar pera en esternón y no levantar la vista mientras desfilamos por cafetería, sala de espera general, zona de guardia, otra sala de espera, hasta llegar a la puerta que da a los pasillos internos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tishei se caga de risa y me dice que peor fue la vez que me operaron el dedo. Aquella vez el paseo fue parecido pero en camilla, ca-mi-lla, y hasta me dieron un cuarto. Después de todo el circo salí del hospital con una curita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camillero me la juego que es un estudiante de los últimos años de medicina y se la pasa yendo y viniendo con los pacientes por todo el hospital. Las enfermeras que se cruza le sonríen buena onda y él responde con un guiño que deja ver que acá hay más de una historia picante del estilo &lt;em&gt;Grey’s Anathomy&lt;/em&gt;. Mientras avanzamos por los pasillos pispeo que hay unas cuantas salitas oscuras a los dos lados y me convenzo de que el camillero no la pasa nada mal. Mamita, si esas paredes hablaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El flaco me deposita en una habitación y me deja sobre la cama el taparrabo siglo veintiuno que viene con gorrito y coso para los pies. Tiene más onda la pilcha que te dan para presenciar los partos porque viene con lompas y no hay riesgo de chiflete. Termino de cambiarme y le doy a Tishei otro motivo para cagarse de risa. Me apunta con la camarita del celular y me bate la frase que Billy The Kid les decía a los flacos antes de vaciarles el tambor de su pistola mango de marfil: &lt;em&gt;I’ll make you famous&lt;/em&gt;. Sólo consigo que vuelva a enfundar cuando la amenazo con cortarle la tarjeta de crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entra una enfermera a medir la presión y todo eso y me pregunta si me rasuré las partes. ¿Qué partes? La rodilla, ¿no te operás la rodilla vos? Ah, sí, más vale. De golpe sobrevuelan los fantasmas de cuando me operaron de apendicitis y siento alivio cuando me toco la rodilla lisa. La rodilla no puede picar tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora toca camilla y a desfilar de nuevo, pero esta vez por pasillos internos. Llegamos al quirófano y me recibe el traumatólogo que se zarpa de simpático. Lo acompaña otro especialista que intenta ser gracioso y me dice que van a apurarse así no llego tarde al partido de fútbol que tengo en un rato. Me río de Janeiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí nomás me chantan el pinchazo en el brazo y al toque empiezo a experimentar una sensación que es lo más parecido a aquella vez que hace unos años me junté con unos amigos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anestesia total me deja stand by.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6642362927981326507?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6642362927981326507/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/06/la-anestesia-total-me-deja-stand-by.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6642362927981326507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6642362927981326507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/06/la-anestesia-total-me-deja-stand-by.html' title='La anestesia total me deja stand by'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/TAfcD6EKdLI/AAAAAAAAFDk/DTKMc-p_zMY/s72-c/quirofano_II.png' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5702459610579216207</id><published>2010-05-27T18:04:00.000-03:00</published><updated>2010-05-27T20:48:15.078-03:00</updated><title type='text'>Felicidad que es parte y es todo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_7gGOBsFsI/AAAAAAAAFDc/NwfWY1VhFdI/s1600/Martin_Candia_Viaje_Magico_acrilico.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476060594378118850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 316px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_7gGOBsFsI/AAAAAAAAFDc/NwfWY1VhFdI/s320/Martin_Candia_Viaje_Magico_acrilico.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No sé si es real o si es una percepción. No sé si todo este circo es de verdad un circo o si es la película que me hago porque el ánimo bien arriba me tiene a control remoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que están acá son amigos de toda la vida. No hace mucho que los conocí y no sé si alguna otra vez coincidiremos en este mismo lugar, pero igual son amigos de toda la vida. Sin necesidad de sacudirse, desparraman ese &lt;em&gt;no-sé-qué&lt;/em&gt; que me empuja a tirar de la puerta pesada para que pasen los miedos, los sueños, las preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi alma gemela también está. Sin ella, este momento no existe. Ella me aísla con la mirada y me hace sonrisa de estar de acuerdo en todo eso que digo con palabras atropelladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren avanza en un traqueteo ensordecedor, y ya no puedo escuchar más que a esa voz hueca anunciando que ya estamos entrando en la estación. Quiero llegar ya. Todos los que estuvieron dicen que es algo imposible de describir. Yo ya estuve ahí más de una vez y digo lo mismo. Pero cada vez que voy es una sensación diferente. Puedo imaginar lo que me espera, pero sé que ese momento va a borrar de un plumazo el cuadro inconcluso que desde hace un tiempo pinto con la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren no clava los frenos. El tren intenta un desenlace suave y progresivo para que la llegada no sea abrupta. No lo logra. El &lt;em&gt;plot point&lt;/em&gt; llega brusco, como todo &lt;em&gt;plot point&lt;/em&gt;, y me descoloca, no hay manera de evitarlo. Todos los que están conmigo se van sin irse. Mi alma gemela no. Ella sólo se corre un poco para que yo pueda avanzar arrastrando toda esa capacidad de asombro que pide pista para derrapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos vuelven. Me saben embobado pero tienen pasta de sobra para lidiar con alguien así. Para eso son mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en cada una de las cuatro veces anteriores que estuvimos acá, no hay nada como llegar y encontrar esa pizca de felicidad que es parte y es todo.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5702459610579216207?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5702459610579216207/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/gozo-que-es-parte-y-es-todo.html#comment-form' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5702459610579216207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5702459610579216207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/gozo-que-es-parte-y-es-todo.html' title='Felicidad que es parte y es todo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_7gGOBsFsI/AAAAAAAAFDc/NwfWY1VhFdI/s72-c/Martin_Candia_Viaje_Magico_acrilico.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8687342456294002427</id><published>2010-05-20T12:32:00.000-03:00</published><updated>2010-05-20T12:41:57.563-03:00</updated><title type='text'>No tengo autoridad moral</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_VWYeJL9UI/AAAAAAAAFDU/7JTQ4bI6QGg/s1600/Lluvia%2520m%25EDstica.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5473375900547151170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_VWYeJL9UI/AAAAAAAAFDU/7JTQ4bI6QGg/s320/Lluvia%2520m%25EDstica.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El equipo grande, mi equipo, empataba cero a cero con otro tan del montón que ni me acuerdo el nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía como para levantar un arca y ahí estaba yo, solo, entre cuarenta mil desconocidos, saltando y moviéndome para hacerle frente al frío y a la humedad. Al pedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido era tan horrible que no podía evitar que el bocho estuviera en cualquiera. Repasaba pendientes del laburo y puteaba al francés y a sus amigos -que ya eran casi como mis amigos por eso de compartir tribuna todos los domingos- porque me habían dejado de garpe a último momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto tenía que desviar la vista porque el viento soplaba de frente y el agua no me dejaba ver una mierda. Y entonces lo vi. El tipo estaba con su hijo de unos seis años, haciendo lo imposible para protegerlo de la lluvia, pero con el pecho bien inflado y luciendo al borrego tipo trofeo. El sueño del pibe para cualquier fanático. Yo quería lo mismo. Pensaba que cuando tuviera un machito lo iba a asociar al club grande antes de inscribirlo en el registro. Pensaba que le iba a comprar vincha, gorro y camiseta antes que el pijamita de Carters.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía faltaba media hora y los pingüinos de punta no aflojaban ni un poco. La pregunta apareció, por primera vez, repentina y artera como un planchazo de lleno en la canilla. Qué carajo hacía yo ahí, cagándome de frío, mientras en casa Tishei y las chancles pasaban una desapacible tarde de domingo entre mates, juegos improvisados y películas infantiles. Capaz que ellas habrían preferido no tenerme cerca para no tener que bancarse el humor de mierda que me agarraba cuando el equipo no andaba derecho. Seguramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más agua, más viento, más insufrible lo que hacían ahí abajo esos once tipos que cobran una fortuna para dar espectáculo y que cobran lo mismo aunque den lástima. La pregunta me seguía dando vueltas como banda de cuzcos que no te podés sacar de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido terminó sin que se quebrara el cero y, de salida, navegué en medio de esa marea de gente con quien no tenía nada en común, más allá de esa especie de ceremonia religiosa de dejar a un lado todo lo que es prioritario durante los otros seis días de la semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé las diez cuadras que separan a la cancha de la estación de tren, bajo esa lluvia de mierda que ya casi ni se sentía. Los boleteros estaban en onda guantes de seda y ninguno quiso aceptarme el billete porque estaba mojado. No me quedó otra que sumarme a las quinientas personas que viajaron sin boleto porque, &lt;em&gt;ma-vale-pa&lt;/em&gt;, los viáticos para la cancha nunca se garpan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren se rompió dos veces. En la segunda nos hicieron bajar, en una estación que no tenía una sola lámpara, porque la formación tenía que entrar en taller. Había un grupete de pibitos inquietos que se cansaron de esperar y entonces decidieron que era hora de afanarle a alguien. De una que me habría sumado a la movida si no hubiera sido yo al que decidieron afanar. Les di el billete mojado y las &lt;em&gt;new balance&lt;/em&gt; que moquearon un poco porque habían sido miles los kilómetros recorridos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguía lloviendo. Y el agua logró colarse hasta el cerebro. Y el lavado fue total. Según Tishei también hubo cortocircuito y algunos cables quedaron sueltos, pero ésa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de ese día fue la última vez que pisé el cemento de aquella tribuna. Fue algo así como dejar de fumar, una decisión repentina pero conveniente. Era eso o la posibilidad cierta de alcanzar un grado de locura que ponía en riesgo la armonía de mi mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer pibe llegó un par de años después. La gente esperaba que hasta la medallita de bautismo llevara los colores del equipo grande. No señor, no hubo nada de nada. Cero condicionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La terapia de desfanatización venía de diez. Hasta el día que recibí esa propuesta indecente que me hizo el juez, tío de mi mujer y enfermo seguidor del equipo de barrio. Tarde de sol a pleno, temperatura un caramelo y un par de entradas que le sobraban fueron suficientes para encontrarme, de golpe, subido en el bólido infernal con rumbo a la cancha de ese equipo de barrio. Un once que andaba a la deriva en la tercera categoría del fútbol argentino, y con serios riesgos de bajar un escalón más todavía. Pero resultó que el equipo de barrio, ese mismo día, arrancó una carrera loca que en cuatros años lo puso en la primera división, en donde viene haciendo campañas más que aceptables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juez, cabulero al mango, enseguida interpretó que la levantada se debió a mi presencia. Y no me largó más. Si hacía falta me buscaba, me llevaba, me traía, me esperaba. De locales, de visitantes, a todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardaron en aparecer camiseta, gorro y bandera con los colores del equipo de barrio. Tampoco el carnet de socio. Tishei presenciaba el proceso con un dejo de resignación, como un derrapar inevitable por una pendiente pronunciada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días se enfrentaron el equipo grande contra el equipo de barrio. Picada frente a la tele con el Malevo y Little Jey. El Malevo iba por el equipo grande porque todos sus amigos son del equipo grande. A Little Jey sólo le importaba la picada. Antes de terminar el primer tiempo, el equipo grande se había comido cinco y fue entonces que el Malevo decidió que en realidad le tiene más cariño al equipo de barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien con autoridad moral jamás se lo perdonaría. No es mi caso. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8687342456294002427?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8687342456294002427/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/no-tengo-autoridad-moral.html#comment-form' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8687342456294002427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8687342456294002427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/no-tengo-autoridad-moral.html' title='No tengo autoridad moral'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S_VWYeJL9UI/AAAAAAAAFDU/7JTQ4bI6QGg/s72-c/Lluvia%2520m%25EDstica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8053219752433922074</id><published>2010-05-13T12:39:00.000-03:00</published><updated>2010-05-13T13:05:53.828-03:00</updated><title type='text'>Salgo con el equipo muleto</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-wg1B9UQsI/AAAAAAAAFDM/0Ho31GUz0RM/s1600/i0043.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470783742779081410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 265px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-wg1B9UQsI/AAAAAAAAFDM/0Ho31GUz0RM/s320/i0043.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Las muletas calzaron justo y quedaron trabadas. La base contra lo que vendría a ser la parte de abajo de la guantera y la sobaquera contra el marco de la puerta del acompañante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tishei cogotea para todos lados buscando un hueco para estacionar. Pone balizas y se banca, inmutable, los reclamos histéricos de los impacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay un puto lugar. En veinte años la zona creció como forúnculo en el tujes y lo siento como una usurpación. De pendejos hacíamos bici cross -y alguna que otra maldad que rozaba lo satánico- en baldíos donde hoy se levantan edificios con muchos negocios y pocos escrúpulos. De alzar la mano para saludar al afilador de cuchillos pasamos a levantar el dedo mayor para responder a la maniobra temeraria de una mina 4x4 que nos tira la chata encima. Miles de personas yendo y viniendo como hormigas, perfectos desconocidos, productos de una ola de &lt;em&gt;okupas&lt;/em&gt; sociales que se diseminó por todo el barrio y lo convirtió en este verdadero hachazo al baúl de los recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino bajándome en medio de la calle porque no me queda otra. Para destrabar las muletas y salir de ahí, hago un par de movimientos que incluyen todo lo que el médico me mandó no hacer. No sólo apoyo la gamba sino que también la uso como eje de la aparatosa ceremonia que implica llegar a la vereda. No hay con qué darle: el médico es un gran estratega que te tira el concepto pero no te dice cómo carajo cumplirlo en el día a día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clavo muletas y me hamaco en un balanceo que no tiene ni un poco de sincronización. Avanzo mirando bien el terreno porque no quiero la del flaco que labura con nosotros. Tuvo la misma lesión que yo y andaba de acá para allá con sus muletas, casi canchereando, hasta que fue a dar con una superficie demasiado lisa y un toque húmeda. El acto reflejo para no apoyar la gamba, después del resbalón, terminó en una fractura de fémur que lo tuvo tres meses mirando el techo y otros tantos sin pisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un flaco que reparte volantes me ve arrastrarme con las muletas y me ofrece volante igual. Le doy una segunda oportunidad de darse cuenta de que no tengo con qué carajo agarrarlo y me hago un poco el boludo mirando para otro lado. Pero el capo sigue ahí, con el brazo extendido, haciendo esa especie de chasquido de dedo contra papel que está buenísimo y que nunca me salió. Entonces le pido que suba un toque el brazo así el pelpa me queda a la altura de la boca y lo puedo agarrar con los dientes. Volantero no quiere ver la ironía y con tal de bajar la pila de volantes, amaga mandarlo nomás y me obliga a mover la cabeza de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la puerta principal de la clínica y, justo antes de entrar, me hago el langa y dejo pasar a la niña que viene por el otro lado. Ella me mira de reojo y me pone cara de mejor pasá vos, acompañado de una mueca casi compasiva. Trompada al orgullo que me obliga a actuar rápido: con una muleta me mantengo en pie mientras que con la otra hago un esfuerzo padre para trabar la puerta. La que te dije pasa como un suspiro y me agradece con la sonrisa. Yo le devuelvo otra, bien falsa, mientras la gamba sana me empieza a temblar por la fuerza que estoy haciendo para mantener abierta esa puerta pentágono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encaro hacia el mostrador y pregunto por kinesiología. La simpática recepcionista, una especie de ventrílocua que habla sin que se le mueva la sonrisa kolinos, me dice que primer piso por escalera. Lo qué. Me doy vuelta y ahí se despliegan, desafiantes, los setenta y ocho escalones con tres descansos. De lo más práctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rato después y a fuerza de movimientos espásticos tratando de combinar muletas, resonancia en sobre tamaño baño y pata extendida, llego a una sala de espera que está hasta las manos. Se me hace que es una sala común a todos los consultorios que hay en la clínica, porque hay de todo. Se respira aire de cabaña en Mina Clavero, donde los espacios compartidos son compartidos posta. Donde si hacés asadito ya sabés que hay que compartirlo con los jubilados de la cabaña que tenés a cinco metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de sentarme muleteo por un corredor que termina en un mostrador donde se supone que debo anunciarme. La recepcionista está de divertidísima charla con su compañera de pupitre mientras yo pongo cara de orto porque se me cansa la gamba sana. Entonces me acuerdo de cuando la tana Ferro se presentó para la entrevista en el programa de radio, pero la verdad que no me da para armar tanto bardo. Las chicas agotan el tema de conversación y una de ellas me atiende y me manda de vuelta por el corredor hasta la sala de espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en el único lugar vacío, bien pegado a un flaco de unos ventimedios que mata el tiempo con un jueguito del &lt;em&gt;ipod touch&lt;/em&gt; que está muy bueno hasta que se da cuenta de que estoy espiando y entonces lo apaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que se escucha son los gritos de los chicos que van, vienen, se caen, se levantan, le hacen caras a la señora seria, agarran una revista y no le dejan una pagina en su lugar, miran desafiante a su madre y vuelven a hacer eso que les acaban de decir que no hicieran. Y se supone que están todos enfermos. Nada que ver con nosotros, que si tenemos medio grado más de temperatura que lo normal no nos podemos ni mover. No, nada que ver. A los pibes es como si les dieran una descarga de dos veinte, no paran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los chiquitos se me acerca y se para enfrente. Me mira y mira las muletas. Parece no saber lo que son. Me hago el distraído pero sigue mirando muy serio y como preocupado, como si fueran dos itacas que estoy a punto de usar para abrir fuego contra todos. Se acerca un poco más y cuando ya casi está tocando las muletas, las sacudo de golpe y las hago golpear contra el piso. El pendejo sale corriendo que no le dan las gambas y no se vuelve a mover de al lado de su vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al lado tengo una señora que no larga el celular ni para decirle a su pibe que deje de dibujar la pared. Y dale con los mensajes de texto, un diálogo silencioso que avanza al ritmo de un timbre insoportable que anuncia la llegada de cada mensaje y de la emoción indisimulable de la señora que festeja con una risita cada una de sus ocurrencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pegado hay otra, de unos cuarenta, que le pega un grito al hijo cada vez que se mueve. Le chista, lo calla, no lo deja vivir. Me pregunto cual será la dolencia del niño además de la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llama la atención la mujer que está justo enfrente del televisor. Me llama la atención porque mira sin pestañar un programa aburridísimo, de esos que produce el propio sanatorio con los recursos que tiene a mano y que dan consejos prácticos sobre cuidados de la salud. Aburridísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando escucho mi nombre y me paro para que me atiendan, me cruzo con un conocido que enseguida se interesa por mi lesión y me pregunta cómo fue. Le contesto que lea mi blog y lo dejo hablando solo. Si hay algo que me rompe los huevos -mucho más que mantener una conversación desde Tigre hasta Retiro- es tener que explicar mil veces lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el kinesiólogo hago una excepción y le cuento. Fractura de platillo tibial con hundimiento, le digo con voz casi melodramática. Al pibe es como si le hubiera dicho que se espera cielo parcialmente nublado con algunas precipitaciones aisladas, le chupa un huevo. Agarra la resonancia, la sacude un poco y la analiza como quien ya sabe lo que va a decir. Mientras no deja de mirar ni por un instante a la mulatona que hace ejercicios al lado nuestro, el tipo prende el cassette y me da una clase teórica de fisioterapia con conceptos que me voy olvidando automáticamente a medida que los voy escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue no es gran cosa. La rutina de torturarse un toque con los electrodos que te dan una descarga eléctrica y que sirven para desinflamar la zona, la aplicación de magneto que según algunos no sirve para una mierda y los ejercicios que se hacen hasta que te duela y entonces mejor aflojamos. Todo en un clima de cuasi velorio porque estamos todos que nos salimos de la vaina para volver a patear una número cinco. Todos menos el viejo áspero que acaba de entrar puteando al kinesiólogo porque la espalda le duele como la gran puta y porque desde que viene a esta clínica cada vez le duele más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras encaro toda la ceremonia para hacer pasillo, escalera, puerta pentágono y subida al auto, pienso que mi amigo el capitán tiene razón cuando me dice que no tengo timing. Cuánto mejor hubiera sido el reposo en época de mundial.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8053219752433922074?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8053219752433922074/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/salgo-con-el-equipo-muleto.html#comment-form' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8053219752433922074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8053219752433922074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/salgo-con-el-equipo-muleto.html' title='Salgo con el equipo muleto'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-wg1B9UQsI/AAAAAAAAFDM/0Ho31GUz0RM/s72-c/i0043.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1978257906007371692</id><published>2010-05-06T14:56:00.000-03:00</published><updated>2010-05-06T15:00:00.094-03:00</updated><title type='text'>Algún día tenía que pasar</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-MDgkTrAsI/AAAAAAAAFDE/WbSnRqDn6ME/s1600/dibujo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468218230594798274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-MDgkTrAsI/AAAAAAAAFDE/WbSnRqDn6ME/s320/dibujo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy amanecí en formato pachorra mental. Cuando el remisero pregunta a dónde se dirige el joven, le doy dirección y que tome por donde más lo haga feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo se hace el guapo y me dice que derecho por tres de febrero salimos a panamericana. Tres de febrero es de tierra y con lomos de burro y son como treinta cuadras. Se lo digo pero él es capo filcar y me insiste. Pachorra mental se hace fuerte cuando la exigen y entonces lo dejo hablar. Y entonces me banco las sacudidas, las frenadas, las aceleradas y los saltos. Capo filcar dijo que por ahí es más rápido y quiere ser coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las quince cuadras ya acepta que la está pifiando. Me doy cuenta porque le cazo justo por el retrovisor esa mirada rápida con gesto de mentón elevado y cejas para arriba. No lo quiere reconocer y me hace el cuento. Que por la avenida es peor. Que la semana pasada fue por ahí y estuvo cuarenta minutos para hacer doscientos metros porque no se puede creer la cantidad de autos que hay en la calle. Que por suerte no todos conocen cómo ahorrar tiempo yendo por adentro y que por eso vamos por adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capo filcar no para de hablar. Hace zapping de un tema a otro como si se hubiera quedado trabado el botón de ese control remoto que parece no tener función pausa. Seis o siete respuestas con monosílabos no son suficientes para que por lo menos perciba que no hay &lt;em&gt;animus parlandi&lt;/em&gt;. Cuando nadie quiere escucharnos, nosotros le hablamos a nuestro otro yo. Ellos le hablan al cliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tipo serio no prende el ipod porque es una falta de respeto hacia el chofer del coche de alquiler. Yo lamento que se haya quedado sin batería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de capo filcar ya se confunde con el rechinar de un amortiguador que hace rato pide relevo. El cóctel de sonidos me da ese instante de reflexión y entonces maldigo el momento en que me propuse sacar post todos los jueves. Pachorra mental más rodilla al hombro más baile de laburo me da un jueves sin post. Algún día tenía que pasar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1978257906007371692?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1978257906007371692/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/algun-dia-tenia-que-pasar.html#comment-form' title='30 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1978257906007371692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1978257906007371692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/05/algun-dia-tenia-que-pasar.html' title='Algún día tenía que pasar'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S-MDgkTrAsI/AAAAAAAAFDE/WbSnRqDn6ME/s72-c/dibujo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1730086777991216279</id><published>2010-04-29T10:48:00.000-03:00</published><updated>2010-04-29T11:11:03.704-03:00</updated><title type='text'>La rodilla teclea pero el lomo está una manteca</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9mQCdCNqaI/AAAAAAAAFCk/GDy9qu2mZho/s1600/El%2BM%25C3%25A9dico_.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465557994618857890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 274px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9mQCdCNqaI/AAAAAAAAFCk/GDy9qu2mZho/s320/El%2BM%25C3%25A9dico_.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un fondo negro tirando a azul, ideal para aplicar &lt;em&gt;chroma key&lt;/em&gt; y poner la imagen que a cada uno le pinte. Ése es el marco donde la cara del &lt;a href="http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/el-beto-era-pura-atitu.html"&gt;Beto&lt;/a&gt; flota como dando semicírculos para un lado y para el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Beto sonríe bien amplio, a carcajadas, y deja ver hasta la última carie que adorna su tercer molar superior. Nunca lo vi tan feliz desde aquella vez que se golpeaba el pecho y sonreía a las cámaras por haber sido testigo privilegiado -y gran hacedor- de mi record prematuro de salto en alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corro las manos que me tapan toda la cara y se hace la luz. La imagen del Beto se borra pero todavía escucho el eco de sus risotadas que suenan a revancha. El Beto está saldando esa cuenta pendiente que no sólo fue el desaire de aquella vez sino que ahora le sumó la humillación de saberse inmortalizado en este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sin Beto por ningún lado, hago foco y veo que unos quince tipos me rodean. Me miran con ceño fruncido y un gesto de empatía que acompañan con varias &lt;em&gt;eses&lt;/em&gt; para adentro. Me agarro la rodilla y tanteo si está todo en su lugar, porque me duele como la gran puta. Por unos segundos, los flacos se calzan la bata blanca y empiezan a dar cátedra de cuáles tendrían que ser los próximos pasos para tratar la lesión. Lo dicen con tanta seguridad que casi que me convencen si no fuera porque me están tirando ocho consejos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico llega como puede, arrastrando una bicicleta que a cada pedaleada se vuelve más y más pesada por las particularidades topográficas del terreno. La doctora Queen habría tardado menos en atravesar todo el Cañón del Colorado, pero es lo que hay. El médico salta de la bici en movimiento y corre a mi encuentro con el botiquín en una mano y el tenedor parrillero en la otra. Parece que las quejas por los precios del torneo obligaron a la organización a optimizar costos, y ahí lo tenemos al médico -un tipo que estudió como un condenado durante mil años- poniéndole chimichurri al choripán casi con la misma pasión que cuando aplica analgésico en zona inflamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las dudas le pido que deje el tenedor, porque en la volada capaz que se le cruzan los roles y me pincha la rodilla para que el líquido sinovial salte como grasa de salchichita. El tipo quiere dar perfil serio y hace como que no escucha mis comentarios que intentan ser jocosos pero que se pierden en el camino. Lo mismo pasó en mi lesión anterior, un par de años atrás. Cuando apareció el doc, mis compañeros de equipo le preguntaron si era veterinario. Lo decían por mí, no por él, porque sólo un veterinario podía curar a este burro. Pero el doc se lo tomó mal y devolvió la pared con ofensa y silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico de ahora apoya el botiquín, se limpia un resto de salsita criolla que le chorrea de la manga y me pregunta cómo fue, qué pasó. Ni idea, pa, no registré el cuadro por cuadro del momento. Apenas si recuerdo la secuencia. Pelota dividida. Dos rivales a igual distancia. Uno de ellos que entierra las gambas unos diez centímetros por debajo del nivel del pasto y el otro que siente el impacto como si hubiera querido trabarle la bocha a un tronco centenario de ombú. Al primero apenas se le desacomoda el jopo y al segundo lo termina atendiendo un médico que tiene que apurarse para que no se le arrebate la bondiola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos primeros minutos siento como si el Ogro Fabbiani me hubiera saltado sobre la rodilla. Tremendo. Pero el médico aplica no sé qué cosa y el dolor baja de golpe. Y me encuentro con que hay como demasiado circo para lo que parece ser una lesión más del montón. No queda otra que hacer un poco de teatro y exagerar un toque la cosa para estar a la altura de todo este quilombo que se armó. Salgo muy despacio apoyado en los hombros de dos rivales que lo único que quieren es tirarme a un costado de la cancha para poder seguir jugando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya del lado de afuera, se me acerca el juez de línea y me pregunta que cómo viene la mano y le respondo sacudiendo la mano que ahí andamos, maso. El partido arranca de nuevo y el juez de línea me sigue dando lata con consejos tipo cuidate que cuando el cuerpo te habla tenés que escucharlo y otras huevadas por el estilo. El cachafaz le da la espalda al partido, se come un &lt;em&gt;orsay&lt;/em&gt; grande como una casa y encima amenaza al cuatro con que lo va a hacer echar si vuelve a faltarle el respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termina el partido y voy derecho a agradecerle al médico porque el calmante hizo maravillas. Y para hacerla completa, le pido que le agregue jamón y queso al lomito que está una manteca.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1730086777991216279?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1730086777991216279/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/la-rodilla-teclea-pero-el-lomito-esta.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1730086777991216279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1730086777991216279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/la-rodilla-teclea-pero-el-lomito-esta.html' title='La rodilla teclea pero el lomo está una manteca'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9mQCdCNqaI/AAAAAAAAFCk/GDy9qu2mZho/s72-c/El%2BM%25C3%25A9dico_.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2248820812917812445</id><published>2010-04-22T14:27:00.000-03:00</published><updated>2010-04-22T14:57:36.844-03:00</updated><title type='text'>Cabalgata al más allá</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9COCV1cJJI/AAAAAAAAFCE/asqTa9KzVAI/s1600/et5.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5463022518872581266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9COCV1cJJI/AAAAAAAAFCE/asqTa9KzVAI/s320/et5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9CKqrvicfI/AAAAAAAAFB8/f-swpVWjdyU/s1600/ufo_cave_art_button-p145830916068812728t5sj_400.jpg"&gt;&lt;/a&gt;Hace rato que José de Zer colgó el micrófono y fica recluido en su monoambiente de Chacarita. O tal vez está en algún rincón del universo estelar, secuestrado por alienígenas. Esa es la versión del Chango, su fiel compañero que se hizo famoso en todo el país sin haber salido nunca en cámara porque era el muñeco que la llevaba al hombro. Seguíme, Chango, seguíme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José de Zer no tuvo sucesor. Hubo un antes y un después de este cronista que en cada aparición parecía morirse de un ataque de asma. Inolvidables transmisiones que no tenían más puesta en escena que esa respiración siempre agitada que buscaba darle dramatismo y suspenso a imágenes confusas que por sí solas no te decían una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue José de Zer quien lo dio entidad al asunto. Fue el que le dio bola a los pueblerinos que aseguraban haber visto ovnis dando vueltas por el Uritorco, el cerro que se levanta pegado a Capilla del Monte, en Córdoba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo se revolucionó. Primero con un cagazo padre, lógico, porque no les hacía mucha gracia que &lt;em&gt;Eté&lt;/em&gt; y su ballet se pasearan por allí. Pero después vieron luz cuando se dieron cuenta de que la cosa había rebotado fuerte y convocaba a gente de todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se armó un circo de novela. Arreglaron el circuito para subir a pie hasta la punta del cerro y, como los curiosos aventureros llegaban a patadas, alguien tenía que alimentarlos, refrescarlos y ensartarlos con algún souvenir alusivo. El que salía como trompada era una especie de gauchito gil que en lugar del poncho rojo calzaba un traje como el que usaba la mujer lagarto que les entraba a los ratones como si fueran canapé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esa época, el Gringo venía de capa caída con su negocio de alquiler de caballos. Los matungos parecían recién salidos de un campo de concentración y para hacerlos galopar les tenías que mostrar un bizcocho de grasa a unos doscientos metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero con la movida alienígena las acciones del paisano se fueron para arriba como pedo de buzo. El tipo, que de boludo no tenía ni la sombra, aprovechó la volada para organizar cabalgatas al Uritorco. Se vio la trilogía completa de la Guerra de las Galaxias para ponerse en tema y empezó a sacarle jugo. Así, rápidamente pudo enterrar en el pasado aquel percance que tuvo con unos flacos, uno de ellos conocido mío, que le alquilaron tres caballos y le devolvieron dos. Había uno que no la tenía clara galopando en sendero de montaña y terminó al fondo de un cañadón. Nunca nadie supo cómo carajo se salvó el jinete, que bloqueó el episodio por el julepe que lo violó aquel día. Cuando volvieron los otros dos al puesto del Gringo, al pobre le batieron que el tercero se había demorado y estaba al llegar. Todavía lo está esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las expectativas renovadas, el Gringo se mandó a imprimir unos volantes que mostraban el dibujo de un caballo totalmente desproporcionado, parado debajo de una especie de plato volador que a su vez emanaba una luz que cubría todo un poblado. Y en letras gigantes, una frase bastante ilustrativa: &lt;em&gt;'cabalgatas al más allá'&lt;/em&gt;. No, pa, aquello era algo que no nos podíamos perder, así que nos prendimos de una. Un campeón del marketing precario el Gringo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabalgata era de dos días porque había que hacer un rodeo grande y llegar a destino por la parte de atrás del Uritorco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrancamos bien temprano. Éramos veinte, entre los que veníamos juntos -unos quince- y cinco fanáticos que estaban en estado alfa ante la posibilidad de algún contacto cercano. Hablaban raro, vestían raro, nos miraban raro. Los flacos venían equipados como si los visitantes se los fueran a llevar de paseo. Para nosotros la cuota supranatural casi que ya estaba cubierta, porque los alienígenas no podían ser muy diferentes a esos androides que venían con nosotros. Para desilusión de la banda, la rubia de Doritos no nos acompañó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gringo había equipado a los caballos con unas generosas alforjas porque, aseguraba, allá arriba estaba llenos de objetos extraños que confirmaban el paso del ovni y que valía la pena llevarlos de recuerdo. El Gringo manejaba data que la propia ciencia desconocía, un capo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día de cabalgata fue de lo más tranquilo, a paso cansino entre valles con pastizales y algún que otro camino de corniza cuando nos tocó atravesar unas sierras. Lo único que rompió la monotonía en esa jornada de paspadura, fue el palo que se dio uno de los androides cuando levantó demasiado las gambas para cruzar un arroyo y se fue directo al agua. No mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos cruzamos ningún extraterrestre ni nada parecido. Con tanta alaraca previa, pensábamos que el Gringo iba a hacer algo parecido a lo que hacen los buscas que llevan a gente de afuera a pescar al sur y que contratan a un buzo para que le chante un par de truchas en el anzuelo, cosa que el turista no rompa los huevos y se vaya realizado. No sé, capaz que podría haber disfrazado de Eté a algún paisano medio cabezón para que nos hiciera el show y le metiera un poco de pimienta a la cosa. Pero no, nada. Por lo menos no en ese primer tramo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo cuando febo se tomaba el buque y nos dejaba a oscuras, llegamos a un rancho donde se suponía que pasaríamos la noche. Estaba abandonado y, según el Gringo, había estado habitado hasta el día en que sus dueños se las tomaron porque la presencia de ovnis los atormentaba. Al toque de desensillar empezamos a escuchar ruidos que venían de la cabaña. Los androides ya estaban casi entregados. Pero no eran seres de otro planeta los que nos salieron al encuentro, no señor, ojalá. Alguien estuvo unos días antes que nosotros y se dejó algunos restos de basura. Al roedor más chico lo tuvimos que meter en el corral con los matungos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie durmió adentro de la choza. El Gringo aprovechó el fogón improvisado para arrancar con un repertorio de historias fantásticas, una más delirante que la otra, pero que en ese contexto logró ponernos en clima. El fuego crepitaba intenso y se reflejaba en la cara del Gringo, que por un momento se convirtió en el Narciso Ibañez Menta de las sierras. El tipo acompañaba sus relatos con una música onda new age que salía de las cuerdas de su guitarra y se desparramaba por cada rincón de ese páramo. Los androides estaban que levitaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanecimos con un principio de hipotermia porque habíamos estado a la intemperie sin mucho abrigo. Mate, bizcochos y otra vez en camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A media mañana llegamos al lugar donde supuestamente había aterrizado el ovni. Era una especie de explanada en la ladera este del cerro, con la hierba apisonada y cuatro restos de fogatas que formaban un cuadrado perfecto. El Gringo se sacó la boina y nos explicó que aquello eran las marcas de la nave. Para nosotros eran restos de terribles asados, pero si el Gringo dijo que allí bajaron, palabra santa, lo bancamos a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el Gringo hablaba, miré de reojo para donde estaban los androides, que siempre se movían en grupo sin hablarse y sin mirarse. Había cuatro, faltaba uno, definitivamente no estaba. El Gringo se subió de un salto a su caballo y salió al galope después de gritar que aquello podía ser obra de los visitantes. Esperamos como dos horas y no había noticias, ni del Gringo, ni del androide extraviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los que venía con nosotros conocía bastante la zona y nos dijo que sabía de un camino mucho más corto para volver. Lo seguimos de una, todos menos los cuatro androides que seguían como petrificados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardamos tres horas en llegar al mismo lugar desde donde habíamos salido el día anterior. Ahí nos esperaba el ayudante del Gringo, que contaba sacudiendo la cabeza y no le cerraban los números.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le devolvimos los caballos y le dijimos que el resto venía atrasado, que estaba al llegar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2248820812917812445?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2248820812917812445/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/cabalgata-al-mas-alla.html#comment-form' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2248820812917812445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2248820812917812445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/cabalgata-al-mas-alla.html' title='Cabalgata al más allá'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S9COCV1cJJI/AAAAAAAAFCE/asqTa9KzVAI/s72-c/et5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4151918806901956889</id><published>2010-04-15T11:01:00.000-03:00</published><updated>2010-04-15T11:21:09.253-03:00</updated><title type='text'>Buena onda salir de musical</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S8cgityTxII/AAAAAAAAFBM/B1mf2toU5bk/s1600/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460368853988263042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 318px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S8cgityTxII/AAAAAAAAFBM/B1mf2toU5bk/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La moza es una monada, demasiado simpática. Nos hace pasar con un exceso de ceremonial que no me cabe ni un poco y nos pregunta cuántos somos. La miro a Tishei y miro atrás nuestro. No veo a nadie más. La moza se ríe bajito y se da cuenta de que la pregunta estuvo de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El boliche es bastante más grande de lo que parece desde afuera. Avanzamos por el pasillo central entre mesas que en su mayoría están vacías y nos acomodamos en una para dos. Agarramos la carta al toque y le pedimos a la moza que nos sugiera algo que marche rápido porque hay una hora hasta que arranque el musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad que no leí ninguna crítica de la obra. Sólo conozco la historia así como por encima. Pero cuando pasé por la puerta del teatro, hace un par de días, pintó comprar un par de entradas y hacerle una invitación sorpresa a Tishei. Es que no hay con qué darle, soy un romántico incurable. Al menos eso me dijo una compañera de laburo cuando me vio llegar con los tickets.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sí, pasta. De una. Otra cosa no se puede pedir en un fino restó italiano. Los dos platos, según el menú, vienen con salsa a base de crema de leche. Un carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"No trabajamos salsa blanca"&lt;/em&gt;, me tira la moza casi como ofendida. No, a esta mina no se le cae la cara porque la tiene pegada a la cabeza. Levanto el plato con las dos manos y se lo acerco para que ella misma pueda ver bien de cerca el embalse aceitoso de salsa blanca en cuyas profundidades, se supone, están los ravioles. Me dice otra vez que no. Insisto. Vuelve a negarlo. Canta el gallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decido no pedir otro plato porque no hay tiempo y porque, además, no tengo ganas de que todo el personal del boliche haga fila en la cocina para chantarle un garzo antes de traerlo. El finísimo restó resultó ser tan auténticamente italiano como Stella y Amore, la pareja que es feliz porque puede comprarse de todo con la tarjeta del Santander.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos y todavía falta media hora para la función, pero igual la cola para entrar ya tiene casi una cuadra. Nos sumamos. Es una fila prolija y civilizada, no hay cánticos, no hay amenazas, no hay policía montada que te tire los caballos encima. Un lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos acerca una señora y nos pregunta si queremos colaborar con el mal de chagas. Mi otro yo me hace gestito de silencio hospital justo cuando estoy a punto de preguntarle a la mujer si para eso tengo que criar vinchucas. No veo otra forma de &lt;em&gt;colaborar&lt;/em&gt; con el mal de chagas. Ahora, si lo que quiere es combatirlo, bueno, ahí sí lo charlamos. Tishei, que me conoce como nadie, se ve venir la salida inmadura y le agradece rápido con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos al teatro y buscamos nuestras ubicaciones. Todas las filas y las butacas están perfectamente identificadas y son fáciles de encontrar. Igual, se nos acerca casi a la carrera una simpatiquísima promotora pidiendo que le permitamos los tickets y nos señala los dos asientos donde ya casi estamos sentados. En la mano tiene una pila de programas bien atenazados. La miro qué onda y me sonríe. Tishei me sopla que quiere propina. ¿Lo qué? Nos quedamos sin programa y sin la posibilidad de leer media carilla con la data de la obra y otras quince páginas de publicidad medio pelo. Una desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz en off de lo más elegante nos da la bienvenida pero al toque lanza la amenaza: prohibido sacar fotos, prohibido filmar, prohibido grabar. Y un remate brillante: al que no obedezca, &lt;em&gt;"se procederá a retirarle el material"&lt;/em&gt;. No logro hacerme la imagen de la promotora forcejeando con el gordo que tenemos al lado para obligarlo a entregar su cámara si el tipo decide usarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apagan las luces pero lo que no se apaga es la perorata del flaco que tengo atrás. Una máquina de saltar de un tema a otro sin necesidad de nexo. Lo acompaña una señora más o menos mayor, que calculo será una tía que hace mucho que no ve y la está poniendo al día de todo lo que le pasó en los últimos quince años. Cuando finalmente se calla siento algo parecido a cuando termino de cortar el pasto y se apaga el ronroneo insufrible de la máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El musical está once puntos. La primera hora y media pasa casi sin que nos demos cuenta porque la estamos pasando bien. Llega el &lt;em&gt;break&lt;/em&gt; y el hombre-radio arranca de vuelta, justo desde la segunda parte de la palabra que dejó por la mitad cuando su tía le pidió que se callara. Una tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También atrás, pero tirados un poco más a la derecha, hay un grupo de chilenos. Los &lt;em&gt;güeones&lt;/em&gt;, sin ningún miramiento, comentan bien fuerte que la superproducción es mala y que se sienten estafados. La respuesta no se hace esperar: "&lt;em&gt;si no les gusta, pueden volverse a Chile y disfrutar de una obra allá, si es que encuentran algún teatro en pie".&lt;/em&gt; Noooo, durííííísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda parte es todavía mejor. La joyita es un un mini concierto de la orquesta que está ubicada debajo del escenario. Lo hacen para que todos nos percatemos de su existencia, de que no es música grabada, y entonces el público va descubriendo la ventanita por donde puede verse a los músicos que le ponen una garra impresionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo mierda hacen los dos protagonistas para cantar a los gritos y no quedarse afónicos, una cosa de locos. Capaz que hacen como el Gringo, el tipo que nos alquilaba los caballos en La Cumbre y que, además, se vendía como la voz más cotizada de todo el valle de Punilla. Para mantenerse activo y poder responder a tanta demanda de las peñas locales, se mandaba gárgaras con limón cuatro veces por día y con eso andaba fenómeno. También nos aseguraba que los matungos que nos alquilaba habían sido premiados en el festival de la doma y el folclore. Un capo el Gringo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El musical parece estar llegando a su fin y la gente interrumpe con aplausos cada treinta segundos. La cosa tiene su cuota de emoción, pero no da para lo que hace el gordo que tengo al lado, el mismo con el que me estuve codeando durante toda la obra para ganarle el apoyabrazos. El tipo se para y levanta los brazos como si fuera un cura rezando el padrenuestro, con los ojos cerrados y en un nivel de abstracción que casi mete miedo. El hombre radio ahora le dice a la tía que el público argentino es irrespetuoso por naturaleza; que esta persona que le tapa casi todo el escenario es un maleducado. Los chilenos ya se fueron hace rato. Cuando la obra termina, el gordo vuelve a poner los pies sobre el piso y rompe en un aplauso ensordecedor y sostenido. Los protagonistas saludan una y otra vez, y el gordo sigue aplaudiendo. Empiezo a preocuparme por su salud porque ahora está transpirando como demasiado pero no afloja con el aplauso y el alarido emocionado. Ya me veo tratando de reanimarlo después del soponcio y no me gusta nada. Como quien no quiere la cosa, la agarro a Tishei del brazo y enfilamos hacia la salida mientras miro hacia atrás y me parece ver que al gordo le están empezando las convulsiones. Parecen convulsiones. El gordo intenta seguir demostrando lo mucho que se ha visto tocado por la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos y nos topamos con esa especie de embudo que arman siempre para obligarte a pasar por el puesto de merchandising. Dudo un instante pero al final decido no ser parte de ese altísimo porcentaje de desprevenidos que son carne de cañón. Esos que salen con tal nivel de excitación y entusiasmo que terminan comprándose la vincha que viene con la cara del protagonista impresa en el frente y que sólo puede ser usada desde el teatro hasta el auto. Después hay que archivarla para no dejar en evidencia que te empomaron con semejante huevada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es Broadway, pero la avenida Corrientes está radiante y la gente camina sonriente. Programa buena onda esto de ir cada tanto a ver un musical, lo recomiendo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4151918806901956889?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4151918806901956889/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/buena-onda-salir-de-musical.html#comment-form' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4151918806901956889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4151918806901956889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/buena-onda-salir-de-musical.html' title='Buena onda salir de musical'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S8cgityTxII/AAAAAAAAFBM/B1mf2toU5bk/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-699880529154836573</id><published>2010-04-08T18:54:00.000-03:00</published><updated>2010-04-08T19:18:04.390-03:00</updated><title type='text'>Las cámaras están al venir</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S75TkWuZmmI/AAAAAAAAE9w/F-THafHMaUY/s1600/The-Simpsons-Movie-500x322.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457891682460211810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S75TkWuZmmI/AAAAAAAAE9w/F-THafHMaUY/s320/The-Simpsons-Movie-500x322.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Fueron tres disparos. Con la patrona estamos ensayando el testimonio para cuando la prensa venga a tocarnos el timbre. Ella dice que no conoce de armas pero que puede asegurar, sin repetir y sin soplar, que fueron posta tres disparos y luego los gritos, las corridas, las sirenas y la histeria. Por ahora el timbre no suena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado santo. Los cacos estaban convencidos de que todo el mundo iba a estar en estado alfa, contemplativo, abstraído del circo cotidiano, esperando la resurrección del hijo del Barbas. Ojalá todos fueran tan devotos. Ojalá todos fuéramos tan devotos. Los vagos creyeron que era ideal para hacer su laburo. Se equivocaron feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa el partido venía con victoria parcial cuatro a uno. El único en pie era Little J, que para variar no &lt;em&gt;quelía dolmil en su cama polque estaba abulido&lt;/em&gt;. No nos quedó otra que ceder, como les pasa a todos en ocho de cada diez situaciones como éstas. Dale, un rato en nuestra cama y después a volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron tres disparos. Claritos, como demasiado cercanos. Nuestro cuarto da a la calle, como demasiado a la calle, y por eso escuchamos casi como una exhalación la corrida desesperada de alguien que de golpe pensó que mejor me las pico. Detrás de los pasos llegaron los gritos poco disimulados de dos o tres personas que suplicaban que alguien los agarrase a esos hijos de mil putas que habían disparado. Yo no iba a ser ese alguien, ni en pedo. Me lo impedía una reja y la voz de mi otro yo que me advertía sobre lo desigual que podía resultar un mano a mano entre fierro cargado y tijera sin punta, lo único que tenía a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En menos de treinta segundos, esas dos o tres personas pasaron a ser veinte. Todos vecinos alborotados que se sumaron a la pueblada y armaron un quilombo que ni te cuento. &lt;em&gt;Rastrillemos toda la zona&lt;/em&gt;, gritaba uno que no se perdió un solo capítulo de policías en acción. Corrían para un lado, corrían para el otro. No tenían ni puta idea de lo que estaban haciendo, pero ese rato de sentirse paladines de la justicia no se los sacaba nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Pol qué glitan?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan compenetrados estábamos imaginándonos la película a través de la persiana cerrada, que nos olvidamos de la presencia de Little J.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al toque aparecieron dos patrulleros. Sé que eran dos porque finalmente decidí abrir la persiana y ver qué mierda pasaba del otro lado. Ni cinco minutos habían pasado. Bien por Massa, un especialista en hacer fulbito para la tribuna pero que, esta vez, la pegó con eso de poner cámaras por todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despliegue policial, gente enardecida, espectáculo casi asegurado. Pero la cosa entró en una calma chicha justo cuando yo me había acomodado, puchito en mano, para reeditar en vivo los míticos sábados de super acción. Ya casi resignado, me mandé a lavar los dientes pero enseguida volví sobre mis pasos porque un alarido se clavó como puñal en esa quietud que parecía definitiva. Habían atrapado a uno de los chorros, en la esquina, a metros de nuestra ventana. La turba en desbande volvió a formarse y se lanzó a la carrera al grito de &lt;em&gt;"vamo todooo, a este no le van a quedar ganas de chorear nunca más en su vida"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reja de la puerta ventana no me dejaba asomarme lo suficiente como para ver lo que estaba pasando en esa esquina. Cómo mierda no se les ocurrió agarrarlo un poco más cerca. Yo podía ver sólo la mitad, y fuera de joda los tres canas hacían lo imposible para evitar el linchamiento. Volaban puntinazos y trompadas al ritmo de aullidos llenos de furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre del chorro capaz que sí estaba echándose unas plegarias por semana santa, porque la llegada de dos patrulleros más fue la salvación para su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer movil paró justo frente a mi ventana. &lt;em&gt;Enos Strate&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Rosco P. Coltrane&lt;/em&gt; me miraron feo y me hicieron señas para que me guardara mientras tiraban los restos de pizza al asiento trasero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El segundo patrullero venía flojo de llantas así que cuando clavó frenos derrapó como media cuadra y frenó a medio metro de un gordo que descansaba en el cordón, de todo lo que había pegado, y que vio pasar toda su vida frente a sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gorras dispersaron a esa horda de posesos y se llevaron al reo. Por delante de nuestra ventana desfiló un tipo de unos sesenta y largos que venía apoyándose en dos más pendejos que serían sus hijos. Arrastraba una gamba y maldecía su mala leche porque se había desgarrado mientras corría al encuentro del caco. Pero la sonrisa no se la sacaba nadie: se ufanaba de haberle dado murra como para que el vago no se olvidara nunca más de esa noche. Los hijos lo alentaban y el viejo se agrandaba más. Estuve a punto de batirles que pegarle entre varios a un pobre pibe esposado y sin posibilidad de defenderse no es lo que se llama una actitud valiente, pero al final decidí que no porque todavía no tenemos pensado mudarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron otros seis o siete justicieros más que habían participado de la paliza. Estaban con un nivel de excitación como desproporcionada y querían sangre, se les notaba en los ojos. Propusieron hacer guardia en la comisaría y meterle bala al chorro si es que la yuta decidía largarlo. Tremendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que la joda se acababa ahí, pero aparecieron otros dos patrulleros con todo su show de sirenas afónicas y gritos superpuestos. Empezaron a golpear con fuerza el portón del vecino: &lt;em&gt;"somos de las fuerzas del orden"&lt;/em&gt;. Fuerzas del orden, dejate de joder. ¿No podían decir policías? &lt;em&gt;"Estamos buscando el arma que participó del ilícito. El reo la habría arrojado en una de estas residencias"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Listo, me cambié lo más rápido que pude y salí. Lo único que me faltaba era que Little J o el Malevo encontraran el chumbo al día siguiente. Sólo me faltó peinarme porque ya me veía haciendo declaraciones frente a las cámaras. Tardé menos de cinco minutos en salir pero cuando llegué a la calle ya no quedaba nadie. Ni los canas, ni los vecinos, ni las cámaras, ni CSI cercando la zona para levantar evidencias. Nadie, pa, un desencanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me terminé el puchito, entré y lo llevé a Little J a su cama. Mientras intentaba dormirme repasaba mentalmente todo lo que había pasado y respondía para adentro las preguntas básicas que me va a hacer la prensa, que todavía no nos tocó el timbre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-699880529154836573?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/699880529154836573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/las-camaras-estan-al-venir.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/699880529154836573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/699880529154836573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/las-camaras-estan-al-venir.html' title='Las cámaras están al venir'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S75TkWuZmmI/AAAAAAAAE9w/F-THafHMaUY/s72-c/The-Simpsons-Movie-500x322.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-717599330903921266</id><published>2010-04-01T18:01:00.000-03:00</published><updated>2010-04-01T18:20:25.031-03:00</updated><title type='text'>Les dieron milonga y ellos la bailan</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S7UMK9dsKRI/AAAAAAAAE9g/ZVnO3rc8W6I/s1600/mendoza-_te_bingo_mexicano2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455279906066540818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 262px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S7UMK9dsKRI/AAAAAAAAE9g/ZVnO3rc8W6I/s320/mendoza-_te_bingo_mexicano2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si me apurás te digo que la única razón por la que anotamos a la mayor en ese jardín de infantes fue porque nos quedaba a un par de cuadras de donde vivíamos en ese momento. Fue por comodidad, ni hablar. Bueno, que nos saliera dos mangos también ayudó. En todo caso después vemos cómo viene la mano en lo académico, me acuerdo que pensamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la realidad le dio un sopapo a ese prejuicio de creer que a un jardín humilde no le da el cuero para dar una buena educación. Una banda docente con el delantal bien puesto, dedicada y aguerrida, es suficiente recurso para llevarse a la rastra a un presupuesto escuálido que se quedaba sin aire antes de fin de mes. Y que encima hicieran todo siempre con una sonrisa que les ocupa tres cuartos de la cara, un lujo señores. El resultado es un nivel general que les pasa el trapo a unos cuantos jardines privados que se las dan de instituciones top y no son chicha ni limonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Justo, así se llama el jardín, es de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, que se conoce más por obra Don Orione. El jardín es dirigido por las religiosas de esa orden, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, que en ese colegio estaban representadas por una monja que no pasaba el metro cuarenta. Si eso no es coherencia... La petisa desparramaba buena onda las veinticuatro horas del día, con una sonrisa que si se las quería borrar tenías que hacerle una cirugía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Orione era un cura que fundó esta obra en Italia hace más de cien años y después la trajo a nuestro país. La historia de su vida no tiene desperdicio, recomiendo googlearlo. El tipo tenía una frase que resume un poco su filosofía y la de todos los que le dan vida a su obra. La misma frase que se apropió el falso Pepe Biondi que recorre con su acordeón y su banquito los vagones del Mitre: &lt;em&gt;sólo el amor salvará al mundo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el jardín, a la formación religiosa le metían una onda mística que a los pendejos los movilizaba como locos. En casa, cuando llegaba la hora de la oración antes de dormir, la borrega nos salía con un canto a viva voz, acompañado de ampulosos movimientos de brazos y un pase de baile onda los del coro Harlem Gospel. Nada de tres avemarías, &lt;em&gt;"Jesús está pasando por aquí, y cuando pasa todo se transforma, la alegría viene, la tristeza va..."&lt;/em&gt; Después de pasar el hijo del Barbas desfilaban &lt;em&gt;"por aquí"&lt;/em&gt; todo tipo de personajes, bíblicos o no, lo que pintaba en el momento. Cuarenta minutos nos pasábamos con la patrona improvisando pasitos y tratando de que la borrega no siguiera recordando nombres para incluir a la ceremonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la mayor fueron la flaca y el Malevo, todos copados con el jardín. Y nosotros acompañábamos hasta ahí. Hasta que nos invitaron al famoso cotolengo que tienen en Claypole. Eso sí que fue un golpe bajo, un bife a mano abierta para los que a veces vamos por la vida sin abrir bien los ojos y mirar a los que necesitan una mano. Sor Pequeña nos advirtió que aquello iba a ser fuerte. Por eso tienen por costumbre mandar allí, por un par de años, a las monjas recién consagradas. Si pasan esa prueba, están listas para cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos en banda junto a otros padres y llegamos al cotolengo pasado el mediodía. La aparición de tres personajes, que andarían por los cuarenta, nos sacudió la modorra del viaje de casi dos horas que separa a San Fernando de Claypole. El primero avanzaba a los saltitos y medio de costado, moviéndose al ritmo de un Cuasimodo autóctono que no podía reprimir la emoción que lo tenía como poseído. Se había mojado los catorce pelos que le quedaban y los había tirado prolijamente para un costado. El segundo, un pelado de ojos saltones y mirada que te entraba como daga, venía en silla de ruedas y las gambas le terminaban antes de la rodilla. Lo venía empujando el tercero, una especie de gigante Gonzalez que no se entendía cómo podía meter tantos tics en una misma cara. Ideal para compañero de truco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres se salían de la vaina por saludar a Sor Pequeña, que se les fue al humo enseguida. &lt;em&gt;Colección-de-tics&lt;/em&gt; le calzó a la petisa un abrazo XL que la dejó con las patitas en el aire. Lloraban, los tres lloraban. Hablaban torpe y le preguntaban si les había traído caramelos. Sor Pequeña les dijo que más tarde, que un poco de paciencia, que aquél día les había llevado algo mucho mejor: visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada que nos clavaron los tres al mismo tiempo nos hizo pensar por un momento que los caramelos eran mucho más programa que nosotros. Pero al toque socializaron y el gigante me chantó un apretón de manos que todavía hoy tiene secuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzamos todos por la calle interna principal de un predio que, fácil, tenía unas cuatro o cinco hectáreas. Hombres y mujeres, separados por sector, vivían en unas especie de pabellones que tenían habitación para unos veinte, baños, sala de juegos y un comedor. El estado de los edificios no era de abandono pero sí hacía notar el paso del tiempo. Igual, la garra que le metían para sacarle a cada instalación lo mejor de sí contrastaba con ese aspecto añejo. La limpieza era una cosa de locos, admirable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres mosqueteros no se nos despegaban ni medio metro. Y a cada paso que dábamos se nos iban apareciendo más, de la nada, con una manifestación genuina de alegría que nos ponía los pelos de punta. Alta emoción, la de ellos y la nuestra. Éramos la distracción. Éramos una bocanada de mundo real para esas personas que hacía rato eran protagonistas de su propia película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso hicimos un recorrido por otras zonas que metían miedo por la actitud agresiva de los locales. Fue una visita rápida y tratando de hacer el menor contacto posible con esa gente que se sentía invadida y nos miraba desafiante. Hubo una parte que directamente no pudimos hacer porque no era lo más recomendable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del recorrido y de almorzar en un comedor gigante, estuvimos de charla con quienes nos acompañaron durante un rato. Eran los que, según Sor Pequeña, pertenecían al grupo de los más inofensivos. Salieron conversaciones de lo más bizarras, incoherentes, locas. Pero daban ganas de hacerlas eternas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa terminó con una misa en la capilla del cotolengo, que guarda el corazón de San Luis Orione como reliquia. Éramos unos doce en una de las naves laterales y yo, como estaba parado en un costado, al cura lo veía de perfil. En medio de la ceremonia, se abrió una de las puertas y entró un hombre de unos cincuenta años, claramente abstraído de lo que estaba pasando. Encaró al cura y se le paró enfrente, cara contra cara, respirándole encima y murmurando algo que yo no llegué a escuchar. El cura ni se inmutó. Interrumpió su sermón para mirarlo fijo con una sonrisa serena que soy incapaz de describir. Durante esos cuarenta segundos de silencio, no pude evitar pensar en la clase de vida del cura. Al tipo le dieron milonga y él eligió bailarla, y demostró bailarla como los dioses. Igual que Sor Pequeña y las otras monjas y voluntarios que le ponen el pecho a las balas y viven entregados veinticuatro por siete a la atención de gente a la que cualquiera le daría la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siguió no me lo acuerdo. Todo lo anterior no me lo olvido más. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-717599330903921266?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/717599330903921266/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/les-dieron-milonga-y-ellos-la-bailan.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/717599330903921266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/717599330903921266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/04/les-dieron-milonga-y-ellos-la-bailan.html' title='Les dieron milonga y ellos la bailan'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S7UMK9dsKRI/AAAAAAAAE9g/ZVnO3rc8W6I/s72-c/mendoza-_te_bingo_mexicano2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6509628150812902043</id><published>2010-03-25T16:07:00.000-03:00</published><updated>2010-03-25T18:14:27.187-03:00</updated><title type='text'>Cómo olvidarlo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6vP6AyyO2I/AAAAAAAAE6g/FGatkQbKzeU/s1600/4936681.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452680369414486882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6vP6AyyO2I/AAAAAAAAE6g/FGatkQbKzeU/s320/4936681.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Yo era el menos indicado porque en general le huyo a la violencia física. No curto la onda de &lt;em&gt;Mahatma&lt;/em&gt; pero tampoco soy de los que se ponen en guardia por cualquier boludez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me nace pelearme, salvo que haya motivo que valga la pena. Como aquella vez que se armó tremenda goma general en un partido de fútbol después de que un rival le dijera a uno de los nuestros que lo iba a partir al medio y le metió la terrible plancha a media altura que patentó Eber Ludueña. Fue premeditado, imperdonable. Nos fuimos todos al humo y el resultado fue que me comí cuatro manos y no pude embocar ni una. Encima me rajaron. El réferi no me lo dijo ni tampoco estaba en el informe del tribunal de disciplina, pero estoy seguro de que la roja fue por boludo. Había cinco o seis contrarios a tiro y no le acerté a ninguno. Un boludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso casi no tuve ocasiones de pelearme. Una vez me puteé a morir con un flaco de otro auto porque me encerró por amor a la joda. Nos puteamos y cuando llegó la hora de los bifes, resulta que no era tan flaco y además me encaró con la llave cruz en mano. Y las cuatro gomas de su auto estaban impecables. Le dije que no valía ni medio día de calabozo y me piqué el champion que no me daban las gambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, posta, yo no era el indicado. El campamento era en el sur, en el medio de la nada. Era con amigos, mucha morfi, buen chupi, y un completo equipo de pesca para los que les divierte quedarse parados mirando una caña y esperando que un puto pez se decida a devorarse la carnada. Deporte de gran exigencia física la pesca, dejáte de joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las carpas las levantamos al costado de un arroyo, en el medio de una arboleda y con una vista de la gran puta. Parecía de cuento. Pasamos ese primer día tirados, tomando mate, fumando y esperando que el tiempo pasara. ¿Qué apuro podíamos tener?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche tranquila y cerrada se interrumpió con un alboroto que venía de los árboles. Corridas, algunos gritos, ruidos de metal. Fue todo muy rápido y confuso. Lo único que se veía a la luz del fogón eran figuras que iban y venían. Al toque prendimos algunas linternas y pudimos tener un panorama más claro. Eran indios. ¿Qué carajo hacían los indios ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran como cuarenta y gritaban en un lenguaje que no se entendía ni medio. Venían con unas vestimentas que no tenían nada que ver con las de los típicos indios que aparecen en las películas. Uno de los nuestros nos decía que eran mapuches y que gritaban que esa tierra era de ellos, que era sagrada, que estábamos pisando restos de un cementerio donde descansaban los restos de sus ancestros y que habíamos olvidado ponernos con los veinte mangos que sí nos daban luz verde para todas esos atropellos. ¿De dónde carajo conocía mi amigo el dialecto de los indios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que parecía ser el jefe hablaba poniendo la voz ronca y el nuestro seguía traduciendo. El cacique nos estaba retando a duelo a mano limpia porque había que lavar el honor. La cosa debía ser el más fuerte de ellos contra alguno nuestro, elegido por nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos me miraron a mí. ¿A mí? ¿Me están jodiendo? Éramos como ocho y justo me eligieron a mí. Se me aparecía la imagen de mi vieja, que siempre dice lo mucho que odia la violencia, y ahí estaba yo, en una situación tan ridícula como inverosímil. &lt;em&gt;Haya paz, haaaaya paz&lt;/em&gt;, gritaba yo haciendo la de Don Rodrigo en su famosa cantata sobre sus hazañas en tierra de indias, aquella que hablaba de los singulares acontecimientos en los que se vio envuelto y en cómo se desenvolvió. Qué risa &lt;em&gt;Les Luthieres&lt;/em&gt;, pordió. No me quedaba otra que hacerme el gracioso para bajar un toque el nivel del cagazo que me tenía secuestrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El indio era una especie de &lt;em&gt;Kanghai el Mongol&lt;/em&gt;. Medía dos metros y no le entraba un solo músculo más en el cuerpo. El brazo era tan grosso que le cabía la familia entera tatuada. Calzaba un jogging Kappa y un par de alpargatas de yute, una de cada color. Tenía la cara pintada con crayones y unas krenchas desprolijas que, de jeta, lo hacían igualito a Liber Vespa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se corrieron todos para el costado y me dejaron solo con esa especie de monstruo que me miraba como si me hubiese comido el último sugus max del frasco, el que estaba reservado para él. Se pusieron en círculo y empezaron a correr las apuestas. ¿Apuestas? No, era lo que faltaba. Mientras el indio hacía una especie de ritual, yo aproveché para agarrar un cascote que estaba en el piso al lado mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir agua va, el indio se me vino encima a la carrera y sólo atiné a revolear el canto que vino a darle en el medio de la cabeza. El grandote cayó como bolsa de papas. Nunca hubiera imaginado que alguna vez iba a aplicar lo que hacía poco había visto en un documental en History Channel, en el que recreaban la batalla de Davit y Goliat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De a poco todos los que estaban allí empezaron a corear mi nombre. Aquello era increíble, me escapé de todo. Levanté las manos y saludé a mi público, golpeando el puño cerrado contra el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imposible olvidarlo aunque no sé cómo lo recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6509628150812902043?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6509628150812902043/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/es-lo-que-hay.html#comment-form' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6509628150812902043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6509628150812902043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/es-lo-que-hay.html' title='Cómo olvidarlo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6vP6AyyO2I/AAAAAAAAE6g/FGatkQbKzeU/s72-c/4936681.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5329677674000255018</id><published>2010-03-18T11:47:00.000-03:00</published><updated>2010-03-18T13:23:40.138-03:00</updated><title type='text'>Pasantía es pasarla como el culo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6I_CfVhTjI/AAAAAAAAE6Q/y96BHCvrecU/s1600-h/1_opt.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449987811075771954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6I_CfVhTjI/AAAAAAAAE6Q/y96BHCvrecU/s320/1_opt.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Creo habérselo escuchado al mismísimo Mariano Grondona. La palabra pasantía es un derivado apocopado de una antiquísima expresión que ha resistido el paso del tiempo y que nos es común a todos: pasarla como el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas facultades universitarias las exigen porque, dicen, es importante tener un buen entrenamiento antes de salir a la cancha. Y las empresas, rápidas para los mandados, se prenden de una porque tener un pasante equivale a tener a disposición una especie de eunuco que, por dos chirolas sin impuestos, suda tinta china durante larguísimas horas, haciendo las cosas que ningún otro quiere hacer. El pasante también es una suerte de bendición para los pinches que en su puta vida van a poder darle órdenes a nadie. O aprovechan sus quince minutos de gloria o se mueren del otro lado del mostrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pasantía la hice en una revista de negocios top, de esas que se la pasan dando consejos que ningún empresario de acá puede aplicar porque fueron pensados por gurúes que ni siquiera saben dónde queda Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director de la revista era un flaco de unos cuarenta, cara de trampa, un dandy total que usaba tiradores y, peor todavía, estaba convencido de que le quedaban bien. La tropa femenina no hacía otra cosa que tirarle flores provocativas y el Elliot Ness criollo respondía con frases cargadas de doble sentido que a mí me daban vergüenza ajena. Loco, yo era on cero km en el desfachatado mundo de las relaciones laborales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los pelpas me habían contratado para asistir a los tres o cuatro redactores que había en ese momento. El primer día Elliot me presentó como un especialista en redacción que iba a ser de gran ayuda para aliviar el laburo del área. Para qué. Me agrandé como sorete en el agua y ahí nomás arranqué a dar consejos sobre cómo titular tal nota, que mejor en el copete resaltá aquello, que la mejor foto para ilustrar es la otra. Un pendejo insoportable que muy lejos estaba de entender lo que significa derecho de piso. La primera vez me escucharon asintiendo con la cabeza. La segunda ni siquiera me miraron. A los tres días me metieron en el freezer y se olvidaron de mi existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin lugar en la redacción, me tuvieron que inventar algo para llenar los tres meses que todavía quedaban. Me juntaron con una mina para armar un insert que iba a publicarse con la revista. La niña andaría por los veintipico y era una especie de Sergio Massa dentro de la empresa: quería hacer carrera y conquistarse a todo el mundo a fuerza de buena labia y una sonrisa simpática pero falsa como pésame de funebrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la &lt;em&gt;massita&lt;/em&gt; le habían encomendado ese insert pero tenía tanta idea de redacción como yo de cocina mediterránea. Ella sabía que yo era su solución pero no me quería dar ni medio metro. Así que me mandó a hacer fotocopias, ordenar papeles y un par de boludeces más porque ella, así me dijo, podía ocuparse sola del insert. La mina se tomó un par de semanas y el cierre se le vino encima. Con el agua al cuello no le quedó otra que aflojarle y me pasó un primer borrador, con un desdeñoso &lt;em&gt;'fijate si se te ocurre algo más pero metele porque hay que entregarlo mañana'&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello era un atentado al buen gusto. I-le-gi-ble. Las comas, los puntos y los acentos quedaron demorados en alguna dependencia. Hasta me acerqué a pispear el teclado de la mina para ver si venía o no con &lt;em&gt;ve&lt;/em&gt; corta. ¿Qué hacía una persona así laburando en una revista? Sólo lo entendí cuando una vez la vi llegar a la oficina con Elliot, a media tarde, sonrisa cómplice, pelo mojado los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al insert lo tuve que rearmar de cero, a los pedos y se lo dejé arriba de su escritorio porque no había manera sutil de darle a entender, &lt;em&gt;in your face&lt;/em&gt;, que aquello sólo podía haber sido escrito por un semi analfabeto con dislexia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo presentamos en reunión general y Elliot flasheó con el texto. ¿Vos te creés que a la mina se le movió alguna de sus pestañas falsas de recambio diario cuando batió, sin ponerse colorada, que necesitaba más compromiso de mi parte? Cara de piedra, mandó que yo sólo me había puesto las pilas el día anterior y que ella había tenido que hacer todo sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pibe ubicado se habría quedado en el molde. Un inconciente habría interrumpido bruscamente para explicar cómo fueron realmente las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elliot me cortó en seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿No tenés ni quince días acá y ya cuestionás a una empleada que hace años viene haciendo bien su trabajo?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Un pibe ubicado se habría quedado en el molde. Un inconciente le habría batido que evidentemente la mina hacía muy bien '&lt;em&gt;su trabajo&lt;/em&gt;' como para que la sigan bancando. Me mordí la lengua y fui lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente insert no le di ni la hora y quedó la basofia que armó mi compañerita. Otra vez en reunión, Elliot preguntó qué onda y la mal &lt;span style="color:#990000;"&gt;(piiiiiip)&lt;/span&gt; le batió que lo tenía yo para darle forma final. Otra escena de Elliot y el partido cero dos. Irremontable a esa altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la pasantía me la pasé como responsable de un servicio que crearon especialmente para mí. Consistía en responder los pedidos de información adicional que hacían los lectores que se copaban con alguna nota. Tenía que usar mucho la imaginación porque para responder no tenía más que un ejemplar de cada revista y un precario buscador en internet que andaba cuando se le cantaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Elliot encabezó la despedida cuando pasaron los tres meses. Y me batió sin más:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Tenes futuro, máquina.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí, pero cuánto me falta todavía para poder usar esos tiradores, eh.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Frío apretón de manos y a otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5329677674000255018?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5329677674000255018/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/pasantia-es-pasarla-como-el-culo.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5329677674000255018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5329677674000255018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/pasantia-es-pasarla-como-el-culo.html' title='Pasantía es pasarla como el culo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S6I_CfVhTjI/AAAAAAAAE6Q/y96BHCvrecU/s72-c/1_opt.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8825977272036542559</id><published>2010-03-11T16:06:00.000-03:00</published><updated>2010-03-11T16:34:46.328-03:00</updated><title type='text'>El Beto era pura atitú</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S5lEkeV2wVI/AAAAAAAAE6I/ze9u92Gh7NU/s1600-h/image003.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5447460617692037458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 204px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S5lEkeV2wVI/AAAAAAAAE6I/ze9u92Gh7NU/s320/image003.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis diversiones de adolescente era lesionarme un sábado jugando al fulbo y llegar el lunes al colegio para verle le jeta al Beto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Beto era nuestro profesor de atletismo pero sobre todo era un enfermo de la alta competencia, la disciplina y el entrenamiento semi profesional. El tipo era velocista y había representado a Argentina en no sé qué juegos de no sé dónde y no sé cuándo. Por lo visto su performance había sido tan exitosa como la que tuvo el nadador nigeriano Eric Moussambani, el que casi se ahoga en los juegos olímpicos de Sydney porque de pedo sabía nadar. Si le hacés un google, olvidate, no lo encontrás en ninguna página deportiva. Pero el Beto era un voluntarioso, le ponía tanta garra que casi no me molestaba que calzara unos shores bulteros de esos que son medio calados a los costados. &lt;em&gt;Bien, Beto, ésa es la atitú.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo me había adoptado como su pollo porque me creía capaz de birlarle el record mundial de salto en alto al mismísimo Sotomayor, un cubano al que las gambas le arrancaban casi a la altura del esternón y que rebotaba como si tuviera resortes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Beto me tenía prohibido cualquier tipo de contacto con la redonda, por lo menos dentro de su horario y de los límites del colegio, por temor a las lesiones. Un suplicio para mí. Y la &lt;em&gt;que-te-dije&lt;/em&gt;, que me tenía bien junado, me miraba de reojo, desafiante, provocadora. Me histeriqueaba pidiéndome a gritos una caricia de empeine y se iba con el resto de la muchachada porque el Beto me obligaba a... a no darle pelota, curiosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver si me explico: la masa salía enfervorizada detrás de la mimosa y yo me tenía que quedar subiendo y bajando escaleras, saltando vallas con los pies juntos, repiqueteo corto, saltito por acá, rebote por allá. El Beto señalaba a los rudimentarios que levantaban polvo en el potrero del fondo y casi que se compadecía de ellos porque no habían sido tocados por la varita mágica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fuerza de piernas, campeón. Y acompañemos con un poco de técnica. Con eso no paramos hasta la competencia olímpica, tenés pasta de sobra.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me decía 'campeón', el cachafaz. Y lo decía convencido. Él ya se veía en tapa de El Gráfico bajo un encabezado onda &lt;em&gt;"Acá está el gran hacedor. Conozca a quien desde las sombras fue moldeando a nuestro gran campeón".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Beto se cebó conmigo después de un semestre afiladísimo que tuve cuando recién arrancaba la secundaria. Hice record en el colegio, gané el torneo zonal y después el regional, los dos por afano. Y el Beto, rápido de reflejos, se las ingeniaba para salir en todas las fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esa seguidilla, el Beto se olvidó de que tenía que darle clase a treinta pibes. Para él sólo existía el campeón. Yo iba a ser su pasaporte para que, al menos como coach, entrara a la historia grande del atletismo argentino. Una especie de Franco Davin, que con la raqueta en la mano era un pecho frío más del montón pero que, ya retirado, tuvo la brillante idea de dedicarse a tomar sol en las tribunas de los mejores courts, masticar chicle a ritmo Francescoli, calzarse unas gafas de cuatro cifras dólar y hacerle gestito &lt;em&gt;'sos grosso'&lt;/em&gt; a Del Potro después de cada punto ganado. Porque Del Potro juego solo, a mí no me chamuyen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera de la hora de deportes, si el Beto me veía en un recreo dándole a la de trapo y media de lycra, se me acercaba por atrás y me decía &lt;em&gt;'cuidame esas piernas campeón'&lt;/em&gt;. Pedofilia, me gritaban los vagos. Y hasta que el Beto no desaparecía de nuestra vista, yo me ocupaba de que me viera meter el cuerpo, trabar y barrer en ese piso de cemento desparejo que obligaba a mi vieja a invertir fortunas en &lt;em&gt;menda-fácil&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en los entrenamientos el Beto me veía aflojar un toque, me separaba a un costado y me daba una perorata ciento por ciento hollywodense. &lt;em&gt;La vida te dio un don, tenés que honrarlo. Hay pibes que darían lo que no tienen por estar en tu lugar. Cuando uno capitaliza un don así, es capaz de trazarse metas altas y alcanzarlas.&lt;/em&gt; El Beto imaginaba una música de Vangelis acompañando esas palabras que a mí no me podían importar menos. Esperaba que a mí se me saltaran las lágrimas y pegara un salto para entrenar sin parar durante dos horas. Pero yo lo dejaba hablar y cuando terminaba le preguntaba si ya podía ir a jugar a la pelota. Era como una trompada directo a la mandíbula. Mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Beto era uno de los pocos seres en el mundo que odiaba los fines de semana. Porque ahí no tenía forma de poner a raya mis ganas locas de darle a la número cinco. Y yo me desquitaba en maratónicos partidos de barrio, en la canchita de atrás de casa, y terminaba siempre con alguna lesión porque el envase vino medio flojo en el nivel de calcio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo me veía venir con la gamba enyesada y al toque le tenían que recetar Prozac en sobredosis para intentar rescatarlo de la depresión profunda en la que caía. Se le ponían los ojos brillosos, la mirada perdida y no me hablaba durante días. Después le aflojaba un poco y se metía a pleno con la recuperación. Pero al tiempo venía otra lesión y de nuevo el Beto que se deprimía a morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue durante casi toda la secundaria. Después de ese primer año nunca más conseguí otro record importante. Sí gané algún que otro torneo pero nada descollante. El Beto llegó a desearme la muerte, no tengo dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo volví a ver. Hace un par de años me llegó el rumor de que le había puesto todas las fichas a un pibito que parecía ser la versión argenta de Ben Johnson, un pedo líquido sobre la pista. Espero que la historia le dé una segunda oportunidad al Beto, pobre, se la merece.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8825977272036542559?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8825977272036542559/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/el-beto-era-pura-atitu.html#comment-form' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8825977272036542559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8825977272036542559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/el-beto-era-pura-atitu.html' title='El Beto era pura atitú'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S5lEkeV2wVI/AAAAAAAAE6I/ze9u92Gh7NU/s72-c/image003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5537757552366764952</id><published>2010-03-04T11:25:00.000-03:00</published><updated>2010-03-04T14:26:03.966-03:00</updated><title type='text'>Ausente sin aviso</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4_DK9b-HiI/AAAAAAAAE5o/z69wFZv59JM/s1600-h/multitud180x100.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444785067572207138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 184px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4_DK9b-HiI/AAAAAAAAE5o/z69wFZv59JM/s320/multitud180x100.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El führer era todo lo jodido que puede ser un tipo al que lo apodan führer. Capo grosso de un estudio de primera, curtía la onda de tener a toda su tropa sometida bajo una amenaza de castigo permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El führer tenía la costumbre de hacer sonar una chicharra insoportable para llamar a sus secretarias. No necesitaba usar el teléfono ni ninguna de esas estupideces de la tecnología moderna. No, a él le alcanzaba con apretar ese botoncito rojo que tenía en su escritorio para activar toda esa parafernalia de secretarias histéricas chocándose entre sí para responder el llamado, temerosas de convertirse en una víctima más de este personaje que no se ponía colorado cuando tenía que pasar el plumero si alguno no sintonizaba su frecuencia tan exótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de comandar su estudio, para esa época el führer presidía una paquetérrima asociación que agrupa a representantes de su misma especie. Colegas que capaz se detestan porque compiten unos contra otros, pero que cuando se encuentran en la sede de la asociación nunca dejan de darse un efusivo abrazo que viene con tres palmaditas en la espalda y acompañado de frases como &lt;em&gt;"es un gustazo, distinguido colega, poder gozar de su prestigiosa presencia"&lt;/em&gt; y otras cretinadas del estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asociación lo que hace, básicamente, es organizar actividades que sirven para que sus miembros se inflen los egos unos a otros. No mucho más. En esa época, yo era el encargado de darle la máxima difusión posible a esas actividades. Ahí sí había que sacar los remos y darle con fuerza, dejate de joder. Eran actividades que, fuera de ese círculo, pueden llegar a tener un nivel de interés sólo comparable con el que puede despertar en los seguidores de &lt;em&gt;Viejas Locas&lt;/em&gt; una charla sobre el ensayo del discurso del método de Descartes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El führer estaba como loco con un acto barra show que estábamos organizando y que consistía en entregarles medallas a los gerontes que habían llegado a los sesenta años laburando de lo mismo sin colgar los timbos en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El führer quería estar en todos los detalles y no iba a admitir el más mínimo error. Por eso las semanas previas fueron un constante ir y venir para explicarle cien veces que todo venía de perlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez lo que más tiempo nos llevó fue hablar con los agasajados para invitarlos y confirmar si estaban en condiciones de recibir la distinción. Las encargadas de eso eran dos pibas a las que la adolescencia les llegó en diferido y se creían que hablaban con sus abuelos. Que por favor se fije bien de tomar todas las pastillitas a la noche. Que a la dentadura hay que darle una lavadita cada tanto. Que ese mejor amigo no va a ir al acto porque hace rato que la descose con el arpa. Cada conversación era eterna pero igual la cosa avanzaba y al final pudieron hablar con todos los que todavía conservaban la audición o con sus mujeres o con quien estaba a cargo del geriátrico donde los habían depositado. Alta emoción la de algunos viejos a los que le sobraban unas quince horas por día y para quienes ese año se partía en un antes y un después del acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del evento venía todo joya. Lleno de gente por todos lados y el führer parado en el pasillo central saludando como si fuera el rey Juan Carlos. A todos recibía con una sonrisa que le daba toda la vuelta a la cara, y cada tanto mandaba frases como &lt;em&gt;"tu padre ha sido un prohombre que ha prestigiado nuestra profesión"&lt;/em&gt;. Vieran la cara de uno de los agasajados, el Tano, que dos horas después me confesó entre copas que su padre tan prohombre se había venido de Italia para hacerle un ole a la mafia napolitana que lo quería boletear por una vendetta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El führer dio el puntapié inicial con un discurso que en lo único que se diferenció a cualquiera de Fidel fue en que duró un toque menos. Los alcahuetes lo aplaudieron a rabiar y lo que siguió fue el momento central de la jornada, la entrega de distinciones. Y fue lo que hizo volar por el aire mi relación con el führer, a quien de alguna manera tenía calado a fuerza de devolverle cada volea venenosa con respuestas llenas de sarcasmo, mi especialidad, que le arrancaban una media sonrisa que él intentaba disimular porque no daba con su perfil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mecánica era sencilla: se nombraba al premiado, la gente aplaudía, el abuelo tardaba un rato en llegar al estrado, recibía la medalla, se confundía en abrazos con gente que ni reconocía, y volvía a su lugar, si es que se acordaba cuál era. En algunos casos los familiares les gritaban a los saltos para orientarle un poco la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa venía lenta pero avanzaba. Hasta que le llegó el turno a Señor Ausente. El locutor lo anunció pero de la masa sólo recibió murmullos al por mayor, ni medio aplauso. Fueron diez o quince segundos eternos. El calor lo sentí en la espalda como si me hubieran echado ácido sulfúrico. Giré la cabeza y ahí estaba el führer, rojo como la camiseta del Manchester, a punto de sumarle un capítulo más a su rica historia de &lt;em&gt;by passes&lt;/em&gt; y pre infartos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una humorada negra del destino. De las cuatrocientas personas que estábamos presentes ese día, sólo yo y las dos adoles parlanchinas no sabíamos que a Señor Ausente, un tipo famoso que hasta había escrito libros, hacía como cinco años que sus familiares y amigos lo habían despedido cuando le tocó mudarse a un monoambiente de Recoleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había forma de levantar el muerto y parecía imposible empeorar la situación. Al menos eso creí hasta que el locutor, un buena onda total que era especialista en evitar silencios incómodos, remató la cosa con una acotación de lo más oportuna: &lt;em&gt;"Señor Ausente habrá tenido sus razones para no venir"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El führer enloqueció, se me acercó presuroso por atrás y me batió, en un alarido contenido, que ése era mi último día de trabajo ahí. Le respondí que el incidente era lo mejor que nos podía pasar para que el evento tuviera más prensa. Me dejó hablando solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí laburando con él un par de años más hasta que terminó su gestión. Nos despedimos casi con lágrimas en los ojos y mi última expresión fue el deseo de que el destino nos cruzara antes de fichar para el equipo de Señor Ausente. El führer respondió con una media sonrisa rápidamente censurada.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5537757552366764952?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5537757552366764952/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/ausente-sin-aviso.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5537757552366764952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5537757552366764952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/03/ausente-sin-aviso.html' title='Ausente sin aviso'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4_DK9b-HiI/AAAAAAAAE5o/z69wFZv59JM/s72-c/multitud180x100.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1300937494042603468</id><published>2010-02-25T11:48:00.000-03:00</published><updated>2010-02-25T12:00:38.393-03:00</updated><title type='text'>Es pasajera dijo Noé</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4aOC-w3OfI/AAAAAAAAE5I/jPsyq6ZLp4g/s1600-h/andres_perez_rueda_lluvia_de_noche.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442193381582649842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 243px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4aOC-w3OfI/AAAAAAAAE5I/jPsyq6ZLp4g/s320/andres_perez_rueda_lluvia_de_noche.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No queda nadie más en la oficina. Se rajaron temprano porque le hicieron caso a Mauri, el gordito que tiene un postgrado en meteorología y que te bate la justa desde el noticiero del trece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy solo y pongo la tele al taco para tapar un poco el estrépito de las gotas XL que golpean tremendas contra los aleros de chapa que dan al pulmón de manzana. Es ensordecedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago un paneo rápido por los principales canales de noticias y me imagino la cara de felicidad de los productores de los informativos. Se están haciendo un festín con el drama de la gente que la está pariendo con esta lluvia que parece ser la última de nuestras vidas. Muestran a una mina desesperada que está meta pasar el escurridor para que no se le llene de agua la casa. Ni hablar de la flaca que llora frente a las cámaras porque le flota la pilcha por todo su negocio que ya tiene un metro de agua. O de la pobre vieja que está atrincherada en una esquina porque no tiene forma de cruzar la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes exageradamente dramáticas vienen enmarcadas con letra catástrofe y una música apocalíptica que busca poner los pelos de punta. Los noteros le meten una garra tremenda para no repetir más de dieciocho veces el mismo adjetivo calificativo cuando los hacen describir lo que está pasando. Esos sí que la reman, casi literalmente en este caso. Pero cuánto mejor la pasarían si tuvieran un diccionario de sinónimos a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dueña de una panadería, que no pudo salvar ni una bola de fraile, llora como loca, llora con una amargura que amarga de verdad, casi que no puede mantenerse en pie. Y el notero, de lo más perspicaz, va y la pregunta si se siente afectada por las lluvias. Cuando la respuesta es un llanto todavía peor, el pibe del micrófono no afloja y la consuela diciéndole que no hay que perder las esperanzas. Notero y psicólogo consejero, un genio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me hacen eco esas palabras tan inteligentes, &lt;em&gt;'no hay que perder las esperanzas'&lt;/em&gt;, veo lo que muestra la pantalla detrás de la panadera: un afiche gigante que anuncia a una de las hijas de Maradona como protagonista de una obra de teatro. Si la nena del Diego, que tiene menos gracia que una ameba con sobredosis de lexotanil, actúa en un teatro y, más aún, si hay gente que paga por verla actuar en un teatro, imposible entonces perder las esperanzas, cualquier cosa puede pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambio y engancho TN. La cronista se está comiendo una cagada a pedos importante. Está entrevistando al secretario de espacios públicos y le pregunta por qué de la alcantarilla sale agua en lugar de llevársela. El tipo reacciona medio sacado y le grita que eso no es una alcantarilla, que la función no es desagotar. Que el agua que sale viene por abajo desde el arroyo Maldonado. Que él no tiene la culpa de que llueva tanto. Que debería informarse antes de preguntar. Y que se vaya a la reputísima madre que la re mil parió. Esto último ya fuera del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C5N muestra a un notero que se puso su mejor jetra para cubrir el diluvio en Santa Fe y Humboldt. El agua le llega a los tobillos y el flaco parece divertido con el destino de exteriores que le tocó hoy. Le hace entrevista a un prefecto que da consejos de una genialidad que da para el asombro, absolutamente reveladores. Pide que nadie salga de su casa salvo que tenga que hacerlo, y en ese caso que sea con botas y paraguas. Tomo nota. Que se evite la circulación por autopistas y que no se usen los servicios de transporte público a menos que sea estrictamente necesario. Genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a TN. La mina sigue diciendo que sale agua de la alcantarilla en lugar de desagotar. A esta altura al funcionario no le deben dar los dedos para discar el número del canal mientras le sale espuma por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a C5N. El notero sigue divertido pero con una media sonrisa que ya deja ver un toque de nerviosismo. Le hacen plano entero y el agua ahora le va por las rodillas. El tipo trata de decir algo coherente mientras piensa su estrategia para pedirle a Hadad reposición de la pilcha o por lo menos reintegro de tintorería. Empresa difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a TN. La mina ya no habla de la alcantarilla y ahora le dedica largos minutos a describir lo que muestra la pantalla: un auto con agua hasta la mitad de la puerta. La imagen no se mueve. La neurona de la notera tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a C5N. El notero, preso de un nerviosismo que roza la histeria, ahora está con el agua por la cintura, paradito en el mismo lugar. Se olvidó de su rol periodístico y ahora dirige la cosa. Le grita a una señora que no camine por esa parte de la vereda porque hay un pozo. Le advierte a una pendeja que tiene que cruzar por donde está la soga, que para eso la pusieron. Ni pelota la pendeja. Llega el gomón que puso la Prefectura y el flaco grita que primero las mujeres y los niños. Falta Di Caprio y &lt;em&gt;My Heart will go on&lt;/em&gt; y estamos completos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia ahora ya no está tan terrible, hora de volar. O de tomarse el buque, como para estar un poco más a tono con la coyuntura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me mando a la calle. Si se larga de nuevo ya sé qué hacer: me meto en el teatro a ver la obra de la hija del Diez y espero a que termine lo que sindudamente es un castigo de los dioses. La lluvia, obvio.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1300937494042603468?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1300937494042603468/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/es-pasajera-dijo-noe.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1300937494042603468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1300937494042603468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/es-pasajera-dijo-noe.html' title='Es pasajera dijo Noé'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S4aOC-w3OfI/AAAAAAAAE5I/jPsyq6ZLp4g/s72-c/andres_perez_rueda_lluvia_de_noche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2768235998769244893</id><published>2010-02-18T12:34:00.000-03:00</published><updated>2010-02-18T12:49:11.344-03:00</updated><title type='text'>Pepé se va y lo despedimos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S31hQKH9l4I/AAAAAAAAE30/yUfEG-romd0/s1600-h/FB+-+todos+en+terraza+mejor.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439610855156979586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S31hQKH9l4I/AAAAAAAAE30/yUfEG-romd0/s320/FB+-+todos+en+terraza+mejor.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Elegimos Tandil porque uno salió con que tiene un conocido que es dueño de unas cabañas y capaz que ligábamos descuento. Pero ese complejo estaba hasta la manija y terminamos cerrando con otras que nadie conocía. Una lotería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pepé lo agasajamos porque se manda a mudar porque pegó laburo en una isla perdida del Caribe. No es instructor de &lt;em&gt;scuba diving&lt;/em&gt; ni es discípulo de Steve Irwin, aquel famoso cazador de cocodrilos que la quedó atravesado por un pez raya. Tampoco va a hacer la gran David Hasselhoff, con sunga y salvavidas, rodeado de féminas que si estuvieran en Mar de Ajó tendrían a todos los pibes del pueblo ahogándose en el mar. No, Pepé la tiene atada en no sé qué cosa del mundo financiero y lo vinieron a buscar de un banco top de ese destino tan exótico. Así que ya saben: si necesitan guardar alguna moneda en un lugar seguro donde nadie pregunte demasiado, me avisan y les hago el toque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consigna de la escapada era una: golf. El alcohol, las picadas, la timba y el resto fueron un condimento, no mucho más que eso. No fue un golpe de azar que siete flacos hayan podido acomodar agendas para coincidir ese fin de semana. No, hubo un fino laburo de negociación conyugal porque nadie quería quedarse afuera. Pepé es grosso, Pepé convoca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pepé se fue con Antena, que salió equipado con un GPS que rajaba la tierra. Nos dijo que se iba por Ruta 2 hasta no sé dónde porque le parecía la mejor opción. Le respondimos que mucha suerte con los setecientos noventa y cuatro mil trescientos sesenta y ocho autos que salían para el mismo lado porque era viernes cambio de quincena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antena y Pepé llegaron casi dos horas antes que nosotros y se eligieron la mejor cabaña. Todavía nos dura la bronca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me tocó viajar con Sydney, que hizo gala de su destreza al volante para convertir el tránsito en una especie de &lt;em&gt;tetris&lt;/em&gt;. Hueco que había, hueco por donde se mandaba a puro rebaje, volantazo y acelerada. Amigo como pocos de la birra, Sydney me pidió una sola cosa cuando entré a la estación de servicio a mitad de camino: un porroncito. Y el boludo que escribe, lento para la jodita, entró y preguntó nomás dónde estaba la heladera con cervezas. Miradas burlonas y risas hirientes fueron todo lo que recibí de respuesta. Faltó que me preguntaran si no quería también un fernet y un vodka con speed, como para salir un toque más entonado a la ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos bien entrada la noche y no había forma de encontrar las cabañas. Ni un puto cartel que facilitara un poco las cosas. ¿Qué onda, no quieren clientes estos tipos? Después de que nos fueran a buscar a la ruta, Antena me batió que la Blackberry también tiene GPS, que por qué no lo habíamos usado. No me acuerdo bien qué le respondió Sydney pero era algo de recalcada y tenía que ver con su madre. Antena no insistió mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un tercer auto fueron Tortu y Platero, que también tenían GPS y llegaron mucho antes que nosotros. Polo viajó directo desde Pehuajó, sin GPS. También se perdió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cabañas eran medio pelo pero le pusimos onda porque eran dos noches de solteros y había que estirarlas como chicle. Arrancamos con unas pizzas casi incomibles que de pedo no nos arruinaron el fin de semana. Las de Uggys eran alta cocina al lado de éstas. Nos instalamos en una especie de &lt;em&gt;sum&lt;/em&gt; que era mucho más parecido a un comedor comunitario del movimiento Teresa Vive que a un &lt;em&gt;sum&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esas horas el único representante del complejo era un flaco que hacía las veces de sereno y de encargado de ordenar todo el quilombo que no habían querido arreglar los del turno de día. Iba de un lado a otro caminando a los saltitos, como jugando una rayuela permanente y cada vez que pasaba por el &lt;em&gt;sum&lt;/em&gt; nos hacía sonrisita buena onda. Al final se nos instaló y se puso a doblar unas ciento cincuenta sábanas mientras nos dábamos terrible sobredosis de truco. El pibe tenía un toque de Pablito Ruiz en sus mejores épocas y otro poco de Sandro cuando hizo de Muchacho. Hubo más sonrisitas y la promesa de no cobrarnos el &lt;em&gt;sum&lt;/em&gt; "porque la dueña no está". Si buscaba propina con esa banda de miserables, perdía el tiempo. Si quería otra cosa, bueno, no pongo las manos en el fuego por ninguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jornada de golf amaneció con un sol al palo. En una feroz competencia entre GPS, mapa papel y simple intuición, terminamos haciendo unos doscientos kilómetros de más, en caravana, hasta que llegamos a los links.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguno de nosotros no andaba con ganas de darle a la pelotita, de una cambió de opinión cuando vio los carritos para recorrer la cancha. Tre-men-dos. Sydney era el más entusiasmado, el tipo estaba en llamas, dispuesto a dar pelea en esa especie de biatlón que combinaba la elegancia y la concentración del golf con la adrenalina y la intrepidez del Dakar versión Tandil. Contra todos los pronósticos, el que la rompió fue el mismo Pepé, que no le hizo asco a ningún obstáculo y se la pasó subiendo y bajando lomas, mandando coleada en cada curva cerrada, haciéndole fino a los carteles que había a la salida de cada hoyo y clavando frenos antes de cada golpe. Un espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los coreanos miraban incrédulos. Sí, coreanos. La cancha no estaba muy cargada pero eran todos coreanos, por todas partes. Qué al pedo clonar un coreano! Después no tenés forma de demostrarlo, ya son todos iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nivel general de juego era de medio para abajo. Nosotros ya estábamos para la joda total y por eso nos pasamos acomodando la bocha antes de cada tiro. En eso estaba yo cuando uno de los coreanos que pasaban por al lado nuestro me miró feo y me gritó algo que obviamente no entendí. Ni una consonante el hijo de puta. Capaz que el pibe creyó que estaba haciendo trampa. Pensé en pasarlo por arriba con el carrito porque, si iba a ser tapa del diario local, prefería un titular onda &lt;em&gt;"Joven imprudente atropella a turista oriental"&lt;/em&gt; a uno que diga &lt;em&gt;"Joven asesinado en crimen de tinte mafioso"&lt;/em&gt;. Sydney me convenció de que el grito no había sido para mí, que ellos se hablan siempre así. Unos boludos los coreanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jornada terminó con picada en la terraza del golf, más truco a morir en el &lt;em&gt;sum&lt;/em&gt;, casino y un poco más del Sandrito Ruiz que esperaba, creo que sin éxito, que alguien le devolviera una pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudimos convencerlo, Pepé se nos va igual. Pero sabemos que volverá... y será (con) millones.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2768235998769244893?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2768235998769244893/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/pepe-se-va-y-lo-despedimos.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2768235998769244893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2768235998769244893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/pepe-se-va-y-lo-despedimos.html' title='Pepé se va y lo despedimos'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S31hQKH9l4I/AAAAAAAAE30/yUfEG-romd0/s72-c/FB+-+todos+en+terraza+mejor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-17592977507614255</id><published>2010-02-11T11:30:00.000-03:00</published><updated>2010-02-11T11:38:49.193-03:00</updated><title type='text'>Coqui se nos fue</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S3QVG5XyN_I/AAAAAAAAE2k/eyOYWa26LE0/s1600-h/untitled2.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5436993858367010802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 314px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S3QVG5XyN_I/AAAAAAAAE2k/eyOYWa26LE0/s320/untitled2.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;El conejo es un animalito buena onda, ideal para los pibes porque es como un peluche pero con vida propia. Un peluche que se mueve, come, caga y le cae bien a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos tres meses, la flaca cumplió ocho y su padrino le regaló un ejemplar de esta raza que, según dice mi vieja, está condenada a las muertes inesperadas y casi siempre trágicas. Mi vieja lo dice por experiencia, por haber sido testigo de tristes desenlaces. Como aquella vez en que el pobre bicho quedó cuadripléjico después de recibir un golpe certero de alguno de los indígenas que mi progenitora tenía como hermanitos. Evidentemente no tenían muy en claro que los conejos tienen huesos y articulaciones. Hubo que sacrificarlo. También le tocó vivir otros dramas, más comunes, que dan fe de lo trágica que puede resultar la convivencia entre perros y conejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dice &lt;em&gt;wikipedia&lt;/em&gt;: sólo uno de cada quinientos mil conejos muere de viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La flaca quedó flasheada con el regalo. Le puso Coqui. Vino con una jaula XS, ideal para que pudiera practicar el pique corto en espacios reducidos. Muy reducidos. La jaula era un simpático monoambiente, todo lo que un conejo soltero como Coqui podía necesitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la tropa también se encariñó y el bicho rápidamente pasó a ser el centro de atención. Los pibes se olvidaron de Pipo, un &lt;em&gt;border collie&lt;/em&gt; que supimos tener y que mandamos "de vacaciones" a Zárate hace como cuatro años porque era amigo de romper todo lo que se le cruzaba. Cuatro años de vacaciones, podría haber sido empleado del Poder Judicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comienzo de la relación con Coqui fue de manual: comida finoli en horarios fijos, agua en abundancia para evitar deshidratación, limpieza de jaula casi diaria, y largos ratos fuera del monoambiente para que no se le diera por la claustrofobia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los pibes son así. El entusiasmo les duró menos que el gusto de los Beldent que te venden en el tren. Y la mascota, devaluada, al poco tiempo ya comía de rebote, cuando pintaba, lo que sobraba. Su monoambiente pasó a ser casi el único lugar donde el conejo se movía. Bueno, lo de que se movía es una forma de decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual, yo al conejo lo veía en su salsa, a pleno, qué querés que te diga. Nada hacía pensar que el pobre andaba más cerca del arpa que de la guitarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la flaca nos dijo que lo veía a Coqui un poco decaído, todo lo que le respondimos fue que era por el calor, que andábamos todos en las mismas. Insistió y entonces fuimos a verlo. Mierda que estaba decaído. Tirado en su jaula, el tipo no había tocado ni el agua ni la comida de ese día. Lo sacamos de la jaula y lo pusimos en el pasto bien mullidito pero no había caso, seguía echado con las gambas para el costado y como peleado con el mundo. No sirvió de mucho que entre la patrona y yo intentáramos reanimarlo haciendo todo tipo de estupideces. Aplaudíamos y gritábamos su nombre alegremente como si el tipo fuera a pararse de un salto para hacernos un número de circo. Nada, che, no pasaba nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dejamos así, fresquito a la sombra, a ver si la naturaleza hacía lo suyo para devolverle al pobre animal ese cacho de vida que lo había dejado en banda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La flaca, que se había quedado al pie del cañón, se nos apareció con la criatura en brazos. El bicho estaba duro como drapie. No recuerdo bien qué le dijimos en ese momento pero, quedó claro, no fueron palabras del todo acertadas porque la piba estalló en un llanto de telenovela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se murió de embole. No hace falta ser veterinario para poder asegurarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con algunas expresiones de aliento, de a poco pudimos ir levantándole el ánimo a la flaca que era un mar de lágrimas. Pero el Malevo, mi hijo de cinco, le asestó un golpe mortal a cualquier intento por consolarla. Así, muy sueltito de cuerpo, cuando nos disponíamos a preparar las cosas para darle una cristiana sepultura, el pibe preguntó que por qué mejor no lo usábamos como relleno de empanadas. Escándalo. Ya no hubo manera de levantar el muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entierro fue dominado por escenas de dramatismo y consternación, sobre todo cuando la tropa vio que lo metíamos a casi dos metros de profundidad. Lo hicimos para evitar que algún día se nos aparezca Little J arrastrando los restos putrefactos del occiso, porque ya nos adelantó que es hora de despertarlo. Y, también, para que si alguna vez nos cae un &lt;em&gt;pet detective&lt;/em&gt; no vayamos en cana por homicidio culposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coqui: que el Barbas te tenga en la gloria. O, por lo menos, en una jaula un toque más grande.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-17592977507614255?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/17592977507614255/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/coqui-se-nos-fue.html#comment-form' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/17592977507614255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/17592977507614255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/coqui-se-nos-fue.html' title='Coqui se nos fue'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S3QVG5XyN_I/AAAAAAAAE2k/eyOYWa26LE0/s72-c/untitled2.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-6063840992819387265</id><published>2010-02-04T15:06:00.000-03:00</published><updated>2010-02-04T16:00:55.079-03:00</updated><title type='text'>Hacer la fila tiene su onda</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2sM7yRb6GI/AAAAAAAAE18/TFTiaNGr3rg/s1600-h/fila_gente.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434451596599355490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2sM7yRb6GI/AAAAAAAAE18/TFTiaNGr3rg/s320/fila_gente.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El aspecto del tipo que tengo justo adelante rompe un toque la monotonía de este programón que me inventé para un día tan soleado y pegajoso. El tipo no puede ser más parecido a Gómez Bolaños. Estás iguaaal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que le pasan por al lado exprimen sus neuronas al tope y le hacen comentarios de lo más originales, del estilo '&lt;em&gt;no contaban con tu astucia'&lt;/em&gt; o '&lt;em&gt;es que no te tienen paciencia'&lt;/em&gt;. Y el tipo les devuelve una sonrisa buena onda como si fuese la primera vez que escucha algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cola arranca casi en una esquina, pega la vuelta en la otra y llega hasta el final de la cuadra, donde estoy yo. Mi razonamiento brillante antes de venirme fue que en enero están todos de vacaciones y entonces no habría casi nadie buscando su pasaporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi otro yo sale de la nada y me dice que obvio, que a quién se le ocurre que alguien puede necesitar su pasaporte en época de vacaciones, para qué, un disparate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lengua venenosa de mi otro yo me hace sentir más boludo todavía. La fila avanza a ritmo babosa y dudo si quedarme o picarme el champión. Pero ya estoy acá, y no sé cuándo voy a tener tiempo de volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco descubrí que se puede chatear desde la blackberry sin pagar una moneda extra. En realidad lo de que es gratis me lo dijo alguien poco confiable así que si alguno tiene la posta que me avise. Tanto me enganché que hasta a veces me encuentro escribiendo mientras camino y voy tropezando con postes, tachos de basura y con otra gente bastante boluda que no tiene mejor idea que escribir mientras camina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reviso qué contactos están en verde y elijo uno con el que siempre salen charlas que no tienen desperdicio. Me pongo a escribir y voy mechando chat con blog. Escribo sin pausa y cada tanto pispeo cómo viene la cosa. El pibe de atrás se me pone a la par y hace un comentario medio en voz alta, algo onda &lt;em&gt;'así estamos con esta burocracia'&lt;/em&gt;. Mi otro yo me habla al oído y me bate que el tipo lo que quiere es sacar un tema para charlar, por si no me había dado cuenta. No le doy pelota a ninguno de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo escribiendo frenéticamente y el hombre de seguridad me mira con sorpresa. Intuyo que recibe como una patada en las encías que haya alguien que lo supere escribiendo mensajes de texto, justo a él, que como buen gorra la tiene atada tipeando a dos dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanza un poco la fila pero yo me quedo clavado, como haciéndome el distraído mientras escribo, y se hace un hueco adelante. Los que tengo atrás se ponen nerviosos porque quieren avanzar lo que sea, necesitan sensación de avance, es psicológico. Hacen todo tipo de gestos, casi monerías te diría. &lt;em&gt;Copáte y avanzá, loco&lt;/em&gt;. Mi otro yo me pregunta si chatear y escribir no son entretenimiento suficiente que además tengo que romperle los huevos a los de atrás. Entonces avanzo un poco pero al rato vuelvo a clavarme y repito la operación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan unas dos horas y llego a la esquina. Falta poco más de media cuadra todavía pero ya poder ver dónde arranca la fila me da la sensación de una proximidad que en realidad ni en pedo hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo escribiendo pero ahora la diversión también pasa por ver las caras de orto de los que van llegando y ven hasta dónde llega la fila. &lt;em&gt;'Sí, pa, derecha, al fondo y a esperar un rato. Capaz que en unas tres horitas liquidás el asunto'.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta altura el chavo ya tiene ganas de ponerse a llorar. Chiva como loco y casi no puede mantenerse en pie de lo que le duelen las gambas. Entonces se sienta contra un árbol y hace toda una pantomima de que está a punto de desmayarse. Los del fondo piden que alguien llame al doctor Chapatín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personaje de Chespirito generó tanta simpatía que terminan compadeciéndose de él y lo mandan directo a retirar su cédula. &lt;em&gt;'Ojalá me pareciera un poco más al Enzo'&lt;/em&gt;, pienso. &lt;em&gt;'Ojalá tuvieran algo más en común que ser dos retirados del fútbol'&lt;/em&gt;, me acribilla mi otro yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa otra hora más y llegamos a la puerta de un hall oscuro y caluroso donde hay unas veinte personas esperando ser atendidas. Una señora de unos cuarentipico está al borde de un ataque de nervios y estalla cuando ve que otra mina se le cuela con la vieja trapisonda de acercarse supuestamente por una consulta pero intenta retirar su pasaporte. La mujer se abalanza sobre la que se pasa de viva y le bate que más le vale hacer la cola como todos si no quiere que la emboque. Carcajadas. El tipo del mostrador vuelve con el pasaporte pero la casi sincopada le agarra la mano y le grita que ni se le ocurra dárselo. Que suélteme la mano o llamo a seguridad, que llamá a seguridad y me los cargo a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en la suerte del marido de esta sacada y llamo a mi jermu para decirle cosas lindas, por las dudas esté incubando un ataque psicótico del estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecen los dos de seguridad y la corren a un costado. Le ofrecen una silla y un vaso de agua pero ella grita que quiere su pasaporte. Para evitar un desconche total deciden atenderla enseguida. Desde mi lugar en la fila puedo ver al tipo del mostrador que va y viene con indisimulable nerviosismo. Más les vale tener listo su pasaporte porque acá arde Troya. No lo tienen. La mina arma un escándalo de dimensiones superlativas y se va maldiciendo a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dan el pasaporte y me voy filtrado, chivado y cagado de hambre. Pero con buena letra para un post que alguna vez escribiré.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-6063840992819387265?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/6063840992819387265/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/hacer-la-fila-tiene-sur-onda.html#comment-form' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6063840992819387265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/6063840992819387265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/02/hacer-la-fila-tiene-sur-onda.html' title='Hacer la fila tiene su onda'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2sM7yRb6GI/AAAAAAAAE18/TFTiaNGr3rg/s72-c/fila_gente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8562729093880784456</id><published>2010-01-28T17:41:00.000-03:00</published><updated>2010-01-28T17:54:30.871-03:00</updated><title type='text'>Camino por Florida y discuto con mi otro yo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2H5dJ5AdUI/AAAAAAAAE1E/jF_SwwPu0ic/s1600-h/2246624290812582.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5431896904852075842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 222px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2H5dJ5AdUI/AAAAAAAAE1E/jF_SwwPu0ic/s320/2246624290812582.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me arrastro por Viamonte microcentro bajo los rayos de un febo que castiga casi de manera apocalíptica. Hablo con mi otro yo, ese pibe que completa mi esquizofrenia emocional y que me hace de frontón para pelotear temas que necesitan peloteo. No sé si es algo normal pero prefiero pensar que sí. En el fondo todos somos un poco locos, &lt;em&gt;yo-lo-co-lo-co&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;ella-lo-qui-ta&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo que qué manera de sufrir el calor y me responde que qué novedad, que quién no lo sufre. Me banco la respuesta pero le retruco que hay personas que lo sufren más que otras. Me da la razón casi despectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doblo por Florida para el lado de Corrientes y me sumo al carril de la sombra, que tiene un metro de ancho pero congrega a unos dos mil ochocientos sesenta y cuatro peatones por cuadra. Por donde pega el sol no ves a nadie, salvo a turistas que vienen ponele de El Cairo o Miami y que si te descuidas te pelan suéter porque están un toque destemplados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calor tampoco parece afectar a los gitanos y hippies que despliegan toda su mercadería y se instalan en el medio de la peatonal. El calor no los afecta porque venden como locos todas esas boludeces que hacen pasar por souvenir autóctono y que los europeos abrazan como el gran recuerdo de su visita. Los espejitos de colores que trajeron hace quinientos años ahora se los llevan de vuelta. La historia te da revancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo mirando a uno de estos vendedores, que lleva rasta, luce casaca gastada con los colores de Jamaica y calza gorro de lana que le tapa la mitad de la cabeza. Gorro de lana, dejate de joder. El tipo me da pie para que retome el diálogo con mi otro yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo, canchero, que el flaco ése no sufre tanto el calor, que de otra forma no se explica cómo se banca un gorro de lana negra en un día con treinta ocho grados a la sombra. Me responde que le extraña araña, que es marketing básico, que si vas a vender mercadería hippie hay que curtir onda Bob Marley o dedicarte a otra cosa. Me tiene de hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cada paso te cruzás con algún representante de la segunda profesión más repelente que hay sobre la tierra. La carta de presentación es un engominado violento y un comedor hecho a nuevo en algún consultorio medio pelo del conurbano. El ladri se me pone bien de frente y me ofrece cuero pero cuero en serio y no como los estafadores de la otra cuadra. El de al lado quiere chantarme un paseo por el delta de Tigre, y el de más allá un show de tangou bien argentinou. Venden, los pibes tienen que vender, porque son insoportables pero cada vez hay más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro motoqueros le dan al pico de una &lt;em&gt;pesi&lt;/em&gt; helada amuchados bajo la sombra de un cartel. Los cuatro al mismo tiempo cogotean casi ciento ochenta grados y sacan a relucir su colección de piropos bien refinados para acompañar el paso de ella barra él. De la cintura al cuello le hace partido a las Salazar, a las Luna, a las David, a las Ritó. De la cintura para abajo podría pasar por zaguero central de Atlas, de los rústicos que imponen presencia. Y de caripela... de caripela... mejor lo dejamos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos pasos más adelante hay un tipo que la descose, un artista. Su papel consiste en quedarse congelado durante horas, posando de tal manera que parezca una instantánea de un pibe que intenta avanzar viento en contra, con la pilcha y el paraguas que parecen que se vuelan. Un capo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no me cierra es el grupo de ponjas que le sacan fotos como si se hubiesen encontrado con Zinedine Zidane. Y vuelvo al diálogo con mi otro yo. Para qué le sacan fotos si las fotos no tienen movimiento. Están despreciando lo más grosso que tiene esta obra de arte, que es dar esa sensación de movimiento desde la quietud más absoluta. Mi otro yo me responde que no tiene tiempo para discutir huevadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me harto de Florida pero todavía me falta el show del tango, mi propio show. Lo hago cada vez que paso por ahí. Los turistas se apiñan en círculo alrededor de tres o cuatro impresentables que la van de tangueros consagrados que alguna vez compartieron cartel con el mismísimo Zorzal. El público se apiña y ocupa casi todo el ancho de la peatonal, y entonces las opciones son dar un rodeo o mandarse por el medio. Mi otro yo sabe que voy por lo segundo y me bate que soy el mismo ortiba de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso bien pero bien por el medio y esquivo a uno de los bailarines. Me pide que por favor por el costado porque están en pleno show del dos por cuatro. Le respondo que Florida es una peatonal no un teatro y que dos por cuatro es ocho. Lo mismo de siempre, las mismas puteadas, el mismo gesto de mi otro yo de qué infantil que sos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lidera el ranking, por afano, la de vendedor de nichos en el cementerio. Da para estudiarlos en un laboratorio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8562729093880784456?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8562729093880784456/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/camino-por-florida-y-discuto-con-mi.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8562729093880784456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8562729093880784456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/camino-por-florida-y-discuto-con-mi.html' title='Camino por Florida y discuto con mi otro yo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S2H5dJ5AdUI/AAAAAAAAE1E/jF_SwwPu0ic/s72-c/2246624290812582.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2326417768023590358</id><published>2010-01-21T14:08:00.000-03:00</published><updated>2010-01-21T14:24:20.908-03:00</updated><title type='text'>Made in Argentina</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S1iKu6O5_dI/AAAAAAAAE0c/sdkO8O8JD6c/s1600-h/obelisco_bertani.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5429241889305525714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S1iKu6O5_dI/AAAAAAAAE0c/sdkO8O8JD6c/s320/obelisco_bertani.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta al toque porque los libros, especie celosa y buchona, te canta cuando la relación es de más de dos. Miro de reojo y ahí están, parados al lado de mi asiento, como colgados del caño y apoyando la cabeza en el antebrazo. El tren se mueve pero los dos voyeurs literarios se las ingenian para seguir la lectura a casi medio metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi libro está para devorárselo de un saque y no dejarle ni las migas. Está en inglés fácil y lo leo más que nada tipo ejercicio para no perderle el ritmo al idioma. No sé a qué altura los dos amigos se acoplaron a la lectura de lejos pero lo mismo respeto esa especie de acuerdo tácito para hacerles el aguante y bancar unos segundos antes de dar vuelta la página.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto levanto la vista y hago que trato de ver en qué estación estamos. Los dos lectores okupas hacen gala de sus reflejos y corren la vista casi al mismo tiempo. Vuelvo la mirada al libro, la vuelven ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos así un rato hasta que me canso de leer y me canso también de esas miradas que siento como un láser que va a atravesar la página. Sin mirarlos, hago un gesto con las manos como pidiendo perdón por la interrupción, guardo el libro y pelo cuaderno arte de los más grandes, que lo tengo cero ka eme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encaro la hoja en blanco y arranco por el título, bien grande y en imprenta mayúscula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A BRIEF ARTICLE ABOUT ARGENTINIANS.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reacción es automática. Los dos curiosos ahora son cuatro, y codean a un quinto que se va arrimando al fogón. Le meten tanta expectativa a la cosa que casi que le sacan chispas a la hoja. Ya tengo la atención de los cinco -tres ellos y dos ellas- y me lustro al mango la neurona que no tengo de vacaciones para sacarle todo el jugo a esta suerte de bloggerismo en vivo. Le tengo que poner garra a la traducción porque, además de que no se me cae ni un poco de pinta de yanqui, cualquier señal de spanglish me puede mandar en cana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera caricia es para ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo que más me sorprendió de este país son las mujeres. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago una pausa y simulo reflexión. Son treinta o cuarenta segundos en los que armo la frase mentalmente. La platea femenina se pone ansiosa. Me pongo en modo telepatía y puedo escuchar ese 'dale, gringo, qué tenés para opinar sobre nosotras'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La mayoría de ellas son medianamente lindas, pero el encanto se pierde cuando no hacen otra cosa que tratar de demostrar que son lindas. Les encanta llamar la atención constantemente. Si fueran la mitad de espléndidas de lo que se creen estarían varios pasos adelante con respecto a las mujeres del resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Murmullos para adentro. Ninguna de las dos puede evitar mirarse en la ventana grande del vagón y acomodarse el pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Son soberbias y envidiosas. Les gusta que les digan cosas lindas pero no aguantan el menor reproche. Las mujeres argentinas son insoportables.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Termino de escribir eso y no puedo reprimir un movimiento circular de cabeza, esos que salen cuando pinta contractura, y aprovecho para un paneo rapidísimo. De parte de ellas, otra vez el desvío inmediato de la mirada pero esta vez con un resoplido de suficiencia y de 'quién se cree que es este flaco'. Lo que viene, lo que viene, es el centro para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los hombres argentinos son de lo más pedante que me tocó ver en las docenas de países que recorrí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las mujeres codea al pibe que está con ella onda también hay para ustedes, eh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Los hombres argentinos son inteligentes pero no usan esa inteligencia para cosas productivas. Se creen vivos y muy lejos están de serlo, pobres.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no les doy tiempo para manifestar mucho esa inquietud que ya no pueden guardar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo mejor que tiene este país del tercer mundo son los turistas que vienen de afuera, que generan ingresos y que son bastante menos boludos de lo que los argentinos piensan.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ya a esta altura los flacos se salen de la vaina por mandarme a donde a muy poca gente le gusta ir. Mucho más cuando, ya levantándome para bajar, aplico la última pincelada, de lo más poética y elevada, -inmortalizada por el gran Negro de la gente- y que pongo en castellano porque cualquier traducción le robaría la esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Puto el que lee.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2326417768023590358?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2326417768023590358/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/made-in-argentina.html#comment-form' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2326417768023590358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2326417768023590358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/made-in-argentina.html' title='Made in Argentina'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S1iKu6O5_dI/AAAAAAAAE0c/sdkO8O8JD6c/s72-c/obelisco_bertani.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2580550176283069682</id><published>2010-01-14T11:07:00.000-03:00</published><updated>2010-01-14T14:37:00.686-03:00</updated><title type='text'>Ushuaia la rompe (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S08lzz9oCSI/AAAAAAAAEz8/35duN4yz3pM/s1600-h/collage+ushuaia+2+bis.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5426597648056977698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 242px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S08lzz9oCSI/AAAAAAAAEz8/35duN4yz3pM/s320/collage+ushuaia+2+bis.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi post sobre Ushuaia no tenía ni quince minutos colgado en el éter y ya era dato la campaña de firmas para meterme presión e intimarme a una segunda entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La catarata de ganchos llegó a seis, incluyendo el mío, el de señor Caverna que todavía está en deuda y hace cualquier cosa para darle largas al asunto, el de mi mujer que es incondicional y el del quiosquero que teme perderme de cliente porque en frente le abrieron otro bolichito que vende los sugus confitados a veinte guitas menos. Las otras dos firmas son de dos trasnochados que entendieron que podían ganarse un viaje a Ushuaia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión que me sentí contra las cuerdas y acá estoy, completando la saga. Una suerte de trilogía pero de dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de Ushuaia es todo lo que rodea a Ushuaia. Es un espectáculo cuando te ponés las gafas de ver de lejos y mirás todo desde la ciudad. Garpa cuando mirás hacia el canal Beagle o cuando das media vuelta y enfocás la cordillera que se levanta imponente tipo muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo todo lo que la rodea porque Ushuaia ciudad, entre nos, es medio pelo para abajo. Es una ciudad que se hizo a los ponchazos cuando entró a caer gente de todos lados -pocos arquitectos por lo visto-, atraídos por aquello de los beneficios impositivos. Empezaron a edificar a lo pavote, sin seguir ni media línea de urbanización y entonces hoy ves construcciones que cubren todo el espectro entre lo que es mal gusto y lo que directamente es un tres dedos de sobre pique a las pupilas. Y encima tenés de todos los colores, parece el caminito de la Boca pero sin olor ni bosteros dando vueltas. Igual, posta, todo se compensa con la vista que tenés desde casi todos los puntos de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la gente de Ushuaia, poco y nada. Si acá en Buenos Aires casi no conozco a mis vecinos después de cinco años de vivir cerco de por medio, no es mucho lo que puedo opinar después de tres semanas de no darle bola a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi mujer terminó de leer el post anterior, enseguida me preguntó qué onda la visita a la estancia Harberton. Me la había morfado. Y eso que resultó casi de lo mejor que hicimos en esas tres semanas. Vale esta segunda parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos en banda, en tres autos, y recorrimos unos cien kilómetros mitad ruta mitad ripio. El paisaje no te daba respiro, una cosa de locos. Bosques y más bosques mechando ejemplares gigantes con árboles secos que por momentos le daban un toque más bucólico a la cosa, arroyos, torrentes de agua de deshielo bajando violentos desde la montaña, quebradas rocosas y, como frutilla, el canal Beagle a todo trapo, que a esa altura casi empalma con el Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por momentos quise ser &lt;em&gt;Neshtor&lt;/em&gt;, para poder enfocar un ojo en el camino y el otro a pleno en todo lo tremendo que nos regalaba la naturaleza. Aunque mejor no, porque el pingüino y su hembra van derechito a chocar, derrapar y volcar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea era hacer un tirón y almorzar en la estancia, pero la rebelión de una pendejada famélica estaba a la vuelta de la esquina, así que paramos al costado de uno de los tantos ríos que atraviesan el valle y mueren en el canal. Otra vez un poco de potrero para prender el fogón porque el viento helado calaba los huesos y, como para hacerla completa, nos sorprendió una nevisca. Una nevisca que los enanos aplaudían eufóricos mientras nosotros veíamos cómo carajo hacer para que no se mojara todo. A unos pocos metros, un grupete de cordobeses miraba el espectáculo a las risas mientras se guardaban en una obscena carpa tres ambientes a esperar que la cosa se calmara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que uno de los encantos de Harberton es que ni en pedo parece abierta al público. Llegás y nadie te recibe, no sabés para dónde tenés que ir, como si la estuvieras viendo en un documental. La estancia tiene construcciones blancas con techos rojos -estilo Malvinas según dicen-, corrales cercados con madera rústica y alambrados, enormes extensiones de un pasto verdísimo salpicado de flores amarillas y una vista soberbia hacia el canal. Tiene un museo, con cero marketing, que decidimos no visitar porque la borregada atravesaba un estado de ebullición tal que no habría dejado títere con cabeza ahí adentro. Terminamos en una especie de casa de té, donde un buen chocolate caliente nos permitió recuperar una temperatura lógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de esa especie de encanto que provoca mirar para cualquiera de los cuatro costados, lo grosso de esta estancia es el cacho de historia que guarda en el buche. Fue fundada por los primeros blancos que ocuparon Tierra del Fuego, la familia Bridges, hace más de cien años. Y la estancia se mantuvo casi igual en todo este tiempo y hoy sigue produciendo. Un descendiente de los Bridges, que deambula onda anfitrión en la casa de té, fue quien nos contó un poco cómo arrancó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que Bridges de chiquito había sido abandonado en un puente, en un pueblo perdido de Inglaterra, y por eso el cura que lo encontró le batió Bridges, porque no tenía idea de cómo se llamaba. El tipo se crió en la congregación religiosa de ese cura, se hizo reverendo y de grande, ya casado, se mandó para Tierra del Fuego en plan misionero. Flasheó con el lugar y por eso se llevó también a su mujer, se instalaron en donde aún hoy está la estancia y tuvieron vagón de hijos. Harberton era el pueblo donde había nacido la señora Bridges, y desde ahí se trajeron la casa desarmada en el barco y la volvieron a levantar en la estancia. El señor tuvo que vérselas con los indios del lugar, los yámanas, pero terminó aprendiendo su lengua y sus costumbres. Estos indios sí que eran unos lanzados, dejáte de joder: veinte grados bajo cero promedio en invierno y los tipos andaban de taparrabos gentil y a lo sumo con un cacho de piel de nutria colgada al hombro. Se untaban el cuerpo con grasa de lobo marino para que la cosa no fuera tan jodida y vivían básicamente de la pesca, nunca se alejaban de la costa. Hasta acá la clase de historia, básica. Si algún seguidor de Pigna -o el mismísimo historiador vedette- disiente con algo de este último párrafo que lo charle con el descendiente barra anfitrión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la estancia no estuvimos más de media hora porque no daba para mucho más. En vez de volver al toque agarramos para el otro lado y ahí el camino se puso todavía mejor. Pero a esta altura ya no tengo adjetivos para describirlo, la cosa claramente escapa a mi diccionario de las cien palabras. Hay que estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Si hay más de Ushuaia? Toneladas, pero lo dejamos acá. No va a haber tercera parte porque si las segundas en general son malas, las terceras son un fracaso total. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2580550176283069682?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2580550176283069682/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/ushuaia-la-rompe-ii.html#comment-form' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2580550176283069682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2580550176283069682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/ushuaia-la-rompe-ii.html' title='Ushuaia la rompe (II)'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S08lzz9oCSI/AAAAAAAAEz8/35duN4yz3pM/s72-c/collage+ushuaia+2+bis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2664134513383326770</id><published>2010-01-07T13:49:00.000-03:00</published><updated>2010-01-07T14:56:42.236-03:00</updated><title type='text'>Ushuaia la rompe</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S0Yf895KUuI/AAAAAAAAEyM/i4MpLlW2tcs/s1600-h/foto+de+4+fotos2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424057933481267938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S0Yf895KUuI/AAAAAAAAEyM/i4MpLlW2tcs/s320/foto+de+4+fotos2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S0YWs1fYFeI/AAAAAAAAEx0/5yg5Rxl_VEE/s1600-h/foto+de+4+fotos.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No me pidan que cabecee. Para data rigurosa está el &lt;em&gt;google&lt;/em&gt; que te sacude info de todos los colores para armar una linda composición del lugar. No, pa, esto es otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ushuaia me sorprendió. Había estado unos pocos días hace como tres años pero fue un &lt;em&gt;toco y me voy&lt;/em&gt;, no hubo tiempo de conocer mucho y además era pleno invierno. Pero dos semanas casi tres, y encima en verano, dan para recorrer muchos de los muchísimos lugares impresionantes que no te dejan casi ni pestañar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría decir que Ushuaia y alrededores son lo más parecido a Canadá que vi en mi vida. Podría decirlo si alguna vez hubiera estado en Canadá. Pero los que la tienen clara dicen que posta es muy parecido. Incluso hubo gente que alguna vez pensó llevar osos y lobos, pero la idea no prendió porque con los castores la experiencia fue nefasta: aprovechando lo similar del clima, los llevaron hace unos cincuenta años para darle manija a la industria del cuero que, parece, deja buena guita. Pero en Tierra del Fuego no hay bicho que se coma a los castores, no tienen su predador natural, y entonces los tipos se reproducen como si nada y hacen estragos en la forestación. Tanto que ahora son plaga y te garpan gamba y media por cada cabeza de castor, pero hay que salir a buscarlos de noche porque de día no les ves ni la sombra. Osos y lobos, un cráneo el de la idea. Ya me imagino lo práctico que sería escribir este post con una sola mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ushuaia se puede encarar de dos maneras. Una, hacés vida onda turista de afuera y terminás de pagarlo en dos o tres años. El circuito turístico tiene todo lo necesario para darte vuelta y sacudirte hasta sacarte la última moneda del bolsillo. La otra es que algún local buena onda te tire la posta para armar programas tranquis y la pasás joya lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros corrimos con la ventaja de no ponernos con el alojamiento. Hicimos base en una cabaña once puntos, a metros del canal de Beagle, que Padrino nos ofreció generosamente y que exprimimos al mango. Desde allí encaramos todas las salidas cuando el clima lo permitía porque había días de frío, nevisca incluida, que le fajaban un sopapo a cualquier ímpetu aventurero y te mandaban a guardar por un rato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Lo que más nos impresionó, sindudamente, fue el Parque Nacional Tierra del Fuego. Es una especie de reserva bien al sur, donde muere el mapa, salpicada por las increíblemente azules aguas del canal de Beagle y con el &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S0YXohTfqCI/AAAAAAAAEx8/gOfGyqoGdsY/s1600-h/DSCF1672.JPG"&gt;&lt;/a&gt;marco imponente de los picos siempre nevados de la Cordillera. La entrada al parque te sale chirolas, nada en comparación con lo que te encontrás ahí. Miles de hectáreas de lengas y guindos que adornan valles y laderas, zonas de turbales, jardines con lomadas que parecen canchas de golf, lagos y senderos. Senderos, sí, hay senderos por todos lados. A cada paso te encontrás con el clásico cartel de letras amarillas sobre madera que te bate longitud, tiempo estimado del recorrido y grado de dificultad. La dificultad puede ser baja, mediana o alta, pero en realidad son todos bastante fáciles. Mucho más complicado es caminar por la calle Florida, que tiene de parecido que te topás con extranjeros y de distinto todo lo demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general no va mucha gente al parque y eso es parte de su encanto. Es pura soledad, &lt;em&gt;"la naturaleza y vos"&lt;/em&gt; sería el eslogan de una publicidad bien trillada. En los senderos cada tanto te cruzás con algún extranjero que viene empilchado y equipado como para subir el Himalaya y quedarse en la cima un par de semanas. Pasan y saludan muy amablemente, siempre. El primer día que fuimos había un vendaval de no creer, y un par de suecos o daneses nos miraban incrédulos mientras intentábamos prender el fuego para un asado en esas condiciones tan chotas. Terminamos comiendo un asado de la gran puta y encima nos pusimos a hacer jueguito con una número tres en sus narices. &lt;em&gt;Ojalá tuvieran la mitad del potrero que tenemos nosotros&lt;/em&gt;, le soplamos al oído. &lt;em&gt;Potrero para todo, papá&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa no muere en el parque. Hay que guardar un poco de asombro para otras salidas que te dejan sin aliento, sobre todo cuando se trata de subir. Una que se lleva un diez choris sobre diez es la subida al glaciar Martial. Es un camino que arranca con un trecho en aerosillas salvo que decidas ir un primero de enero en donde hasta los zorros se guardan por el feriado, y no te queda otra que hacer todo a pie. Fuimos con la patrona y mi cuñado y nos llevamos a mi hijo de cinco por motivos puramente estratégicos: si no hacés cumbre siempre podés poner al pendejo como excusa y evitar el papelón. En los primeros cien metros de la subida el pibe se quiso volver cinco veces, no sabíamos cómo convencerlo. Pero después agarró velocidad y no lo paraba nadie. En un momento el cielo se puso negro bien negro y una nube baja no nos dejaba ver a más de cinco metros. Tuvimos que pegar la vuelta con el glaciar ahí, a tiro, pero el pibe no quería saber nada. Los tres nos queríamos volver y él quería seguir, exactamente lo contrario que dijimos cuando tuvimos que reconocer que no habíamos llegado. Difícil encontrar palabras para describir la vista que hay en todo momento desde el sendero que sube hasta el glaciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paseo en el tren del fin del mundo es impagable, casi literalmente, pero vale la pena. El trayecto es corto pero los paisajes son increíbles. El trencito es de lo más pintoresco y hace el mismo recorrido que hacían los reos cuando los llevaban a cortar leña para el Presidio de Ushuaia, famoso por albergar a delincuentes incurables o presos políticos. O sea, para pelearle al frío que tenían en la cárcel, los hacían agarrarse una hipotermia madre laburando a la intemperie. Unos fenómenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los sopre famosos estaba el petiso orejudo, un chabón que claramente no tenía todos los patos en fila. Lo tuvieron guardado ahí porque siendo pibe mataba el tiempo rompiendo cráneos con un martillo o ahorcando a sus víctimas, siempre menores. Tenía un aspecto que no dabas ni dos mangos y un carácter medio complicado. Y la cosa no terminó nada bien para él: los compañeritos le obsequiaron tremenda paliza porque el petiso no tuvo mejor idea que alimentar el fuego de la estufa tirando al gato, que casualmente era la mascota del penal. Después de semejantes caricias, tuvieron que sacarlo del lugar con las dos piernas para adelante y en saco cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la cárcel está convertida en un museo que se puede visitar para ver y sentir cómo la parían los pobres tipos que les tocaba pagar sus cagadas en el lugar más frío -y alejado de todo- que tiene nuestro país. Y tanta bola le dan al tema, tanto de mítico tiene el presidio, que te encontrás, por ejemplo, con un boliche que te vende una réplica del traje que usaban los presos, ideal para sorprender en alguna de las tres o cuatro fiestas de disfraces que uno puede tener en toda su vida. Se me ocurre que otra forma de amortizar la prenda -que sale al precio de dos camperas Columbia- es alquilarla para películas de la onda o calzársela en la peatonal y cobrar dos mangos a quien quiera sacarse una foto con el boludo que se gastó seis gambas en un traje a rayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay mucho más sobre Ushuaia pero no quiero aburrir por lo largo. Si pinta, en el próximo post meto algún bocado más. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2664134513383326770?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2664134513383326770/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/ushuaia-la-rompe.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2664134513383326770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2664134513383326770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2010/01/ushuaia-la-rompe.html' title='Ushuaia la rompe'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/S0Yf895KUuI/AAAAAAAAEyM/i4MpLlW2tcs/s72-c/foto+de+4+fotos2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5087024743112814264</id><published>2009-12-31T16:14:00.000-03:00</published><updated>2009-12-31T16:22:19.458-03:00</updated><title type='text'>Ir al fin del mundo no es el fin del mundo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Szz50Q8e2hI/AAAAAAAAEpQ/pNY1uDLh22k/s1600-h/avion.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421482727744395794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Szz50Q8e2hI/AAAAAAAAEpQ/pNY1uDLh22k/s320/avion.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Volar por línea de bandera nacional es una lotería. Con el pasaje en la mano tenés que esperar qué bolilla te sale: cancelado, demorado, sobrevendido, huelga de maleteros, choreo de valijas o piquete del gremio de los camioneros que quieren sumar a los pilotos porque avión suena parecido a camión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volar por línea de bandera nacional, o en realidad por cualquier aerolínea, es doblemente estresante si llevás tropa propia que garantiza una importante cuota de bardo a bordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy de los que arrancan mirando el menú por la columna de los precios -no siempre, al menos- pero cuando hice cuentas para sacar seis pasajes fui directo a los más tobaras, de una. Incluso pregunté si había descuento por mandar a alguno de los más chicos en jaulita de perro en el depósito. Quedaron en averiguarme pero nunca me respondieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por haber sacado esos pasajes, ahora me tengo que bancar volar demasiado muy temprano. El vuelo es a las cinco aeme y eso significa estar a las cuatro y salir de casa a las tres. Copamos dos remises porque somos banda y puro bártulo. Los remiseros son dos viejos -en autos ídem- que nos piden ocupar el asiento del acompañante y despedirlos al grito de &lt;em&gt;"chau tío, gracias por traernos"&lt;/em&gt;, así no les hacen quilombo en el aeropuerto pidiendo tantos papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fila del &lt;em&gt;check in&lt;/em&gt; la gente se sorprende de ver tanto piberío. Justo atrás de nosotros hay una pareja de alemanes que miran azorados. Balbucean algo en un castellano malísimo y yo les respondo que soy el responsable del jardín de infantes Platero y que me estoy llevando a los pibes de viaje de egresados. Me sonríen. Les sonrío. Ni yo entendí la pregunta ni ellos la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fila empieza a crecer y la mayoría pone cara de orto cuando ve que habrá purretes a bordo. Ponen cara de orto bien visible porque les interesa especialmente que yo los vea. Y yo no hago nada para calmar a la tropa, que a esta altura se cansó de esperar y empieza a armar quilombo. Los viajantes siguen con cara de orto y yo les devuelvo una de &lt;em&gt;"esto es sólo un adelanto, esperen a que estemos arriba del avión"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mostrador de la línea de bandera nacional llama la atención la buena onda que le pone la señorita que nos atiende. Trabaja para el estado pero igual le pone onda, bien ahí. Nos sugiere hacer un par de cambios en el contenido de las valijas para que ninguna se pase del peso máximo. Buena onda la mina, mala onda los que vienen atrás porque ven avanzar todas las filas menos la nuestra. Como para responder al resoplar insoportable de los impacientes, me tomo un rato para revisar todos los pasajes y preguntarle a la mina hasta por el clima en Ushuaia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novedad es que el avión sale en horario. Lo dice la tele donde aparecen los horarios. La verdad que las pizarras que había antes le daban un poco más de emoción a la cosa con sus chapitas y su &lt;em&gt;tac-tac-tac-tac&lt;/em&gt; que iba anunciando llegadas y partidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Sí, están todos. Enfilamos entonces para la sala de embarque y el hombre que chequea los pasajes antes de ingresar mira los míos como demasiado concentrado y pensativo. Cantado: si el avión sale en horario entonces la nota de mala suerte viene por el lado de que algún dato está mal o algo así. El tipo se saca la gorra y se rasca los catorce pelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Cinco gambas cada pasaje, pagan seis... mierda que te van a salir caras las vacaciones. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan ridícula la situación, tan desubicado el comentario, que me limito a sonreírle un toque y darle la mano. Qué cachafaz, pordió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mandamos los bártulos por los rayos y vamos pasando uno a uno por el arco alcahuete. Pasamos todos menos Little J, que se manda por el único hueco que queda entre la mesa de rayos y el arco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- El pibe tiene que pasar por acá.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, el pibe se empacó y no hay forma de hacerlo razonar. El hombre tiene cara de malo, se pone firme e insiste, casi que se enoja y lo mira feo. Pero mi mujer lo frena en seco y le dice que si hace calentar al borrego lo manda directo a la cabina y que se lo banquen los pilotos. Little J se sale con la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay manga, así que nos tenemos que subir al bondi que va hasta el avión. La tropa se desilusiona con el chiste fácil de que el avión se rompió y entonces tenemos que hacer tres mil quinientos kilómetros en ese bondi. La señora paqueta al lado nuestro se ríe de la situación. Se ríe más por mostrarse simpática que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplimos la ceremonia de pasar por primera para llegar hasta nuestros asientos. Los seis tipos que ya están ubicados en sus lugares traen colgado el cartel de funcionarios públicos. La línea de bandera nacional los premia con pasajes gratis para contrarrestar lo terrible que es para ellos el desarraigo, estar lejos de los suyos y trabajar de sol a sol por el bien de todos los argentinos. No pueden menos que merecer un final de año junto a los familiares que no ven durante todo el año (pocos, porque el resto trabaja con ellos). Casi que me dan pena, mirá lo que te digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros seis asientos no están todos juntos. Hay uno que nos tocó separado, pero el pobre pibe que quedó en medio de la marea purretera no tarda ni quince segundos en aceptar un cambio de lugar. Resigna ventanilla y dispara que no le dan las gambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres horas de viaje, tres horas de tranquilidad casi milagrosa. Al pedo habernos sugestionado tanto. Ivana Trump habría viajado sin problemas junto a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5087024743112814264?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5087024743112814264/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/ir-al-fin-del-mundo-no-es-el-fin-del.html#comment-form' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5087024743112814264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5087024743112814264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/ir-al-fin-del-mundo-no-es-el-fin-del.html' title='Ir al fin del mundo no es el fin del mundo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Szz50Q8e2hI/AAAAAAAAEpQ/pNY1uDLh22k/s72-c/avion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8780765704132731157</id><published>2009-12-24T12:16:00.000-03:00</published><updated>2009-12-24T12:29:00.843-03:00</updated><title type='text'>La inocencia vale oro</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SzOIPVKWuQI/AAAAAAAAEUw/-46oorEBWfE/s1600-h/441077551_2e67c33a73.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418824573616830722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SzOIPVKWuQI/AAAAAAAAEUw/-46oorEBWfE/s320/441077551_2e67c33a73.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La lógica dice que -además de ser breve para que puedan dedicarle tiempo a lo verdaderamente importante y no a estar leyendo un blog de cuarta- en una fecha tan &lt;em&gt;grossa&lt;/em&gt; como hoy tengo que mechar algo alusivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a forzar un poco la cosa y la voy a agarrar por el lado del nacimiento, en honor al &lt;em&gt;Nacimiento&lt;/em&gt; por definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los borregos te dejan pensando. Te hacen una pregunta y se te quedan ahí, mirando interrogadores y esperando una respuesta más o menos lógica. Lo mejor que te puede pasar es ver venir la pregunta incómoda y entrarle a un bocado, de lo que sea, lo suficientemente grande como para masticar un rato. Masticar el bocado y también la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pasó a mi viejo cuando mi hermano, con apenas tres años, le preguntó por dónde salen los bebés. Estaban en el sanatorio visitando a un primito recién nacido. Mi viejo era capaz de comprarle un cucurucho bañado y una bolsa de consorcio llena de golosinas con tal de no meterse en ese quilombo, pero justo apareció mi vieja para tirarle una soga. Ninguno de los dos entendía cómo un chico podía sentir tanta angustia por un tema que no debería ni plantearse a esa edad. Primero se jugaron con un operativo distracción básico pero no dio resultado. Ensayaron entonces una respuesta que les venía saliendo bastante bien hasta que el borrego les aclaró un poco de dónde venía su inquietud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medio trepado a la baranda que da a la &lt;em&gt;nursery&lt;/em&gt; (esa especie de sala donde metían a los bebes para que las visitas pudieran verlos a través de un vidrio), mi hermano les insistió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Ese cualto no tiene puelta, ¿pol donde salen los bebes...?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa inocencia vale un palo verde. La misma inocencia que tuvo mi hijo cuando me puso contra la pared cantándome las cuarenta porque a él le hacían regalos sus padrinos, le hacían regalos sus abuelos y hasta le traía regalo un tipo con barba vestido con los colores de River. Todos le hacían regalos menos nosotros. El gesto era de &lt;em&gt;¿qué onda ustedes?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá costara un poco más perder la inocencia en un mundo tan embarullado como el que nos tocó en gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les mando un abrazo grande y que pasen una linda Navidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8780765704132731157?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8780765704132731157/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/la-inocencia-vale-oro.html#comment-form' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8780765704132731157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8780765704132731157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/la-inocencia-vale-oro.html' title='La inocencia vale oro'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SzOIPVKWuQI/AAAAAAAAEUw/-46oorEBWfE/s72-c/441077551_2e67c33a73.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4294300713474323403</id><published>2009-12-17T14:55:00.000-03:00</published><updated>2009-12-17T20:24:33.318-03:00</updated><title type='text'>Encuentro cercano del tercer tipo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SypzKFyplTI/AAAAAAAAD-8/1_71lk7_RKY/s1600-h/alien_resando.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416268119056946482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SypzKFyplTI/AAAAAAAAD-8/1_71lk7_RKY/s320/alien_resando.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si estás apurado, te pasa. Si estás de mal humor, te pasa. Si sos tan jodido como alguien que conozco, te pasa también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los encuentros cercanos del tercer tipo son una de las pocas razones por las cuales creo que hasta dejaría de caminar por la calle en hora pico, mirá lo que te digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer tipo son gente buena onda que da hasta para meterse en un bar e invitarlo una birra para ponerse al día, se disfruta. Segundo tipo son conocidos hasta ahí o amigos no tan amigos, y alcanza con bajar la cabeza y ensayar un &lt;em&gt;todo-bien-sí-todo-bien&lt;/em&gt; casi sin necesidad de sacarse los auriculares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer tipo son los &lt;em&gt;moplos&lt;/em&gt; totales con los que hace mucho no nos vemos y queremos que siga siendo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, el flaco que se acerca en sentido contrario es abanderado indiscutido de este último grupo. Lo conocí cuando coincidimos en unas vacaciones pero nunca pegamos onda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo veo venir y hago todo lo posible para hacerme bien el boludo, cosa que no me cuesta tanto. Tengo gafas oscuras así que en una de esas zafo como que no lo veo. Vengo con el &lt;em&gt;emepetrés&lt;/em&gt; al mango, eso también me juega a favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hay caso, no hay forma de dibujarla. El tipo se frena en seco y grita mi nombre lo suficientemente fuerte como para que se lo escuche a una cuadra. Además, dejate de joder, la emoción que le pone es una cosa que no se entiende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me freno yo también y tengo que hacer un esfuerzo importante para que no me lleve puesto esa especie de torrente violento de gente que va toda para el mismo lado y que, además, putea porque le robás segundo y medio en la maniobra de frenado y esquive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Kia-sé, che! Me costó reconocerte.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ojalá te hubiera costado un poco más.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo primero que pienso casi en voz alta mientras me pregunto si le habrá costado gracias a mi operativo despiste o porque me ve muy cambiado después de casi diez años sin vernos. Por las dudas fuera esto último, le devuelvo la gentileza y le respondo que si él no me paraba yo nunca lo habría reconocido, así, con tantos centímetros cúbicos menos de pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son momentos en los que la sangre materna se me sube a la cabeza. Lo banco a muerte a mi tío que una vez estaba en el tren leyendo el diario mientras el tipo que tenía sentado en frente lo miraba fijo y él levantaba el diario para cortar cualquier contacto visual. Hasta que el flaco lo llamó por su apellido y mi tío le respondió que lo estaba confundiendo con otra persona. Un capo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo me pregunta a mí qué onda mis cosas pero el que arranca a hablar como loco es él. Por suerte nos paramos justo al lado de un quiosco de diarios. Como todavía tengo las gafas puestas, apunto con la cabeza hacia mi amigo entrañable pero con la vista pispeo algunas revistas. Tan interesante es todo lo que me cuenta sobre un viaje al exterior que hizo hace un tiempo, tan apasionante, que mientras lo escucho onda radio de fondo termino devorándome la tapa de la última entrega de un curso de crochet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro el reloj dos o tres veces pero el pibe no acusa recibo. Estoy a punto de decirle que acá a la vuelta hay una casa de cotillón donde se puede comprar un par de orejas de goma, para colgarlas en algún lado y hablarles sin parar de todo lo que se le ocurra. Pero capaz que no le cae del todo bien, así que nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me empiezo a poner nervioso. Mi amigo del alma no tiene pausa, no me da ni veinte centímetros para meter un &lt;em&gt;bueno-che-qué-copado-haberte-encontrado-a-ver-cuándo-hacemos-algo&lt;/em&gt;. No, sigue. Capaz que en su agenda tiene un apartado de seis o siete temas para sacar cuando se encuentra con alguien porque, posta, si yo fuera él no te paso del clima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi como último recurso, arranco con un sutil pasito para atrás, como para que perciba que ya estoy en retirada. Pero me sigue, parece que todavía no terminó. Me acompaña unos metros mientras yo empiezo a acalambrarme los músculos de la cara por mantener firme una sonrisa que es casi tan espontanea y auténtica como las peleas en showmatch.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la boletería del tren hay como veinte personas en la fila y mi super amigo dice que me banca la espera. Mis auriculares siguen colgando del cuello y amago llevarlos de vuelta a las orejas. Ni así se da por aludido. Me cuenta que por quince días está parando en lo de un amigo por mis pagos y que justo hoy no se toma el mismo tren que yo porque tiene cosas para hacer. Le respondo que una pena porque hubiéramos tenido más tiempo para charlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy pensando que por un par de semanas voy a probar subte más bondi más media hora menos en casa. Como para variar un poco, nada mas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4294300713474323403?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4294300713474323403/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/encuentro-cercano-del-tercer-tipo.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4294300713474323403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4294300713474323403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/encuentro-cercano-del-tercer-tipo.html' title='Encuentro cercano del tercer tipo'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SypzKFyplTI/AAAAAAAAD-8/1_71lk7_RKY/s72-c/alien_resando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2328015944930275383</id><published>2009-12-10T11:04:00.000-03:00</published><updated>2009-12-10T11:48:31.961-03:00</updated><title type='text'>Tres de purretes</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SyEBntu2dTI/AAAAAAAAD-0/jZDk3uv2_aw/s1600-h/enanos+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413610008878675250" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 288px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SyEBntu2dTI/AAAAAAAAD-0/jZDk3uv2_aw/s320/enanos+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los borregos eran dos fieles exponentes de la escuela de no dejar para mañana las cagadas que podés hacer hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los que no dejan títere con cabeza, porque hacen o dicen cosas que logran romper la paciencia de ajenos y provoca que sus padres quieran que se los trague la tierra (a ellos o a los pendejos, lo que convenga en el momento).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando su madre los estaba bajando del auto para entrar en el supermercado, vio que se acercaban dos enanos, pero enanos posta, de circo. Por el gesto de los pibitos -ojos como platos, inquisidores- enseguida se dio cuenta de que el final de la película no le iba a gustar ni medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una especie de carrera contra ese changüí de segundos que tenía, les explicó que por alguna razón el Barbas había decidido darles a esas dos personas un aspecto físico especial. Que no había que decirles nada ni mirarlos fijo porque podrían ofenderse. Y un par de advertencias más que las dos criaturitas nunca iban a entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso estaba cuando los dos enanos pasaron cerca del auto. Demasiado cerca como para no escuchar el comentario inocente que les dio de lleno en su metro quince:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mami, ¿los podemos tocar?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**********&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cuarenta años las cosas eran bien distintas, ni hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Yiel, que vivía en zona norte, había llevado a un sobrino de Capital a dormir a su casa para distraer a su hijo que andaba de malas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el viaje ése se hace en un toque, pero en aquella época casi que había que planearlo como si uno se estuviera yendo de vacaciones. Malos caminos y autos más lentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento de llevárselo, la pensó dos veces porque el pendejo era demasiado pendejo, pero se mandó igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio estaba todo diez puntos, el pibito flasheado con la nueva experiencia y viviendo todo como una aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a la hora de bajar los decibeles la cosa empezó a ponerse densa y pasó lo que no podía pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión que señor Yiel tuvo que cargarlo de nuevo en el auto y enfilar de vuelta al centro. Bajón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio del viaje eran sólo sollozos. &lt;em&gt;Mano, mano, mano,&lt;/em&gt; repetía el borrego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obvio, el petiso extrañaba y necesitaba un toque de contención. Señor Yiel le dio la mano y el pibito lloró un ratito más hasta que se quedó dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al centro y señor Yiel dio la vuelta para abrirle la puerta y bajarlo alzado. No quería despertarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que lo despertó fue la puteada lastimosa que largó señor Yiel cuando vio esos cinco deditos, como albóndigas a esa altura, que habían quedado del otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pibitos habían tenido un cumpleaños bastante movido, a todo trapo. De esos festejos que meten una actividad detrás de la otra y sin parar un segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sus viejos los fueron a buscar, se les anexó un primo que había quedado colgado y terminó cayéndose a dormir a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se fueron directo al sobre porque además de correr, saltar, chocar y romper, habían morfado para el campeonato mundial. El turno cena quedó eliminado por decreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedaron hueveando un rato, típico de la edad, cada uno en su cama. Pero el dueño de casa ya quería bajarle la persiana al día y enfiló para el cuarto del borregaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí se lo encontró al ajeno, leyendo sentado sobre la cama sin desarmar. Cuando lo invitó a sumarse a la oración de la noche, el pibito bajó un toque el libro y en un segundo le cambió todos los planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En mi casa se reza después de comer. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2328015944930275383?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2328015944930275383/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/tres-de-purretes.html#comment-form' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2328015944930275383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2328015944930275383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/tres-de-purretes.html' title='Tres de purretes'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SyEBntu2dTI/AAAAAAAAD-0/jZDk3uv2_aw/s72-c/enanos+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2378955725274441908</id><published>2009-12-03T11:45:00.000-03:00</published><updated>2009-12-03T11:55:02.626-03:00</updated><title type='text'>Locura y amistad</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SxfRHUvKlfI/AAAAAAAAD70/o7oEuB8iPVY/s1600-h/tigreymoron1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411023401064764914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SxfRHUvKlfI/AAAAAAAAD70/o7oEuB8iPVY/s320/tigreymoron1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Domingo de fútbol, a pleno. Es época de fútbol sólo los domingos y todos los partidos a la misma hora. Época de pasarse la semana esperando el espectáculo por excelencia. Época, también, de cachiporra fácil y de vigilante que no se va al mazo. La televisión todavía no manda, las cámaras registran poco, no hay nada ni parecido a la &lt;em&gt;super motion&lt;/em&gt;. El gran hermano sólo existe en la imaginación de algún trasnochado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los clásicos de barrio son programa obligado después de un mediodía familiar a pura pasta, bien casera, regada con un tinto en damajuana que obliga al repiqueteo de labio contra labio para ganarle a la acidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Almorzamos temprano y salimos con tiempo. Los bondis, que van hasta la manija, son una especie de corazón palpitante que bombea al ritmo de las palmas y de las clásicas cornetas sólo aptas para pulmones medio pelo para arriba. El chofer también se cree parte de la cosa y se suma a la joda a bocinazo poco disimulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasión salpica cada rincón. Banderas desplegadas en los balcones y puestitos improvisados para vender gorro, vincha y trapo. Los cordones de la calle se convierten en punto de reunión para entrarle al chori y al paty que salen como trompada, igual que la coca en botella de vidrio transparente con letras blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la jugamos de visitantes contra los capos del oeste, el gallito. Hacia allá vamos con la banda del matador, capo y dueño de la zona norte. Dos equipos, dos rivales acérrimos y entrañables, dos contendientes que garantizan palos y piedras al por mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enfrentamiento se huele en el aire. Sabemos que damos vuelta la esquina y hay que arremangarse sin dudar. Y es así, nomás: dos minutos más tarde nos trenzamos en una trifulca que tiene de todo un poco. Es pelea leal, según tácticas casi militares para atacar, emboscar y replegarse con algún trapo como trofeo de guerra. Violencia a pleno pero con códigos, porque todavía hay códigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de cuetazos al aire y el sonido insoportable de las sirenas son suficientes para dispersarnos. Cada cual a lo suyo, como si no hubiera pasado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tribuna visitante, puro tablón, desborda locura y pasión. Se imponen los cánticos pegadizos y contagiosos, de esos que van a perdurar durante varias generaciones. No entra un alfiler, estamos todos hombro contra hombro y sintiendo a pleno los efectos que el calor provoca en el de al lado. La ceremonia de los papelitos es sagrada. Diarios, ejemplares viejos de la &lt;em&gt;Goles&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;El Gráfico&lt;/em&gt;, papeles de oficina. Todo suma para que recibir al equipo sea todo lo espectacular que se pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José María Muñoz le mete garra desde la radio de peluquería que tiene el que está justo delante de mí. El gordo García Blanco también se anota para repasar las formaciones de los equipos y para recordarnos qué otros partidos se están jugando en simultáneo. La transmisión se hace eco de un juego que acaba de arrancar y que mezcla timba y olfato futbolero, el Prode. Hay clima de fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos cerca del alambrado, ahí nomás de la cancha, ideal para hacer sentir la presión. Ideal también para terminar con un cuadriculado facial cuando haya alguna avalancha, tan normal en un estadio así y con tanta gente apiñada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido es malo, decididamente malo. Termina el primer tiempo con un amargo cero a cero pero, claramente, la fiesta se vive en las tribunas. La batalla que hace un rato fue cuerpo a cuerpo ahora es verbal. Los cánticos van y vienen, se tapan unos a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento retiramos la atención de la tribuna de enfrente y nos enfocamos en un cana que está a unos pocos metros. El tipo no puede mantenerse en pie del escabio que lleva y no tiene mejor idea que sacar su arma y apuntarle a una pelota que le pasa cerca. Insólito. Las risas de todos nosotros no se hacen esperar. Lo agarramos al cana de punto y le dedicamos unos minutos de nuestra furia burlona, como para variar un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El milico no se banca la provocación y ahora nos apunta a nosotros. Este tipo está de la gorra, literalmente. &lt;em&gt;A ver cómo se ríen ahora, manga de inútiles&lt;/em&gt;. Los gritos se multiplican y la joda termina con el milico tirando bala directamente hacia la masa compacta de quienes mirábamos atónitos. Una locura. En el medio del desbande, el negro Zamora -hincha referente del matador- cae de lleno sobre el tablón que rápidamente se tiñe todo de sangre. La hecatombe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los milicos se meten en la tribuna para intentar calmar a las fieras enardecidas que quieren venganza ya. La batalla es cuerpo a cuerpo y vale todo. La cana pegó primero y de manera desleal, por eso vale todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Y pegue, y pegue, y pegue Tigre pegue…” &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aliento viene de enfrente, de la gente del gallito, que rápidamente se da cuenta de lo que está pasando y se une en el sentimiento. Los mismos con los que hace un rato nos dimos de lo lindo, esos mismos ahora se ponen de nuestro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo tiempo ni arranca. Imposible seguir así. Con el partido suspendido, salimos disparados de la tribuna directo hacia la zona de vestuarios, porque allí se llevaron al milico sacado. Con todo lo que tenemos a tiro buscamos hacer justicia por mano propia. Cuando vemos llegar también a la barra rival, la primera reacción fue ponernos en guardia y prepararnos para otra goma general. Pero los flacos no vienen a pelearnos, vienen a sumarse. La cosa termina con las dos barras arrasando con todo lo que está a su paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al agresor lo llevan directamente a la comisaría porque había serio riesgo de linchamiento. Hacia allá vamos nosotros también, las dos hinchadas, compartiendo los camiones en los que la barra del matador se llegó hasta Morón. Después de varios intentos por tomar la comisaría, la desesperada represión policial logra disuadirnos y nos hace abandonar el lugar a fuerza de gases y balas de goma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vamos todos juntos, todos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan amigos como estos dos amigos entrañables que ahora tengo en frente, que saltan juntos y gritan por el mismo equipo. Uno con la remera del gallito, el otro con la del matador. Unidos como hermanos por una pasión inexplicable. La misma pasión que es inspiradora del enorme mural que muestra a un gallo y a un tigre confundidos en un abrazo. La misma pasión que me transportó más de treinta años en el tiempo para ser testigo de lujo de cómo empezó el idilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fútbol tiene estas cosas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2378955725274441908?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2378955725274441908/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/locura-y-amistad.html#comment-form' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2378955725274441908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2378955725274441908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/12/locura-y-amistad.html' title='Locura y amistad'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SxfRHUvKlfI/AAAAAAAAD70/o7oEuB8iPVY/s72-c/tigreymoron1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4308534722052084222</id><published>2009-11-26T12:02:00.000-03:00</published><updated>2009-11-26T12:10:52.851-03:00</updated><title type='text'>Vemos y sentimos la comunidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sw6YxYxMEQI/AAAAAAAAD7s/5L3Gxe0S54k/s1600/Norma_tarjetas_y_naturaleza.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408428176748318978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 285px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sw6YxYxMEQI/AAAAAAAAD7s/5L3Gxe0S54k/s320/Norma_tarjetas_y_naturaleza.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después de salirme de la ruta y meterme entre esas callejuelas de tierra, siento como si me estuviese transportando en el tiempo hacia otras épocas. Épocas de remera estirada, bermudas y alpargatas con respiradero. Épocas de desaparecer al alba y volver tarde, bien tarde, listo para el baño casi quirúrgico y comida de quedarse dormido sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mercadito de ramos generales, tipo dispensario de pueblo, es una de las pocas referencias que nos dieron para llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzamos esquivando pozos entre eucaliptos gigantes que bordean prolijamente la calle. Un viejo de cuento que monta una bici ídem, nos pasa haciendo fino por el costado derecho del auto y hace un movimiento como demasiado arriesgado, todo para saludarnos con mano bien levantada y boina al viento. Sabe a dónde vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derecho dos cuadras, una a la izquierda y otras dos a la derecha. El cartel de bienvenida es más bien chico y, como el sol ya se está metiendo, me cuesta ver bien lo que dice. Así que bajo la ventanilla y el aire fresco, que entra como piña, me avisa que estamos ante algo grosso, de verdad. Algo fuera de lo común nos espera ahí adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana Hayluz se va a vivir a Brasil. Lo contó hace algunos días en reunión familiar y el murmullo fue inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hayluz forma parte de una comunidad que se desvive por dar una mano a drogadictos que ya no quieren serlo. Una comunidad que propone un estilo de vida simple y familiar a través de redescubrir la oración, el trabajo, la amistad, la fe. Pero a Hayluz no le resulta fácil explicar cómo labura la comunidad. &lt;em&gt;Hay que verlo, hay que sentirlo&lt;/em&gt;, nos dice. Por eso estamos acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzamos la tranquera y avanzamos muy despacio porque tenemos miedo de romper algo. Porque hay armonía, sobra armonía. Se respira sencillez pero sobre todo armonía, que no sabemos de dónde viene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos reciben el Tano y el Carioca. Los dos son pura simpatía. Los dos se ríen con la boca bien abierta, como si la alegría o la jocosidad pudieran medirse en milímetros cúbicos. Los dos tienen motivos de sobra para revolear tanta buena onda, porque los dos tuvieron un pasado complicado y hoy la vida les guinea un ojo con dedo pulgar para arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carioca nos muestra los animales que tiene la comunidad y el galpón gigante que están levantando con sus propias manos. &lt;em&gt;Acá siempre se labura&lt;/em&gt;, nos dice en un portuñol gracioso. &lt;em&gt;Y si no hay nada que hacer, hacemos un pozo grande y después lo tapamos&lt;/em&gt;. Se ríe, pero lo dice en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tano y Carioca son dos de las casi cuarenta afortunados que la vieron a tiempo e intentan enterrar ese mal paso que dieron. Y lo hacen ellos, porque la comunidad son ellos. La comunidad depende de ellos. Cada uno es tutor del que tiene al lado. El éxito depende del éxito propio pero también del éxito del que está al lado. Y siempre con el Barbas de testigo y a tiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llama la atención la prolijidad, mucha prolijidad por todos lados. Pero prolijidad de quien se mata por lograrla, no una prolijidad por abundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una construcción blanca y grande -de un estilo que no podría definir- rompe con tanto verde que hay alrededor. Está como salida de contexto. Nos sentimos en medio del campo, como si estuviésemos dentro de una granja &lt;em&gt;amish&lt;/em&gt;. Pero es otra cosa, claramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tano y Carioca nos hacen pasar a una capilla, de pisos de madera y decoración austera, que destila una especie de atmósfera de recogimiento obligado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno a uno van apareciendo los miembros de la comunidad, que nos saludan con sonrisa y cejas levantadas, como si fuese un reencuentro y no un vernos por primera vez. Se ubican en sus lugares después de sacarse los zapatos y dejarlos junto a la puerta. El último que entra es el cura que va a celebrar la misa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando arranca la ceremonia, la conexión es evidente, se palpita. Nosotros, los que la jugamos de visitante, estamos pero no estamos. Los tipos le agradecen al Barbas, bailan. Ellos se mueven y nosotros nos movilizamos. La cosa tiene mucho de coreografía pero también mucho de espontáneo, de natural, de agradecimiento genuino. Cada uno sabe que el esfuerzo es personal pero también que necesita una mano grande de arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cura abre el juego y cada uno dice su plegaria del día, lo que pinte. Yo voy con un delay de segundos, como en diferido, porque hago foco en el que termina de hablar y trato de imaginarme su vida pasada, lo que habrá repercutido su traspié en su familia. ¿Tendrá familia? Hoy sí tiene una, porque esto parece tener todo lo que necesita una familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termina la ceremonia y nos invitan a cenar. Sale una pizza casera impresionante, preparada desde cero por ellos mismos. Son ellos los que cocinan, los que ponen la mesa, los que la levantan, los que lavan. Son ellos los que se procuran la comida, los que se matan por ganársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En frente la tengo sentada a Hayluz, que me sonríe y parece querer desentrañar en qué estamos pensando. Ella ahora está ahí porque es una ocasión de visita. Ella está ahí porque se siente parte de esta comunidad y cree necesario estar en contacto con ella. Ahora se va a Brasil para unirse a un grupo de misioneros y misioneras que quieren abrir misiones para los &lt;em&gt;meninhos da rua&lt;/em&gt;, los chicos de la calle. Hayluz está convencida de que es mucho más lo que recibe que lo que da. Hayluz está radiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida se interrumpe dos veces. En la primera, un tipo petiso, morrudo, tonada paragua, se separa de una de las cuatro mesas grandes y nos explica lo que va a hacer. Busca un cuaderno y nos lee una especie de reporte personal de todo lo que hizo en el día, lo que le salió bien, lo que hubiera preferido hacer distinto. Datos y sensaciones mezclados, mucho desorden, repeticiones, pequeñas confesiones. Silencio profundo del resto que agradece cuando termina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda pausa es casi al final de la comida. Como si fueran topos que se asoman y se esconden, uno a uno se van parando en su lugar y haciendo un rapidísimo balance de su día, no más de diez palabras cada uno. Piel de gallina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sensación es difícil de describir. Una especie de admiración, de que vale mucho más un levantarse después de una caída importante que mantenerse en pie. O mejor dicho, mantenerse en pie después de haberse levantado de una caída importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya es tarde cuando nos vamos y salimos en silencio. Mientras caminamos hasta el auto, lo único que se escucha en esta noche cerrada es el zumbido del viento que sacude levemente las hojas de los árboles. Hasta que un coro de voces, casi imperceptible, se acerca hasta donde estamos y pasa de largo como si no estuviéramos. Tano y Carioca encabezan el grupo. Le están dedicando al Barbas sus últimos minutos del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos a oscuras pero la sonrisa, amplia, de Hayluz es imposible de no ver. Hayluz se prepara para otra experiencia fuerte y nosotros la bancamos a muerte. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4308534722052084222?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4308534722052084222/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/vemos-y-sentimos-la-comunidad.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4308534722052084222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4308534722052084222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/vemos-y-sentimos-la-comunidad.html' title='Vemos y sentimos la comunidad'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sw6YxYxMEQI/AAAAAAAAD7s/5L3Gxe0S54k/s72-c/Norma_tarjetas_y_naturaleza.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8276953265206080195</id><published>2009-11-19T14:27:00.000-03:00</published><updated>2009-11-19T14:53:18.717-03:00</updated><title type='text'>El shopping es lugar de paso</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SwWAoBRV_UI/AAAAAAAAD7k/Goha-6Qjacs/s1600/shopping-centre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405868352752450882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 236px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SwWAoBRV_UI/AAAAAAAAD7k/Goha-6Qjacs/s320/shopping-centre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Todavía ni llegué al estacionamiento pero ya me voy haciendo el bocho y me imagino escenarios posibles. Tengo todo: bolsa original, ticket de cambio, todas las etiquetas puestas, y la pilcha casi tan bien doblada como vino. El papel de envolver no lo pude poner igual porque es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio de regalo es una fija. Si a nosotros en general nos cuesta un huevo elegir los propios, mucho más difícil es que le dé en el clavo alguien que tiene que elegir para nosotros. Si yo tengo que regalarle algo a mi tía le pifio seguro, porque ¿qué somos, mi tía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzo las puertas corredizas y lo primero que me pregunto es qué carajo le ve la gente a meterse en un shopping sabiendo que no se va a comprar nada. Qué tiene de copado ir chocándose con otros que ya llegaron de mal humor y que se ponen de peor humor porque los pasillos están hasta la manija y la cosa se convierte en quién pone el hombro más fuerte. Qué tiene de programón caerse con los pendejos que no paran de hacer quilombo y encima manguean todo lo que se les pone delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso estoy pensando cuando un grito agudo, de falsa emoción, casi que me perfora los tímpanos. Son dos antiguas amigas que por lo visto se reencuentran después de pila de años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las minas se saludan onda efusiva. Se saludan y se escanean mutuamente con un paneo vertical que arranca por los zapatos y termina en el peinado. Hablan cordial, recuerdan viejos tiempos, se preguntan por amigos en común, se ponderan entre ellas. Todo de la lengua para afuera, porque internamente se están matando en una mezcla de envidia, indiferencia y ninguneo. Combinan devolución de sonrisa con miradita sobre el hombro. No les puede interesar menos lo que dice la otra. Se despiden prometiéndose un café que nunca van a concretar porque van a pasar otros muchos años sin verse y ninguna lo va a lamentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dan ganas de biorsi. De lo primero, porque al dos en un shopping no me le animo ni arrastrando un cuadro jodido de gastroenterocolitis. Le dejo un par de monedas al encargado de limpiar porque lo admiro y lo compadezco al mismo tiempo. La baranda es una cosa de locos, ¿será posible que la gente se inspire en un shopping? En un shopping, dejate de joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De uno de los cubículos sale un flaco de unos cuarentilargos con un pibito de cuatro o cinco. El pibito lleva gorrito muy prolijo y tiene cara de susto. Y el que te dije, que maneja presupuesto aparte para comprarse quilombos por donde quiera que vaya, se acuerda del powerpoint del martes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me le pongo en frente y lo miro fijo al pendejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hola, ¿éste es tu papá?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento que termino de preguntarle semejante pelotudez, me doy cuenta de que no pueden ser más parecidos. Son iguales. Qué boludo, pordió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El borrego mira a su padre con cara de &lt;em&gt;¿este no es el tío, no?&lt;/em&gt; El padre mide arriba de dos metros y me clava una mirada que me hace imaginar lo que habrá sentido Apolo Creed cuando Ivan Drago lo tenía contra las cuerdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato de explicarle que justo hace unos días recibí uno de esos correos que hacen terrorismo dándole manija a mitos urbanos siniestros, como el del flaco que se levantó a una mina y amaneció en una bañadera repleta de hielo y con una cicatriz que le daba toda la vuelta porque le habían choreado un par de órganos. Le reconozco que creí que le había puesto ese gorro porque lo había pelado o teñido para llevárselo, cruzarlo por Misiones y venderlo en Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al flaco le da pena tenerme ahí diciendo tantas boludeces y le pone un poco de onda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pasame el dato que en cualquier momento lo vendo directamente yo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El alma vuelve al cuerpo pero igual no me olvido de los cuatro o cinco fowarderos compulsivos que dedican tres cuartas partes de su día al Apocalipsis etéreo. Van directo a correo no deseado, ni hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El negocio me cambia la pilcha sin chistar. Una desilusión grande, porque vine con ganas de pelearme con alguien, de armar un escándalo de dimensiones superlativas. Pelearme con la palabra, mi fuerte. La palabra precisa, pero sin sonrisa perfecta. Yendo a las manos no, porque el falso secuestrador me hubiera dado una paliza para el campeonato. El vendedor también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El patio de comidas está lleno de prisioneros. Prisioneros porque es una especie de campo de concentración, diría Protervo, donde los reos deambulan con sus bandejas, buscan su morfi, y después tienen pavada de desafío: encontrar un puto lugar donde sentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay boliches malos, pero malos en serio, que te dan porciones categoría cumpleaños infantil, te cobran los cubiertos, la coca viene aguada y el morfi, bueno, lo dejamos ahí. Lo dejamos ahí, sobre la mesa, porque es incomible. Y estos boliches subsisten porque existen muchos JPP que buscan su ración donde la fila sea más corta. En el &lt;em&gt;ene hache&lt;/em&gt; de San Martín y Tres Sargentos, por diez mangos más, se come de puta madre. Un despropósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy del patio de comidas tan rápido como puedo porque el patio es para morfar y rajar. Nada de sobremesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirá que ya no hay muchas cosas que me llamen la atención, pero hay algo que sí. Digo, el tumulto en un local que exhibe cartel gigante de &lt;em&gt;"sale"&lt;/em&gt;. ¿Sale qué?, ¿sale con fritas?, ¿sale como trompada? Y la gente, pordió, se abalanza sobre las prendas, se la tironean, hacen cola para el probador. Y todo porque hay un cartel que dice &lt;em&gt;“sale”&lt;/em&gt;. No se fijan en el precio, no tienen con qué compararlo. No hay oferta, hay sensación de oferta. Y la gente entra como por un tubo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy del shopping tan rápido como puedo porque el shopping es para comprar o cambiar. Nada de diversión. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8276953265206080195?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8276953265206080195/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/el-shopping-es-lugar-de-paso.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8276953265206080195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8276953265206080195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/el-shopping-es-lugar-de-paso.html' title='El shopping es lugar de paso'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SwWAoBRV_UI/AAAAAAAAD7k/Goha-6Qjacs/s72-c/shopping-centre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-9152622090077646157</id><published>2009-11-12T11:56:00.000-03:00</published><updated>2009-11-12T12:18:44.605-03:00</updated><title type='text'>Sólo para entendidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvwlIwYGMSI/AAAAAAAAD6U/MAqkvnW-xok/s1600-h/CaminoCieloThumb.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403234485292904738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 312px; CURSOR: hand; HEIGHT: 293px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvwlIwYGMSI/AAAAAAAAD6U/MAqkvnW-xok/s320/CaminoCieloThumb.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las vacaciones terminaban y el balance no podía ser mejor. Diez días de arriba en una cabaña con vista al lago y a la cima del volcán, y unos pocos días en una posada que ni punto de comparación tenía con la otra pero que también tuvo un gustito especial porque el dueño era un amigo que, cerveza va cerveza viene entre recuerdos de vivencias compartidas, terminó casi regalándonos la estadía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos ido con la familia a pleno, que en ese momento la completaban mi mujer, dos criaturas del vientre materno para este lado y otra que esperaba su turno. Eran las vacaciones perfectas. Eran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue la inseguridad ni la sensación de inseguridad la que nos regaló una anécdota para contar. Fue el auto traidor, que decidió pasar a mejor vida cuando recién habíamos hecho los primeros cien kilómetros de la vuelta a casa. Así, sin decir agua va, le dio un toque nihilista a nuestras vidas dejándonos en medio de la nada más absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana gélida en la ruta y sin señal de celular. Las alternativas no eran muchas. Una, me iba yo a buscar ayuda y dejaba a la embarazada y a la crianza en ese lugar desolado; descartada. Dos, nos íbamos todos pero entonces a la vuelta ya no habría nada que remolcar. Tres, que se fueran ellas y yo me quedaba esperando en la ruta; también arriesgado, pero no había otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzamos al sentido contrario y fuimos estudiando el panorama. Primer candidato, torino tuneado, vidrios bajos y cuatro personas meta golpetear la parte de afuera de la puerta al ritmo de una cumbia que era una afrenta a la memoria de Gilda. Pase nomás. Siguiente, un carromato viejo de esos que ya no pagan patente, comandado por una septuagenaria que circulaba con el volante a seis centímetros de la cara. Menos, se nos iba a vencer el seguro antes de que la mujer llegara a la civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera es la vencida, posta. Matrimonio joven, buena onda, se compadecieron y cargaron al resto de mi familia. Muy gambas los flacos, pero no llegaron a entender del todo la situación: como dos tórtolos no pasaron los cincuenta kilómetros por hora porque era la primera vez que iban por ese lugar y todo les llamaba la atención. Hasta paraban para sacarse fotos. Unos capos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era de noche cuando llegaron a la estación de servicio pero por ahí andaba la cosa. Mi mujer agradeció, se bajó de un salto y entró al mini shop mientras miraba de reojo a la mujer que salía. Era la septuagenaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó comunicarse con la compañía de seguros pero no tuvo suerte: una vocecita de lo más simpática le decía que debía esperar. Y ella esperaba, hasta que se cortaba la comunicación. Una, dos, tres veces. Terminó contratando remolque de otra empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, un Grisham tan atrapante como insulso hacía lo suyo para amenizar mi espera. El tránsito no era lo que se llama fluido y hacía un frío importante. Era pura desolación, nada de nada, pasaban uno coma dos autos por hora más o menos. Dejaba el libro, salía del auto, estiraba las piernas, le tiraba piedras a un palo donde imaginaba al mecánico que me había hecho el último arreglo y de vuelta al auto, de vuelta Grisham.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían volado casi doscientas páginas más cuando paró un auto detrás del mío. Bajó un flaco desconocido de unos cuarenta y me llamó por mi nombre. Ahí nomás pensé que me había llegado la hora de afinar el arpa. Que me había quedado dormido, pasó un Scania doble acoplado a más de ciento cuarenta y me agarró de lleno. El flaco era bastante parecido a la parca, un poco más feo. Estaba en el horno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si habré pensado todo eso en voz alta, pero me pareció escucharle decir el tipo algo como que el frío me debió haber afectado un poco. Al toque me miró y me dijo que mi mujer, con quien se había encontrado en la estación de servicio, le había pedido que me avisara que el remolque estaba en camino. No llegué a decirle ni gracias porque salió arando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espera se había puesto tan pero tan insoportable que la llegada del remolque me encontró leyendo el manual de instrucciones del auto y jugando a aprenderme las partes del motor. El flaquito no medía más de metro sesenta y caminaba como Billy the Kid mientras se acercaba al auto. Abrió la tapa. Miraba el motor como quien acaba de encontrar un cadáver en el río. Meneaba la cabeza de un lado a otro y demoraba el diagnóstico como esperando que el clímax fuera el adecuado. Estaba por agarrarlo del cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Está muerto.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Siguió una especie de reflujo y tuve que cerrar la boca para que no saliera la espuma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;- No me digas, pero vos sos un genio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le seguí la corriente y le pregunté cuán muerto estaba. Me respondió que absolutamente muerto. Un gurú el enano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue para poner en un marquito la cara de las niñas cuando vieron cómo subían el auto en el camión remolque. Nos costó bastante explicarles que estaba... muerto, absolutamente muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al taller de un mecánico que parecía doctorado al lado del otro. Nos dijo que el arreglo nos costaría tres cuartos de fortuna y demoraría una semanita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El combo del chiste incluyó pasar la noche en un hotel de cuarta, comprar los pasajes más caros para la vuelta porque no había otros, pagar el remolque y, sobre todo, poner cara de feliz cumpleaños como si estuviera todo diez puntos. Pensaba que la situación no podía empeorar, ni en pedo. Hasta que nos avivamos de que el chupete de mi hija había quedado en el auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No viene al caso detallar lo que fue viajar con una borrega que lloró catorce de dieciocho horas. Ni tampoco sobre lo cerca que estuve de armar un desparramo con los que le chistaban para que se callara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En uno de los pocos momentos de no-llanto, en los que sólo se escuchaba algún ronquido y los retumbes de algún &lt;em&gt;ipod&lt;/em&gt; al taco, le escuchamos decir, entre sollozos: &lt;em&gt;- se rompió la vaca, se rompió la vaca&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nos faltaba, que se nos traume la pendeja por ver un accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos asomamos por la ventanilla y lo que se alejaba era un camión cargado de vacas con destino al matadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Analogía sólo para entendidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-9152622090077646157?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/9152622090077646157/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/solo-para-entendidos.html#comment-form' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/9152622090077646157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/9152622090077646157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/solo-para-entendidos.html' title='Sólo para entendidos'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvwlIwYGMSI/AAAAAAAAD6U/MAqkvnW-xok/s72-c/CaminoCieloThumb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1496958458714265945</id><published>2009-11-05T12:08:00.000-03:00</published><updated>2009-11-05T12:20:13.769-03:00</updated><title type='text'>La pantomima del Señor Caverna</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvLs0mwO4sI/AAAAAAAADxk/H4Q6ZhXuNDM/s1600-h/CDA08806.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400639291670848194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 242px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvLs0mwO4sI/AAAAAAAADxk/H4Q6ZhXuNDM/s320/CDA08806.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Señor Caverna no sabía cómo pedirme perdón. Cabeza gacha, mirada al piso y discurso armado. Que era conciente de que me había cagado como de arriba de un poste, pero que había estado muy bajoneado, con medicación incluida, que su mujer no le hablaba, que su vida era una calamidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo respondiéndole que, a esa altura, sus cuestiones personales me importaban tanto como el resultado de la regata quinientas millas del Río de la Plata, categoría optimist timoneles. En otro momento de mi vida lo habría hecho pasar a tomar un café para escucharlo y darle un toque de contención. Aunque en realidad no estoy seguro de si ese otro momento de mi vida alguna vez existió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Caverna quería que lo invitara a pasar pero yo no le abrí el portón y terminamos hablando de globito, uno de cada lado del cerco, porque quería hacerle sentir el rigor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Caverna hablaba bajo, pausado, con silencios inteligentes. Quería hacer el papel de víctima pero yo nunca lo dejé porque le hablaba fuerte y le hacía cambiar el tono. Dos vecinos se asomaron para preguntar si estaba todo okey. Con Señor Caverna nada podía estar okey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver si nos entendemos: a señor Caverna no le agarró un ataque de culpa, ni en pedo. Estaba ahí porque, un par de días antes, yo le había hecho llegar una amable carta diciéndole, palabras más palabras menos, que si no me terminaba el laburo le iba a meter una demanda y me iba a ocupar de que nunca más en su puta vida volviera a trabajar. Delirios de grandeza y poder los míos, pero con resultados a la vista: no le dieron las gambas para venir a llorarnos la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meterse en una obra es cosa seria, che. Lo nuestro fue reciclar una casa que ya no podía disimular sus ochenta primaveras y pedía a los gritos una cirugía general urgente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarea le fue encomendada a Señor Caverna, que al tiempo demostró ser tan cirujano como un estudiante de medicina que anda a los tumbos por el &lt;em&gt;cebecé&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De movida parecía un relojito. Se la pasaba boqueando y batiendo tecnicismos que sonaban de lo más profetas. Nosotros, obvio, nos tragábamos la píldora porque ni puta idea teníamos sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera luz se nos prendió cuando Señor Caverna se cayó con la cuadrilla de laburo que nos había vendido como si fuera la que usaron los chilenos para levantar el unicenter. El &lt;em&gt;team&lt;/em&gt; arrancaba con un veterano que portaba una sonrisa &lt;em&gt;extra large&lt;/em&gt; que me acalambraba la mandíbula de sólo mirarlo, de esos que no se sabe cómo carajo se las arreglan los días que no tienen motivo para sonreír. Y terminaba con una especie de versión gris de Chuck Norris, que en lugar de tirar patadas se dedicaba a cebar mate y levantarse a las empleadas domésticas de la cuadra. De laburo ni hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le insinuamos al Señor Caverna que, laburando al ritmo de ese dúo dinámico, el calamar iba a clasificarse para la Libertadores antes de que nos entregaran la casa. Y Señor Caverna encontró una solución de lo más inteligente. Contrató a dos &lt;em&gt;ene ene&lt;/em&gt; que tocaron el timbre pidiendo laburo. A la final resultó que sus únicos antecedentes en el rubro habían sido pico y pala en el penal de Olmos. Los tumberos se dedicaron a escabiar tres cuartas partes del día, se choreaban bolsas de cal y cemento para venderlas en otra obra, y terminaron apretando al Señor Caverna para obligarlo a pagarles doble indemnización -a pesar de que se rajaron por las suyas- con fierro en el cinturón y al grito de dos gambas o te quemo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Caverna sabía tener una chata más o menos decente, que había comprado con el acumulado de dos años de laburo. La tuvo hasta que se la chorearon justo el día en que la tenía cargada con seis gambas en materiales, herramientas nuestras y hasta un portón de chapa listo para colocar. No tuvo mejor idea que intentar recuperarla en la villa donde se habían metido los cacos. Lo recibieron con una paliza de colección que le dejó la cara hecha un buñuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Caverna, que no tenía asegurada la chata, acusó depresión y desapareció. Pero desapreció en serio. El veterano le ponía onda pero hacía una cagada detrás de la otra. Sobre todo porque Chuck seguía ejerciendo de macho latino y le huía a cualquier actividad física fuera de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra marchaba a ritmo babosa. Ya había pasado tres veces el plazo prometido y ahí lo teníamos aquerenciado a Chuck, que ya figuraba en guía con nuestra dirección. No estuve lejos de hacer la de mi amigo que tenía su obra demorada unos dos añitos: cayó con dos bidones de nafta y le dijo al constructor que tenía quince minutos para dejar el obrador antes de que lo prendiera fuego. Lo prendió fuego y nunca aclaró si fue con o sin constructor adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Caverna seguía ahí, del otro lado del cerco. Me prometió, me aseguró, me repitió que vendría el lunes a primera hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No apareció el lunes y pasó un tiempito más sin aparecer, pero todavía le juego unas fichas. Me pareció verlo, pero de verdad, con ganas de redimirse. Va a venir. Así tenga que esperar otras treinta y ocho mil doscientas cuarenta y seis horas, no le pierdo la fe. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1496958458714265945?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1496958458714265945/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/la-pantomima-del-senor-caverna.html#comment-form' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1496958458714265945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1496958458714265945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/11/la-pantomima-del-senor-caverna.html' title='La pantomima del Señor Caverna'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SvLs0mwO4sI/AAAAAAAADxk/H4Q6ZhXuNDM/s72-c/CDA08806.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5275537941393502079</id><published>2009-10-29T13:09:00.000-03:00</published><updated>2009-10-29T19:46:34.114-03:00</updated><title type='text'>Calavera no chilla</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sum_VD-CTNI/AAAAAAAADwU/yM31v8mUDuA/s1600-h/im152906bodegon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5398055996943912146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 242px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sum_VD-CTNI/AAAAAAAADwU/yM31v8mUDuA/s320/im152906bodegon.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La discusión va tomando temperatura. El repositor le explica que la promo dice claramente que la oferta es hasta agotar stock. La señora clienta le responde que lo que se está agotando es su paciencia, que no hay forma de que se hayan terminado los acolchados a menos de una hora de haber abierto. El repositor tiene puesto el cassette y deja claro que no le pagan por razonar, así que repite la misma frase unas tres o cuatro veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La clienta, que ya no tiene forma de levantar ese piña-va piña-viene de la lengua, deja caer su piel de señora bien y le dedica una frase que mejor no pongo porque hay gente que curte onda inadi dando vueltas por el blog. Y no son gente fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fumo todo este peloteo contra el frontón mientras espero que se libere el muchacho. Necesito preguntarle por qué carajo donde un día están los enlatados, al mes encontrás los productos de belleza que la consumidora promedio cree que sirven posta porque lo dice una señorita linda en la tele. O sea, venís dos o tres veces, te aprendés dónde está cada cosa y, tomá, te cambian todo de lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amago encararlo pero la verdad que no quiero escuchar el lado B del cassette, así que nada, lo dejo ir y me quedo parado frente al plasma viendo las diez repeticiones del gol de Pasculi a Uruguay en el ochenta y seis. Pienso qué será de la vida de Pedro Pablo y de golpe me acuerdo que hace unos días me pareció verlo en la zona de San Fernando atendiendo un boliche de empanadas regionales. Casi seguro que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pelo la listita de lo que tengo que comprar. La listita está buena para no tener que dar vueltas al pedo por todo el súper. Pero como tengo todo anotado sin ningún criterio lógico, voy a terminar dando vueltas al pedo lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arranco por góndola de criaturas. La patrona me pidió óleo y algodón, pero a mí me van las toallitas. Porque a la hora de los bifes, óleo más algodón es demasiado trámite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que gastás si tenés un pibe es una cosa de locos. Pero lo que te parece una torta termina siendo un vuelto al lado de lo que te cuesta el pibe más crecidito. Y cuando son más de uno ni te cuento. Decí que son muy borregos para entender, pero no estaría mal hacer un arreglo para que esa inversión tenga algún tipo de retorno cuando nos metan en un geriátrico. De mínima, que no nos toque uno de ésos en donde te encierran en un sótano y te dan para desayunar una pastillita que te deja como piña de Tyson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la punta de la góndola me encuentro con uno que anda en situación más o menos como la mía. Maniobra con dos carros y uno lo tiene lleno de pañales. Si es porque están de oferta voy a aprovechar para stockearme. Pero no: después de encontrar los precios -que para variar están corridos de lugar por obra y gracia de un remarcador disléxico- veo que no, que no están en oferta. O sea que el flaco de verdad usa todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso haciendo un par de fintas para esquivar los dos carros pero no puedo evitar impactar en el segundo. Le pido perdón con una mueca y me hago el buena onda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tené cuidado cuando salgas porque con lo salado que es todo eso sos número puesto para un asalto de salidera supermercaria.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención me sale como el culo porque no le hace gracia. Ni una media sonrisa, nada. En cambio, no se qué carajo me ve pero termino siendo una especie de válvula de escape.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aprovechá la vida porque cuando llegan los hijos la cosa da una vuelta en el aire. Los hijos son lindos pero te chupan toda la energía, física, psíquica y económica. Te obligan a hacer mucho sacrificio y terminan afectando la estabilidad emocional de la pareja.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;No, che, este muchacho necesita ayuda profesional. Estoy a punto de decirle que su consejo me llega once años tarde pero prefiero desaparecer silbando bajo y dejarlo con su mujer, que acaba de aparecer en escena con unos trillizos que lloran a tres voces. Su mujer quiere saber cómo es eso de la falta de estabilidad emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo caminando las góndolas y pasando al lado de productos que termino de cargar en la cuarta o quinta pasada por falta de &lt;em&gt;timing&lt;/em&gt;. Al rato el tráfico de carros se pone jodido. Me topo con una vieja que deja su carro en el medio del pasillo, mientras se baja un toque las gafas y lee la fecha de envasado de las aceitunas negras que finalmente no va a llevar. Paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cruzo otra congestión en zona fiambres. Cola de diez o doce personas esperando su galletita con porción miserable de bondiola. Hace un rato que desayunaron pero como esto es gratis hay que entrarle igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando creo que ya tengo todo, me pongo a repasar la listita. Pero no tengo birome para ir tachando así que el chequeo lo hago una vez, dos veces, tres veces. Tengo todo, incluidos los caprichos que no están en la canasta básica y que provocan la ira de la patrona a la que siempre se le exige afinar el lápiz a la hora de gastar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero caer en el clásico de que me toca la caja más lenta, pero es así. Siempre es así. Es como cuando el auto te deja de garpe y pide taller: siempre va a ser con el tanque lleno. Y el mecánico, muy amigo de la manguerita, te deja lo necesario para llegar a la estación de servicio más cercana. Antes de eso te bate con cara de velorio que tuvo que cambiarle un repuesto que yo no sabía ni de su existencia pero que nos hizo ahorrar unos cuantos mangos porque él los consigue más baratos. Sarpullido me sale, mirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posta que el trámite en la caja se está demorando. Lo que me molesta no es tanto el tiempo que puedo perder sino la reacción de los que están en la fila. Empiezan a chistarle a la cajera como si la cajera se divirtiera haciendo esperar a la gente, dejáte de joder. Entre todos éstos hay un fierita que se divierte, que se la toma con soda, o sin soda porque así pega más pega más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mami, a ver si nos apuramos que se me vence el yogur.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las carcajadas son contagiosas, de verdad. Hasta la cajera, albina por decisión, esboza una media sonrisa que le hacer olvidar el mal trago del cliente anterior, que se acordó de todo su árbol genealógico porque no le pasaba la tarjeta. Después de todo lo que se morfó adentro, al gordo desagradable lo tendrían que haber pasado por el escáner para mandarlo en cana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi turno llega después de que ya me leí entera la revista que edita el supermercado, que es todo lo interesante que puede serlo una revista que edita un supermercado. Me la dejaron ver de onda, porque encima la cobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el estacionamiento tengo que frenar dos veces antes de llegar al auto. Primero, para correr la cadena que en general ponen en el lugar para embarazadas para que nadie se meta. Un cráneo el de la idea, porque si hay algo que a una embarazada le cuesta hacer, entre otras sesenta y ocho cosas, es bajar y subir del auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda parada la hago porque escucho que de un auto salen los gritos de una enajenada que le está cantando las cuarenta a un pobre chabón que no hace más que bajar la cabeza. En el asiento trasero lloran los trillizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calavera no chilla diría mi vieja. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5275537941393502079?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5275537941393502079/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/calavera-no-chilla.html#comment-form' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5275537941393502079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5275537941393502079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/calavera-no-chilla.html' title='Calavera no chilla'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sum_VD-CTNI/AAAAAAAADwU/yM31v8mUDuA/s72-c/im152906bodegon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8174424508886552453</id><published>2009-10-22T11:40:00.000-03:00</published><updated>2009-10-22T12:29:30.762-03:00</updated><title type='text'>El subte apesta a cualquier hora</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SuB6P4vG0CI/AAAAAAAADvc/kePhjy7Cxtw/s1600-h/maccio_subte.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395446766936444962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 319px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SuB6P4vG0CI/AAAAAAAADvc/kePhjy7Cxtw/s320/maccio_subte.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el primer intento hago agua porque voy directo a la boca donde todos suben. Hasta la escalera sube. El aire sauna también. Miro como quien no quiere la cosa y veo que la de bajar está a casi una cuadra y además hay que cruzar la avenida para llegar. No hay forma de embocarle de una, ni para entrar ni para salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es hora pico porque en hora pico no te piso un subte. Pero lo mismo está hasta las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hall hay un James Brown versión cono sur que la rompe toda. El subte está lleno de tipos como éste, tipos a los que les picó el bicho de la música en el lugar y en el momento equivocados. Talento ninguneado por autómatas que prefieren poner el &lt;em&gt;ipod&lt;/em&gt; al taco y lesionarse los oídos con Daddy Yankee o Don Omar, altos poetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo al andén por la escalera mecánica. Y voy parado, porque para eso es mecánica: yo me quedo quieto y la escalera me lleva. El que esté apurado que salga con tiempo. El que quiera hacer ejercicio que suba por la fija. O que se anote en Megathlon si le da el cuero para gatillar tres gambas mes pagando semestre adelantado sabiendo que se abandona a las dos semanas. Pero no hay caso, el control remoto de la masa viene sin &lt;em&gt;pause&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Permiso, señor, permiso. Libere el lado izquierdo por favor.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pendeja ésta se cree que estamos en la Panamericana, dejáte de joder. Pero lo que en realidad me duele más es el &lt;em&gt;señor&lt;/em&gt; en medio de la frase. Me quedo quieto porque, lo dijo Don Rodrigo, mi honra está en juego y de aquí no me muevo. Me chistan pero a ver si me entendés: no me voy a mover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al andén pero nos hacen esperar al segundo tren porque tienen prioridad los señores piqueteros de pasaje subsidiado. Hoy toca bardo en lugar y causa a confirmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras espero, me acerco al quiosco de revistas y me sumo a los consumidores de tapas. Lo que llama la atención, obvio, son todos esos retratos femeninos en primer plano y en posiciones de lo más espontáneas. En la otra punta sobresale un titular en letra casi catástrofe, en amarillo violento sobre fondo negro. Es la revista Barcelona, que en nueve de cada diez números pela una tapa que es para aplaudir de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una de esas casualidades, la puerta se abre justo donde estoy parado. Sigo la lógica de primero dejar salir y después mandarse, pero la presión del ganado me arrastra para adentro y me llueven las puteadas de los que buscan la salida. De golpe entiendo lo mal que la pasan los pobres flacos de atención al cliente de cualquier empresa cuando tienen que fumarse reclamos por cagadas que hacen los de atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La masa es impenetrable en todos lados menos en el subte. Parece al tope pero sigue subiendo gente y la presión es cada vez mayor. Suelto el bolso y me llevo la mano a la cabeza porque se me posó un mosquito y la verdad que no llego a ver si es un &lt;em&gt;aedes aegypti&lt;/em&gt; o el de siempre. Ahora que la prensa dejó de ocuparse de la gripe A y le vuelve a dar bola al dengue, le tengo más cagazo al mosquito que al emo que me está estornudando encima. Liquidado el mosquito, trato de llevar el brazo a su posición original pero un obeso se me pega como chicle y su buzarda queda en medio del recorrido. Así que tengo que dejar el brazo ahí arriba, como si estuviese haciendo el saludo militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al que tengo en frente lo conozco de algun lado pero no puedo sacarlo. Si fuera treinta centímetros más bajo diría que fue el muchachito de los resortes que le ganó en el salto al más lungo de nuestro equipo y nos clavó un testazo increíble. La cosa se aclara cuando se vacía un toque el vagón y el pobre pibe puede volver a apoyar los pies en el piso. Era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy parado a un paso de la puerta así que puedo ver de cerca a los dos tipos que acaban de subir. Hay algo que no me cierra porque el clima es sofocante y los dos calzan impermeable largo. Cierro los ojos y me imagino la tapa del Diario Popular: terroristas suicidas hacen volar un subte en pleno viaje. Entre los restos encuentran una blackberry llena de relatos de literatura barata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se paran en los dos extremos del vagón y se abren el impermeable al mismo tiempo. Pum. Lo que aparece no es una carga de explosivos sino un par de ridículos disfraces de payaso. Si los payasos siempre dieron pena, no sé cómo definir a éstos. El numerito es para un dos choris sobre diez y nadie les da pelota, como si no estuvieran. Nadie salvo uno que le quiere poner un poco de onda respondiendo un par de preguntas muy boludas y termina sudando tinta china porque lo agarran de punto hasta el final del show.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajo una estación antes porque el subte se volvió a llenar y me falta el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajo una estación antes porque el duo de falsos abdules arranca con otra improvisación y soy número puesto para hacer el ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajo una estación antes porque el gordo me dejó una aureola en mi camisa de reuniones y hay que ventilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pico y no pico. El subte apesta a cualquier hora. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8174424508886552453?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8174424508886552453/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/el-subte-apesta-cualquier-hora.html#comment-form' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8174424508886552453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8174424508886552453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/el-subte-apesta-cualquier-hora.html' title='El subte apesta a cualquier hora'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SuB6P4vG0CI/AAAAAAAADvc/kePhjy7Cxtw/s72-c/maccio_subte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-882948826942012621</id><published>2009-10-15T11:18:00.000-03:00</published><updated>2009-10-15T11:56:26.955-03:00</updated><title type='text'>Nos están matando</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/StczOUZn-hI/AAAAAAAADuE/N-qD2PvLhvY/s1600-h/56-velorio_w.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392835399886830098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 254px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/StczOUZn-hI/AAAAAAAADuE/N-qD2PvLhvY/s320/56-velorio_w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me bajo del tren con paso acelerado. Se me hizo tarde en el laburo y sólo quiero llegar a casa porque me está esperando la tropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo de la estación y me sale al cruce una manifestación que me corta el paso. No son una guarangada de gente pero suman, y por eso hay cámaras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La masa pide justicia para el pibe que fusilaron a sangre fría por el pancho y la coca. Sus amigos lo lloran, sus familiares están desconsolados. Los vecinos se arrimaron con pancartas y hacen un abrazo simbólico que consiste en agarrarse de las manos y armar un gran círculo. Silencio total, no vuela una mosca y a mí me corre un frío violento por la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me meto entre la gente porque tengo que cruzar, no me queda otra. Pero me freno y me sumo. La señora que tengo al lado me ofrece la mano. Amago hacerle un ole pero en dos segundos me convence con la mirada. Le doy la mano. La señora andará por los sesenta y pico, y es madre, porque tiene mirada de madre, de eso no tengo dudas. La señora llora, pero llora para adentro, con una mezcla de bronca, resignación, tristeza. &lt;em&gt;Nos están matando&lt;/em&gt;, me dice entre dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nos están matando.&lt;/em&gt; Parece una frase cliché, es una frase cliché. Pero escuchada en ese contexto de tanta sensibilidad, me lleva a hacer un toque de empatía con quienes se ven obligados a cambiar los planes de un día para otro. Hoy, en este momento, el chico asesinado tendría que estar volviendo de la facultad o poniéndose los cortos para darle a la redonda con los amigos que ahora lo están llorando. En cambio, está guardado adentro de un estuche de plástico y su familia no sabe cómo carajo se las va a arreglar para salir adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termina el larguísimo minuto de silencio pero la señora no me suelta. La madre que hace pocas horas vio morir a su hijo sin poder hacer nada, ahora enfrenta a las cámaras. Dice que si los asesinos salen libres ella se va a ocupar de poner las cosas en su lugar con sus propias manos. Su hija, ahora hija única, parece no entender bien lo que pasó. Parece, porque cuando agarra el micrófono se manda un discurso que me hace temblar las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un personaje parecido a José Larralde que le grita a las cámaras que él paga sus impuestos y que va a ir a la municipalidad a exigir que alguien dé la cara. Grita como fuera de contexto y rompe ese clima de velorio comunitario. Algunos lo torean y lo alejan del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sigo en formato reflexivo. Al pibe lo mataron, eso es dato. Que los medios agranden es anécdota. El pobre está en una bolsa y sólo va a salir de ahí para que lo metan cinco metros bajo tierra. Pienso lo mucho que nos cuesta poner la bocha bajo la suela y ser concientes de que esto le puede pasar a cualquiera. A cualquiera. Imposible blindarse contra tanta locura. Esta familia tiene perro, alarma, portón automático y no sé cuántas otras medidas de seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue hablando la hermana y por un momento la conozco. Está hablando sobre lo mucho que va a extrañar a su hermano, que por un momento es mi amigo. A cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora a mi lado parece una estatua. Me aprieta firme la mano cuando la gente se anima a un canto por el que ya no está. La lágrima rebelde le sale con los tapones de punta y la pobre mujer me pregunta si tengo hijos. Sí. Me pide que no termine mi día sin abrazarlos. Que los abrace por mí y en nombre de una madre que nunca más, nunca más en su vida, va a volver a abrazar a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La saludo con un nivel de afecto poco común en mí, me salió así. No le pregunto porque no da, pero me queda la sensación de que esta película de terror ya la tuvo a ella de protagonista alguna vez. Me voy con la angustia de no saberlo posta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-882948826942012621?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/882948826942012621/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/nos-estan-matando.html#comment-form' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/882948826942012621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/882948826942012621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/nos-estan-matando.html' title='Nos están matando'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/StczOUZn-hI/AAAAAAAADuE/N-qD2PvLhvY/s72-c/56-velorio_w.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-4728249877517929245</id><published>2009-10-08T13:45:00.000-03:00</published><updated>2009-10-08T15:02:14.970-03:00</updated><title type='text'>Hoy sale Gladiador</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Ss4ZCk9GauI/AAAAAAAADtk/mgzYCYS96mc/s1600-h/gladiator2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5390273336079444706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 220px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Ss4ZCk9GauI/AAAAAAAADtk/mgzYCYS96mc/s320/gladiator2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los veo venir y se me aparece la escena de Gladiador donde arrastran a los pobres &lt;em&gt;carne-de-león&lt;/em&gt;, encadenados, en fila y pura resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué buena está Gladiador. Se la compré trucha a quien se hace llamar el Jack Sparrow del devedé, y la vi como quince veces. Mi mujer no entiende por qué tanto fanatismo, por qué eso de engancharme hasta cuando la agarro empezada por cable. No entiende que es emocionante, que es alta motivación. Hasta la usó el cuerpo técnico del Barca -antes de la final de la Champions- para motivar a sus jugadores, como si no fuera suficiente incentivo el numerito de seis cifras euro que les depositan todos los meses en la Banelco. Y pensar que yo pago por jugar, y nadie grita ni aplaude mis goles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los veo venir y no sé por dónde seguir caminando, porque ocupan toda la vereda. Puedo ensayar el &lt;em&gt;paso-contra-paso&lt;/em&gt; de bajar a la calle y al toque subir de vuelta, pero prefiero evitar el riesgo de que me despeine el espejo de algún bondi de esos que pasan haciéndole fino a la vereda. El Barbas es grosso, si no no se entiende cómo es que las vidrieras y los semáforos no están decorados con restos de masa encefálica de los que se le animan a la calle para ganarle al tráfico de vereda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me freno para ver qué onda. No hay por dónde avanzar así que me meto en una joyería. Me atiende Alfred, el mayordomo de Bruno Díaz, con una formalidad fuera de lo común. Cuando le cuento que ando buscando una alianza, el amigo arranca con una encendida perorata sobre lo trascendental que es para una pareja formalizar su unión a través de algo tan intenso y sagrado como el matrimonio. Y que el anillo es simbólico. Y que lo más importante es que la llama no se apague nunca. Y que lo que me espera es una vida llena de satisfacciones. Un divino el viejo, sólo le falta decir que la pollera va cinco dedos debajo de la rodilla y que la &lt;em&gt;interné&lt;/em&gt; está llena de degenerados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Gracias abuelo, pero hace más de diez años que ya estoy en este baile. Sólo quiero reponer la alianza que dos pendejos mal paridos hijos de una gran puta le chorearon a mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Error. Ni el tono ni el vocabulario le caben al anciano Alfred, que acusa el golpe con una tos semi tuberculosa. Me acerca una silla, me dice que espere y se va para el fondo del larguísimo local. Sigue la tos por allá por el fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue es una secuencia que no dura más de cinco minutos. Timbre, el socio clon del abuelo que abre y un nuevo cliente que hace una especie de entrada triunfal con pasitos acelerados y dejando caer el saco para que abuelo-clon lo levante. El tipo lleva un anillo brillante cero distinción y un rolex que raja la tierra. La pilcha no está nada mal, pero el perfume lo manda en cana: o funcionario ex chofer-sindicalista o dueño de una bailanta con timba clandestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se arremanga la camisa para que el tremendo &lt;em&gt;orologio&lt;/em&gt; quede más visible aún y habla alto, medio seseando. El trámite es renovar el rolex porque siente que el actual ya no le da esa distinción que un hombre de su clase necesita. Abuelo-clon le da la razón y le muestra la colección en una vitrina inmaculada. Me siento en un sketch de Gasalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este impresentable está haciendo fulbito para la tribuna, no hay forma de que se lleve alguno de esos relojes que no bajan de las diez lucas dólar. En eso pienso cuando elige uno de doce lucas y lo paga con tarjeta. Me pone mirada &lt;em&gt;para-vos-nene&lt;/em&gt; y sale con los mismos aires de la entrada. Trato de no pensar cuántos yogures de litro sancor de durazno me alcanzarían con esa guita. Unos quince mil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve Alfred y me pide disculpas por la demora. Le respondo que todo bien, que igual no fui yo el que se perdió una venta de doce lucas verdes. Otro ataque de tos. Traigan un vaso de agua que se nos va. Clon me muestra la variedad de alianzas y la más barata es cuatro veces lo que tengo pensado gastar. Antes de irme hago un poco de show. Miro, pregunto, comento y aseguro que paso más tarde. Mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo en dirección a &lt;em&gt;Liberty Street&lt;/em&gt; y de nuevo la jauría. Catorce perros, todos juntos, sin bozal. Los veo venir y me pregunto cómo carajo hace el paseador para que no se caguen a tarascazos entre ellos. Los paseadores tiene ese don. Ése, y el de hacerles creer a las dueñas que sus perros salen a correr y descargar energías y no a pasarse la hora atados a un alambre mientras los paseadores fuman y ceban mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compro la alianza en negocio gris de &lt;em&gt;Liberty Street&lt;/em&gt; y le pego un llamado a mi mujer. Hoy hacemos morfi frente a la tele. Hoy sale Gladiador.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-4728249877517929245?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/4728249877517929245/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/hoy-sale-gladiador.html#comment-form' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4728249877517929245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/4728249877517929245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/hoy-sale-gladiador.html' title='Hoy sale Gladiador'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Ss4ZCk9GauI/AAAAAAAADtk/mgzYCYS96mc/s72-c/gladiator2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-8932698845616693715</id><published>2009-10-01T11:35:00.000-03:00</published><updated>2009-10-01T22:13:09.272-03:00</updated><title type='text'>Con olor a revancha</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SsTF0P0DQKI/AAAAAAAADsU/ISBU5z5AVZA/s1600-h/8149223145007794.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 198px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387648555630674082" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SsTF0P0DQKI/AAAAAAAADsU/ISBU5z5AVZA/s320/8149223145007794.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La situación era lo más parecido a lo que seguramente habrán sido los días previos al diluvio universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro Noé era una suerte de lo que hoy la crueldad adolescente llama nerd. Creo que en esa época no existía la palabra nerd, quizá porque casi nadie tenía computadora. Cuestión que este flaco era nuestro Noé y el resto de sus compañeros de carpa veníamos a ser los animales que supuestamente se iban a salvar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo no podía estar más celeste. Y en esa zona de sierras (&lt;em&gt;sieyas&lt;/em&gt;, porque era en Córdoba) el cielo era más celeste todavía, casi azul. Estaba, ponéle, prístino. Sí, prístino suena bien, siempre me gustó esta palabra pero no tenía dónde usarla. O sea, si venís de afuera y alguien te pregunta qué onda el clima vos no le respondés &lt;em&gt;joya, cielo prístino&lt;/em&gt;. Pero acá calza perfecto. Cielo prístino entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un cielo así, tan prístino, no tenía sentido lo que estábamos haciendo. Pero, no me pregunten por qué, había algo que nos hacía bancar a muerte a nuestro Noé, que había pronosticado soretes de punta para esa misma noche. Aunque hubiera cielo prístino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa fue que toda la pendejada se divertía tirándole cuchillos a una iguana que encontramos muerta. Sí, muerta, nosotros no la matamos, tengo testigos. Al bicho lo colgaron de un árbol, sostenido con alambres, y la joda era atravesarle la piel que era más dura que la mierda. Por supuesto que nadie pudo. Bueno, todo el mundo andaba en eso menos nosotros, que chivábamos como locos cavando una canaleta gigante alrededor de la carpa, levantando los bordes con ramas y reforzando el sobretecho con lo que tuviéramos a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que en la historia bíblica, todos se nos cagaban de risa, con ganas, pero nosotros nos golpeábamos el pecho con puño apretado y señalábamos a nuestro Noé. Ya van a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los campamentos donde no pasan muchas cosas, la clave es coparse con algo que sirva para llenar el tiempo. Así que nos obsesionamos con el operativo impermeabilizante, y de tan metidos en la cosa se nos pasó la hora del almuerzo. Ahí nomás largamos todo y rajamos para la zona del morfi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos recibió una batalla campal. Los cachos de polenta, incomible, volaban onda proyectiles contundentes por un cielo todavía prístino. El cachafaz que había intentado cocinarla no tenía ni puta idea de cómo se hacía, pero se ofreció porque era eso o salir a buscar leña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coordinador principal del campamento, el que en teoría tenía que calmar los ánimos y poner un poco de orden, estaba en primera línea del frente de batalla meta revolear esas especies de cascotes que se desarmaban en el aire. Digamos que le sobraba polenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se calmó un poco la cosa, todavía quedaba la difícil misión de calmar a las fieras famélicas que querían saquear la carpa despensa. A uno de los coordinadores se le ocurrió cocinar un revuelto gramajo para los treinta. Usó cincuenta huevos en una mega sartén que sosteníamos entre cuatro, y le metimos jamón, fritas de paquete, queso y algún que otro garzo &lt;em&gt;made in&lt;/em&gt; algunos de los graciosos que nunca faltan. Tremendo almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo que viene, lo que viene&lt;/em&gt;, nos dijo el coordinador, es el desafío de los sobrevivientes. El asunto consistía en llevarnos en la caja de una camioneta, tapados por una lona, hasta algún punto en el medio de las sierras. Ahí nos dejaban, en grupos de a cuatro, con una botellita de agua, una lata de paté cerrada y una brújula que nadie sabía usar. La joda era volver al campamento antes del anochecer, mientras los coordinadores se pegaban una siesta criminal sin pendejos rompiendo las guindas alrededor. Programón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir, los de las otras carpas les rogaban a los coordinadores que suspendieran la actividad. Decían que era muy peligroso salir con un clima tan fulero como ése. Otra vez las risas socarronas bajo un cielo... prístino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos poco después de la una y a eso de las siete y media ya estábamos de vuelta. Ni una puta nube. Todos se concentraron en la gastada para los boludos que se habían pasado toda la mañana haciéndole caso a un desquiciado que se las daba de Dennis Quaid en &lt;em&gt;El día después de mañana&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron cinco minutos, a lo sumo diez. El cielo se puso negro negrísimo, el viento volaba carpas armadas como el culo y las copas de los árboles se movían al ritmo de los truenos y relámpagos que le daban más dramatismo a la cosa. Y no tardaron en aparecer unas especies de gotas asesinas que golpeaban sin piedad. Fue todo tan rápido que no hubo tiempo de disfrutar la cara de pánico de los que corrían desesperados sin saber qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro Noé andaba más ancho que el mismísimo Peucelle. Su profecía ya era una realidad y se sabía respetado por toda la gilada, incluido eu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tormenta perfecta no aflojaba, las corridas afuera se multiplicaban y nosotros no hacíamos más que disfrutar nuestra revancha. Hasta que pasó lo impensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera señal fue un sutil aroma que logró romper la buena onda que había en la carpa. Silencio de tensión. Treinta segundos fueron suficientes para que el hedor se hiciera insoportable. Un pedito podrá ser divertido, como dice mi hijo Little J, pero aquello superaba el umbral de lo tolerable. Lluvia o cámara de gas, ésa era la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui el primero en disparar. No tuve ni tiempo de buscar la campera, y a los dos metros ya estaba mojado como si me hubiera caído en un arroyo. Me metí, al pedo, debajo de un árbol y al toque me siguieron los demás. Todos menos el gurú de la meteorología, que decidió quedarse en la carpa por razones obvias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así concluyó la simpática historia del tipo que supo predecir los soretes de punta pero no pudo controlar los propios. Un capo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-8932698845616693715?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/8932698845616693715/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/con-olor-revancha.html#comment-form' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8932698845616693715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/8932698845616693715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/10/con-olor-revancha.html' title='Con olor a revancha'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SsTF0P0DQKI/AAAAAAAADsU/ISBU5z5AVZA/s72-c/8149223145007794.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-2434180282490494752</id><published>2009-09-24T13:05:00.000-03:00</published><updated>2009-09-24T13:25:13.931-03:00</updated><title type='text'>Crónica de un final no anunciado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SruZmy_Wx9I/AAAAAAAADrc/_hj4AIUz8q0/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385066671253145554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 261px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SruZmy_Wx9I/AAAAAAAADrc/_hj4AIUz8q0/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Serían algo así como las dos de la mañana y Sancho dormía como una morsa en su casa cuando escuchó ruidos que venían de la planta baja. Fue a ver qué onda y se encontró con dos mini chorros que se paseaban sin preocuparse mucho por ser silenciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno estaba prendido al celular meta mandar mensajes y fue el otro el que lo vio aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nada de hacerte el loco porque te quemamo, te metemo bala, ¿dónde tán lo billete? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sancho todavía andaba medio dormido pero tenía claro que su caso iba directo al noticiero de Crónica. Y lo que menos quería era que las imágenes lo mostraran desfilando con las gambas para adelante y en una bolsa plástica negra con cierre. Por eso optó por quedarse en el molde. Al menos hasta que viera cómo venía la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los inimputables le preguntaron si había alguien más en la casa, Sancho agradeció que su mujer lo hubiera dejado de garpe para irse con el profesor de pilates y que ya no viviera con él. Porque con sus ataques de histeria, la joda habría terminado con bala para ella, por insufrible, y bala para él, por haberse casado con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco estaban sus dos hijos, así que se las tenía que arreglar solo con estos dos reos que todavía no habían cambiado la voz y ya salían de caño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sancho no podía creer su mala suerte. En su casa nunca había un mango salvo ese fin de semana porque había cobrado de la compañía de seguros un siniestro ocurrido dos años antes. Y era una guita importante que guardaba en un cajón bastante a la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero pensó que alguien lo había botoneado y que los pibitos venían con ese dato. En ese caso no se iban a ir hasta que les hubiera entregado billete sobre billete. Pero no parecían estar al tanto, ni de eso ni de muchas otras cosas. Estaban como en formato semi alfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño de casa era cinturón negro en karate, pero la cosa venía despareja porque los caquitos, que empezaban a impacientarse, andaban bien calzados y le apuntaban a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Copáte con algo para comé, viejo choto, hace bocha que no comemo nada. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de "viejo" fue mucho más grave que lo de "choto". Lo agarraron a Sancho por el lado que menos les convenía. Y Sancho, que se mataba a ejercicios para intentar mantenerse hecho un pibe, se olvidó del juego conservador y mandó a todos sus jugadores al ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Pero qué se creen, pendejos, que esto es un restorán? Dejensé de romper los huevos y liquidemos el asunto, que me quiero ir a dormir porque mañana tengo que laburar. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diatriba los descolocó, así que se animó a subirles la apuesta. Les propuso amablemente que se fueran como habían llegado, a cambio de que él no les diera una tunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pibes chorros se miraron. Había algo en la propuesta que no les cerraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso estaban cuando escucharon ruidos de llaves en la puerta principal. El que parecía más canchero corrió escaleras abajo y el otro se quedó con Sancho, temblando como loco. Sancho aprovechó la confusión y se le fue al humo. El pibito le gatilló dos veces pero el tiro no salió. Sancho enseguida entendió que el cartelito de fiambre ya lo tenía colgado, así que en un par de movimientos certeros lo desarmó. Lo desarmó en todo sentido, porque primero le sacó el fierro y al toque le regaló una paliza de colección que lo dejó casi inconciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sancho se asomó por una ventana y vio que el que acababa de llegar era uno de los hijos, mucho más polvorita que él y capaz de hacer cualquier locura. Por eso agarró el fierro lo más rápido que pudo y se mandó para abajo. Antes de llegar, escuchó un disparo que lo paralizó y al toque un portazo y corridas. Nada bueno podía estar pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les debo el final porque el tipo que contaba la historia se bajó antes que yo. Si lo vuelvo a ver por el tren le pido que me diga cómo terminó la cosa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-2434180282490494752?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/2434180282490494752/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/cronica-de-un-final-no-anunciado.html#comment-form' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2434180282490494752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/2434180282490494752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/cronica-de-un-final-no-anunciado.html' title='Crónica de un final no anunciado'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SruZmy_Wx9I/AAAAAAAADrc/_hj4AIUz8q0/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-1367715564514179108</id><published>2009-09-17T12:48:00.000-03:00</published><updated>2009-09-17T12:56:12.446-03:00</updated><title type='text'>Más boludo que supersticioso</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SrJb8j3VWNI/AAAAAAAADoY/FSwk5qQowrE/s1600-h/new-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382465600638769362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 270px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SrJb8j3VWNI/AAAAAAAADoY/FSwk5qQowrE/s320/new-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Raro ver un domingo a la tarde a una cuadrilla de pintores pegándole una lavada de cara al banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raro porque es domingo y raro porque la verdad que la pintura que ya tiene no está nada mal. Si fuera mi casa, tranquilamente la hago que tire un par de años más, pero para un banco que atiende como el culo a sus clientes, la imagen es todo lo que le queda. Una buena fachada es fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los artistas de la brocha gorda se despliegan por todo el frente del edificio y la única opción que tengo para entrar al cajero es pasando por debajo de la escalera de uno de ellos. Y sí, vamos para adelante. El muchacho de la escalera -que calza un mameluco que pide cambio a los gritos- me mira espantado y casi que no le dan las gambas para bajar de a cuatro los escalones. Con la mirada parece decirme que no va a ser cómplice de mi desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general no soy supersticioso. Pero me da cosa no seguir, de mínima, los tres o cuatro principios básicos que pregonan los que se animan a manejar la moto con una sola mano para tocarse el izquierdo cuando se les cruza un gato negro. Por eso dudo un poco antes de mandarme. Y sí, de sólo verlo al pibe tan convencido de sus creencias, me hago el guapo para incomodarlo y demostrarle que tampoco hay que ser tan extremista. Así que paso como si nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un supersticioso diría que llevarme la marca de pintura fresca en la mano es consecuencia inmediata de ese acto de rebeldía. O es de boludo, andá a saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mano que me queda limpia meto el plástico en el cajero y miro de reojo. A través del vidrio lleno de polvo, el pintor me observa con cuidado. Lejos de estar planeando un golpe de salidera bancaria, el pibe está más bien horrorizado por mi desparpajo para desafiar al destino. No sé, capaz que está esperando que la máquina me deje frito con una descarga eléctrica o algo así. Me da un escalofrío jodido, no puedo evitarlo. Por eso no me parece tan grave que el aparato me tire un mensaje de &lt;em&gt;saldo cero&lt;/em&gt;. Hubiera jurado que algo tenía pero no es nada de otro mundo que funcionen mal estas máquinas que en teoría reemplazan al hombre para lograr mayor eficiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del banco y paso de vuelta por debajo de la escalera. Menos por menos, más. El pintor se aleja unos metros moviendo la cabeza onda &lt;em&gt;ahora sí que estás en el horno&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día está diez puntos y Tigre está lleno de turistas, de esos que se instalan en un metro cuadrado de parque y la pasan bomba. Aire puro para cargar las baterías necesarias para soportar la vuelta a casa, compartiendo ruta con los otros sesenta y dos mil ochocientos paseantes que tuvieron la misma idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras esquivo domingueros me parece ver algo que no me copa del todo. Lo que me faltaba: que se me cruce un gato negro. Bueno, casi negro, porque en realidad es tirando a gris topo. Pero en el fondo yo sé que es pelambre negro desgastado por los años de uso. Como para no dejarme dudas, el gato se para justo frente a mí. Me siento en una película de Mel Gibson, viendo asomar y esconderse la cara del pintor por detrás de la gente que hace del parque un enorme hormiguero. Me niego al gesto obsceno que ahuyenta la mufa. Demasiada gente, mucho borrego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzo el parque y se me acerca un cuzco de lo más patotero. No lo dejo ni llegar al tercer ladrido y lo calzo de lleno con el empeine para no darle la menor oportunidad. Sale disparado con la cola entre las gambas y me arrepiento. Me arrepiento primero, porque el pobre llora desconsolado y, segundo, porque esta historia va directo al blog y le temo a la crítica despiadada de los fanáticos defensores de los animales. Pero si no le pego me muerde, de una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a las vías y no sé qué hacer. Capaz que se me engancha un cordón en algún lado justo antes de que pase el tren o piso el tercer rail, el que está electrificado. Otra vez la cara del pintor, esta vez en las personas que saludan desde alguno de los dos trenes que dejo pasar. Sindudamente, el puente peatonal es la mejor opción, así que vuelvo un par de cuadras e intento cruzar por ahí. Subo de a uno los escalones, tranqui, no vaya a ser que me encuentre con uno flojo y a la mierda. En uno de los descansos hay dos pendejos prendidos a un tetra y me hacen gesto de &lt;em&gt;te equivocaste&lt;/em&gt;. Si fuera un día normal no les doy ni la hora y sigo de largo, pero no es un día normal. Así que vuelvo sobre mis pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo y camino hasta la estación para no tener que cruzar las vías. Otra vez a los saltitos entre lonas, mates, reposeras y puestos de falsos hippies. La cumbia se mezcla con el estruendo que hacen los que le dan sin asco a las tumbadoras. Sobran los padres que, con pretensiones de salvación segura, no les dan respiro a sus futuros delpotros o messis y los hacen practicar casi hasta el desmayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a través del playón donde cientos de personas demuestran lo malo que uno puede llegar a ser arriba de un par de rollers. Dos me pasan rozando y de pedo no me dejan dando trompos. Temo por mi integridad física, porque no es un día normal, y por eso decido que mejor va a ser bordear el playón, aunque el camino a casa termine siendo más largo. Ya casi llegando, pierdo algunos minutos más mirando varias veces hacia ambos lados de un cruce que, históricamente, tiene un promedio de uno coma dos autos por hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en casa, le cuento el periplo a mi mujer y me dice que estoy loco. Mirá qué novedad. Para demostrarle que los planetas se alinearon contra mí, prendo la computadora y entro al sitio web del banco que, extrañamente, no se cuelga. Miro el saldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente, soy más boludo que supersticioso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-1367715564514179108?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/1367715564514179108/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/mas-boludo-que-supersticioso.html#comment-form' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1367715564514179108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/1367715564514179108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/mas-boludo-que-supersticioso.html' title='Más boludo que supersticioso'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SrJb8j3VWNI/AAAAAAAADoY/FSwk5qQowrE/s72-c/new-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-5951333639206447804</id><published>2009-09-10T11:13:00.000-03:00</published><updated>2009-09-10T11:58:05.924-03:00</updated><title type='text'>No tan feliz-feliz en mi día</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SqkTQI9JOVI/AAAAAAAADnI/9iekZcn7_E0/s1600-h/otro+pizarron.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379852397873543506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SqkTQI9JOVI/AAAAAAAADnI/9iekZcn7_E0/s320/otro+pizarron.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pasaron veintidós años pero qué difícil se hace borrar esa cara, ese gesto de esto no me puede estar pasando a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La adolescencia es entrarle de volea a la puerta y llevarse la vida de atropellada. Es buscar en cada paso el componente rebelde, hiriente, provocador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi clase no era lo que los gringos llaman popular. Ni cerca. Soy y siempre fui un tipo reservado, un pura sangre materna. Si te pagaran por cada sonrisa o cada palabra te morirías de hambre, me dice siempre mi mujer. Dicen que soy aburrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que se guarda para adentro, cada tanto tiene que tirar una bombita para decir acá estoy. Pero hay bombas y bombas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el día de mi cumpleaños número trece. Un numerito el trece. Estaba como afilado y andaba con ganas de hacer algo diferente, quería ser tapa de diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época me movía de acá para allá con el Bocho, un buena onda con quien me había metido en una especie de carrera para ver quién hacía la cagada más importante. Veníamos palo y palo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que trabajan de preocupar a padres de hijos inquietos dicen que hay pibes que son muy inteligentes y por eso se aburren en clase y por eso hacen quilombo. Yo compartía con este grupo sólo la última parte de la ecuación. Lo mío no tenía nombre científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos en el colegio una maestra de inglés que era diez puntos. Le sobraba onda y había logrado lo que pocos pueden hacer con un grupete de adolescentes, ser una más. Y a nosotros nos costaba uno y medio asimilar que hubiera una popular del otro lado del mostrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe no fue planeado, para nada. Recreo largo, libertad para deambular por las clases, el Bocho y yo juntos con un par de tizas en la mano en frente del pizarrón. No había internet en esa época así que no sé de dónde sabíamos tantas expresiones que son una patada en las encías para quien las recibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos pocos minutos fueron suficientes. El repertorio de frases no aptas se desplegaba frente a nosotros y nos dolía de sólo mirarlas de reojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bueno, como momento de alta adrenalina ya está, listo, ahora borremos esto que vamos en cana.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encontramos un puto borrador ni en esa clase ni en el resto del piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos para borrar con la mano pero algún vivo, más vivo que nosotros, había trabado la puerta. No pudimos entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber imaginado las consecuencias, habría roto el vidrio con la cabeza y borrado el pizarrón con la lengua. Pero dormimos, apareció la destinataria de nuestras caricias escritas y todo se desbarrancó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pobre estalló en llanto y se fue arrastrada por un mar de lágrimas. El que apareció enseguida fue el maestro de lengua que se las daba de una mezcla de Sherlock Holmes y Horatio el de CSI Miami. De pedo no se puso a levantar huellas digitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nadie se mueva, nadie toque nada. La mueca de la letra eme es muy particular. Todos escriban palabras que empiecen con esa letra. Creo tener indicios de quién fue.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Qué manera de decir huevadas. Pero por las dudas me cuidé de no volver a hacer la mueca. Y la escribí con la zurda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pet Detective se quedó un rato como estudiando la escena del crimen. Miraba todo con atención y cada tanto nos echaba a todos una mirada calibre treinta y ocho. Se fue con una de las patillas de los anteojos en la boca, onda oficial de la CIA meditabundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a casa me esperaba la torta de cumpleaños, que ese día tuvo un gustito especial. No pude pasar ni los confites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días siguientes tuvieron un poco más de show de Proyecto Sherlock, que ya hablaba de autor intelectual y autor material y comentaba sus hipótesis. Frío, frío. La teacher no apareció por el resto de la semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa era que si no abríamos la boca no tenían forma de saber quién había sido. Pero la mina era más buena que Jacinta Pichimahuida y ni en pedo se merecía eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión que finalmente bajamos la saviola, cantamos y pedimos perdón. Nos rajaron a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joda terminó con un verano a full estudiando inglés para entrar a otro colegio. Sí, justo inglés, como si el destino se hubiera aliado con la teacher ofendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Final abierto a&lt;em&gt; piacere&lt;/em&gt; del lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, terminé en el colegio nuevo que estaba más o menos. Al toque me convertí en popular porque no tardaron en enterarse de que me habían expulsado del otro, y yo me encargué de inflar un poco la cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos, me echaron también del colegio nuevo y pasé a un reformatorio donde me reencontré con el Bocho y le fajamos catorce puñaladas al tutor que nos dijo que no éramos populares. Escribo mi blog desde la cárcel porque las cárceles vienen con wifi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres, me dieron la probation y me quedé en el colegio de siempre. El director me chantó un cuadernillo de caligrafía de seiscientas páginas para que hiciera buena letra durante toda la secundaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elige tu propia aventura. La mía no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7013596507901899626-5951333639206447804?l=pluma-intrepida.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/feeds/5951333639206447804/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/no-tan-feliz-feliz-en-mi-dia.html#comment-form' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5951333639206447804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7013596507901899626/posts/default/5951333639206447804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pluma-intrepida.blogspot.com/2009/09/no-tan-feliz-feliz-en-mi-dia.html' title='No tan feliz-feliz en mi día'/><author><name>JPP</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17991004665584702748</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SceiqHFgpCI/AAAAAAAACHY/nvtTgR0G2zc/S220/juampi3.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/SqkTQI9JOVI/AAAAAAAADnI/9iekZcn7_E0/s72-c/otro+pizarron.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7013596507901899626.post-947092496005211754</id><published>2009-09-03T14:21:00.000-03:00</published><updated>2009-09-03T14:35:17.572-03:00</updated><title type='text'>Mercaderes de bajo vuelo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sp_7VlrJ02I/AAAAAAAADmA/OTl6eSvH5lI/s1600-h/pajaro_muerto1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377292828412597090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ZdO8mZSzQ7w/Sp_7VlrJ02I/AAAAAAAADmA/OTl6eSvH5lI/s320/pajaro_muerto1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para mi abuelo Criollo Bill, el &lt;em&gt;british tea&lt;/em&gt; era sagrado. Aunque hubiera cuarenta grados, siempre té, tostadas y mermelada de naranja. La coca era jugo de peine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abuelo era un caballero y andaba siempre sonriente. Pero ese día había algo que lo tenía de malas. Le preguntamos y nos contó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Criollo Bill era un fanático incurable de los pájaros, pero fanático de saberse todas las especies, costumbres, etimología de los nombres. La rompía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía en su casa una pajarera grande, de esas que tienen forma de campana y que las podés llenar de plumíferos que no paran de cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde Criollo Bill les fue a dar de comer y se encontró a un par que estaban como una pelota de tenis, hinchados y con las gambas duras para arriba. Y al día siguiente le palmaron otros dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El veterinario que Criollo Bill llamó al borde de un ataque de nervios recomendó avanzar con una autopsia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos unos doce en la mesa. Nos miramos y no fue nada fácil contener la risotada. Autopsia a un pajarito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que sí se salió de pista fue Boga Afar. Sin anestesia le mandó que cuánto te cobra el veterinario por cada autopsia, con lo barato que deben ser los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Criollo Bill no le dio un paro cardíaco porque tenía el bobo más fuerte que una piedra. Pero se hizo un silencio bastante incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me quedó otra que meter bocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bueno, ¿y qué onda las autopsias?, ¿de qué se murieron?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De estrés.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ah no, soy un especialista en cambiar rápido de tema cuando la cosa se pone densa. Pero qué querés que te diga, eso era demasiado. No hubo carcajadas groseras pero igual a Criollo Bill le dolió en el alma que lo tomáramos en joda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había que levantar eso. Así que me jugué y le ofrecí a Criollo Bill llevarlo a un bolichito que vende todo tipo de animales, especialmente pájaros y especialmente si están en peligro de extinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se copó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lugar era un antro y había un olor violento. Aves, serpientes, ratas, iguanas, yacarés, tortugas. De todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue el desparramo que habríamos armado con mis primos casi irlandeses si hubiéramos estado ahí diez años antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había clientes que pedían por especies que yo ni sabía que existían. Y los dueños del local a casi nada respondían que no. Si el bicho no estaba en stock, aseguraban que entraría de un momento a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Criollo Bill estaba como pibe con chiche nuevo. Me hacía acordar a un sobrino mío que se divertía como loco cuando su madre lo subía a los autitos del shopping, pe
